DICCIONARIO MÉDICO
Tránsito gastroduodenal
El tránsito gastroduodenal es el paso del quimo desde el estómago hasta el duodeno, regulado por la actividad coordinada del antro gástrico y del píloro. A diferencia del esofágico, no se mide en segundos sino en horas. El nombre une tránsito con los adjetivos gástrico y duodenal, referidos al estómago y al duodeno. Comprende, en la práctica, lo que suele llamarse vaciamiento gástrico: el tiempo que tarda el contenido ingerido, ya convertido en quimo, en abandonar el estómago y entrar en la primera porción del intestino delgado. El estómago no vacía su contenido de golpe. Primero lo mezcla mediante ondas peristálticas débiles en el cuerpo y el fondo gástrico; después, ya en el antro, las contracciones se intensifican y empujan el quimo contra un píloro que ofrece resistencia. Ese tira y afloja entre propulsión antral y resistencia pilórica es lo que da lugar al tránsito gastroduodenal propiamente dicho. Cada onda peristáltica del antro actúa como un émbolo: deja pasar unos pocos mililitros de quimo hacia el duodeno y devuelve el resto al cuerpo del estómago para seguir mezclándolo, en lo que se conoce como retropropulsión. La repetición de este ciclo, decenas de veces tras cada comida, constituye la llamada bomba pilórica. El tono del píloro no es fijo. Aumenta cuando el duodeno detecta que el quimo llega demasiado ácido, demasiado concentrado o cargado de grasa, a través de un conjunto de reflejos que los fisiólogos agrupan bajo el nombre de freno duodenal. Hormonas como la colecistocinina y la secretina participan en esa misma señal de frenado, de modo que el estómago nunca sobrecarga al intestino delgado más de lo que este puede procesar. Los líquidos claros abandonan el estómago con rapidez, en poco más de una hora en muchos casos. Los sólidos requieren antes ser triturados hasta partículas de apenas unos milímetros, así que su salida se retrasa; una comida con mucha grasa puede prolongar el vaciamiento gástrico varias horas más allá de lo habitual. Como orientación general, los estudios con cápsula de motilidad inalámbrica sitúan el vaciamiento gástrico normal entre dos y cinco horas. Cuando este tránsito se retrasa de forma patológica, sin que exista una obstrucción mecánica que lo explique, se habla de gastroparesia. El tránsito gastroduodenal, tal como se describe aquí, es el proceso fisiológico normal; su enlentecimiento patológico tiene entidad propia y clínica diferenciada. Prácticamente sí. Vaciamiento gástrico pone el foco en la salida del contenido del estómago; tránsito gastroduodenal añade explícitamente el destino, el duodeno, pero ambas expresiones describen el mismo fenómeno. Depende de lo ingerido. Un líquido sin apenas calorías puede salir en menos de una hora; una comida sólida y grasa puede tardar cuatro horas o más. Como cifra de referencia, se considera normal un vaciamiento gástrico de entre dos y cinco horas. Porque el duodeno no podría procesar una llegada masiva de contenido ácido sin saturarse. El freno duodenal, con la colaboración de hormonas como la secretina, limita el paso a pequeñas cantidades por cada onda peristáltica. Los opioides lo enlentecen de forma notable, igual que algunos antidepresivos y los bloqueantes de los canales de calcio. Este efecto puede confundirse clínicamente con una gastroparesia sin serlo.Qué es el tránsito gastroduodenal
La bomba pilórica
Diferencias según lo ingerido
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo tránsito gastroduodenal que vaciamiento gástrico?
¿Cuánto tarda el estómago en vaciarse?
¿Por qué el estómago no vacía todo el quimo de una vez?
¿Qué medicamentos alteran el tránsito gastroduodenal?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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