DICCIONARIO MÉDICO

Mesenterio

El mesenterio es el pliegue peritoneal que une las asas del intestino delgado —yeyuno e íleon— a la pared abdominal posterior y les transporta sus vasos sanguíneos, linfáticos y nervios. Está formado por dos hojas continuas de peritoneo visceral aplicadas una contra otra, con tejido conjuntivo y adiposo entre ambas. Desde 2017 se considera, además, un órgano único y continuo del aparato digestivo.

Qué es el mesenterio

El mesenterio es la estructura peritoneal que ancla el intestino delgado a la pared abdominal posterior. Anatómicamente es un pliegue —técnicamente un repliegue— formado por dos hojas continuas de peritoneo visceral, aplicadas una sobre otra a modo de doble lámina, que se proyectan desde la pared posterior hasta el borde mesentérico del intestino. Entre ambas hojas, en el espesor de la lámina, discurren los elementos vasculares, linfáticos y nerviosos que sirven al intestino: arterias y venas yeyunales e ileales (ramas de la arteria mesentérica superior), colectores linfáticos, ganglios y plexos nerviosos vegetativos, todo ello envuelto en tejido conjuntivo laxo y grasa. Las arterias y venas mesentéricas que circulan por su interior son las ramas terminales de los grandes vasos viscerales del retroperitoneo.

Desde su línea de inserción en la pared abdominal posterior —llamada raíz del mesenterio—, las dos hojas se abren en abanico hacia el intestino. La raíz es relativamente corta, de unos 15 cm, y discurre oblicuamente desde la flexura duodenoyeyunal, en el lado izquierdo de la columna lumbar, hasta la unión ileocecal, en la fosa ilíaca derecha. El borde libre, en cambio, sigue toda la longitud del intestino delgado —entre 6 y 7 metros en el adulto— y se pliega sobre sí mismo en sucesivas ondulaciones para alojar las asas. Esta geometría —un abanico ancho que se concentra en una raíz corta— es la que permite que las asas tengan movilidad pero queden, en conjunto, fijadas al esqueleto.

El término procede del griego μεσεντέριον (mesentérion), formado por μέσος (mésos, "medio", "que está entre") y ἔντερον (énteron, "intestino"). Su sentido literal —"lo que está entre los intestinos"— describe con bastante exactitud su disposición: la membrana que se interpone entre las asas y la pared posterior, repartida entre ellas. Aparece ya con valor anatómico en Hipócrates en el siglo V a. C., pasa al latín medieval como mesenterium y se documenta en español ya en 1493. La pervivencia del término —veinticuatro siglos sin cambio sustancial de significado— refleja su solidez conceptual.

De pliegue peritoneal a órgano: cuatro hitos en su comprensión

La concepción del mesenterio ha evolucionado a lo largo de la historia, sin saltos dramáticos durante siglos y con un giro notable en el siglo XXI. Hipócrates lo identifica y le da nombre. Leonardo da Vinci, en torno a 1508, lo dibuja en sus láminas anatómicas como una estructura continua, una intuición que la anatomía posterior no recogió plenamente. En 1885, el cirujano británico Sir Frederick Treves —el mismo que hizo célebre el caso de "el hombre elefante"— publica una descripción que se consolidó durante más de un siglo: el mesenterio aparece como una estructura fragmentaria, un repliegue dividido en porciones discontinuas según el segmento intestinal, sin entidad propia más allá de su función de sostén.

En enero de 2017, el cirujano J. Calvin Coffey y su equipo de la Universidad de Limerick (Irlanda) publican en The Lancet Gastroenterology & Hepatology un trabajo que reclasifica el mesenterio como un órgano único y continuo del sistema digestivo, no como un repliegue fragmentario. La evidencia, acumulada en seis años de estudio, mostraba que la estructura mesentérica se prolonga ininterrumpidamente desde la flexura duodenoyeyunal hasta la unión anorrectal, sin las discontinuidades que se le habían atribuido. El propio Coffey lo resumió así: la descripción anatómica vigente desde hacía cien años era incorrecta. Aunque el reconocimiento como órgano sigue siendo objeto de debate y matización en la comunidad anatómica, la reclasificación ha abierto un campo nuevo —la "ciencia mesentérica"— y ha empujado la revisión de protocolos quirúrgicos en cirugía colorrectal y oncológica abdominal.

Estructura y vascularización

Histológicamente, el mesenterio reproduce la estructura del peritoneo del que procede: una capa única de células mesoteliales planas en cada hoja, sostenidas por una lámina de tejido conjuntivo laxo. Entre las dos hojas se aloja una matriz de tejido conectivo, grasa de cantidad variable —notablemente abundante en algunos individuos, mínima en otros—, ganglios linfáticos mesentéricos, vasos y nervios. La grasa mesentérica no es solo un relleno: tiene actividad metabólica e inmunológica, secreta adipoquinas y es un reservorio importante en el contexto de la obesidad visceral.

La vascularización del mesenterio es la del propio intestino que sostiene. La arteria mesentérica superior, una de las tres ramas viscerales impares de la aorta abdominal junto al tronco celíaco y la arteria mesentérica inferior, emerge a la altura de la primera vértebra lumbar y entra en la raíz del mesenterio para irrigar yeyuno, íleon y la mitad derecha del colon. De ella se desprenden las arterias yeyunales e ileales, que forman arcadas vasculares de varios órdenes —primarias, secundarias, terciarias— a medida que se acercan al borde intestinal, antes de dar las arterias rectas que penetran en la pared del asa. El retorno venoso sigue el mismo trazado a través de la vena mesentérica superior, que se une a la esplénica para formar la vena porta. Esta organización vascular explica por qué la oclusión de la arteria mesentérica superior produce isquemia intestinal grave: no hay anastomosis suficiente con otros territorios para suplir su pérdida.

Funciones del mesenterio

El mesenterio cumple cuatro funciones reconocidas, a las que la reclasificación de 2017 ha añadido la sospecha de otras aún no caracterizadas. La primera y más evidente es la de sostén mecánico: ancla el intestino a la pared posterior y le confiere movilidad limitada, suficiente para acomodar el peristaltismo y los cambios de postura sin permitir torsiones. La segunda es la de vía de transporte: por su interior llegan al intestino las arterias, los nervios autónomos y las primeras estaciones del drenaje venoso, y desde el intestino regresan los linfáticos cargados con los productos absorbidos —en particular los quilomicrones, vehículo de las grasas dietéticas, que confieren al líquido linfático mesentérico un aspecto lechoso característico tras las comidas grasas, motivo por el que se denomina quilo—.

La tercera función es inmunológica: los ganglios linfáticos mesentéricos —entre 100 y 200 en el adulto— filtran la linfa procedente del intestino y constituyen una primera línea de respuesta ante antígenos digestivos y microbianos. Su inflamación reactiva es la base de la adenitis mesentérica, cuadro frecuente en niños que puede simular una apendicitis. La cuarta es endocrina y metabólica: la grasa mesentérica produce adipoquinas y leptina, participa en la regulación de la inflamación sistémica y se considera hoy uno de los compartimentos clave de la grasa visceral, asociada a riesgo cardiovascular y metabólico cuando se acumula en exceso.

Diferenciación con otros pliegues peritoneales

El término mesenterio designa, en sentido estricto, el pliegue peritoneal del intestino delgado. En sentido amplio, en cambio, se aplica a veces a cualquier pliegue del peritoneo que une un órgano a la pared, lo que genera confusión terminológica. Para evitarla, la nomenclatura anatómica distingue:

El meso es el término genérico que designa cualquier estructura aplanada de doble hoja peritoneal que une un órgano al retroperitoneo y le transporta su vascularización. El mesenterio propiamente dicho es el meso del intestino delgado. El mesocolon es el meso del colon —se subdivide en mesocolon transverso, mesocolon sigmoide, etcétera, según el segmento—. Los mesoovario, mesosálpinx y mesometrio son los mesos del aparato genital femenino. El mesogastrio, en sentido estricto, era el meso embrionario del estómago; en sentido topográfico, es la región umbilical del abdomen.

A diferencia de los epiplones u omentos, los mesos sí transportan los vasos principales que irrigan la víscera correspondiente. Los epiplones son pliegues peritoneales también, pero su función predominante es de cobertura y aislamiento, no de aporte vascular principal. Y a diferencia del peritoneo parietal, que tapiza la pared, los mesos —incluido el mesenterio— pertenecen al peritoneo visceral o son su prolongación entre dos vísceras.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra mesenterio?

Del griego μεσεντέριον (mesentérion), compuesto de μέσος (mésos, "medio") y ἔντερον (énteron, "intestino"). Su sentido literal es "lo que está entre los intestinos". Aparece con valor anatómico en Hipócrates en el siglo V a. C. y se documenta en español ya en 1493. La continuidad de uso del término durante 24 siglos da idea de su solidez conceptual.

¿Es cierto que el mesenterio es un nuevo órgano?

En enero de 2017, el cirujano J. Calvin Coffey y su equipo de la Universidad de Limerick publicaron en The Lancet Gastroenterology & Hepatology una reclasificación del mesenterio como órgano único y continuo del sistema digestivo, frente a la concepción previa, vigente desde 1885, que lo describía como una estructura fragmentaria. La reclasificación no implica que se haya descubierto algo desconocido —el mesenterio se conocía desde Hipócrates—, sino que se ha redefinido su naturaleza a la luz de evidencia anatómica nueva. Sigue siendo objeto de matización en la comunidad anatómica, pero ha abierto la puerta a un campo nuevo de estudio: la ciencia mesentérica.

¿Cuál es la diferencia entre mesenterio y mesocolon?

Ambos son pliegues peritoneales con la misma estructura básica de doble hoja con vasos y nervios entre medias, pero unen vísceras distintas. El mesenterio (en sentido estricto) une el intestino delgado —yeyuno e íleon— a la pared abdominal posterior. El mesocolon une el colon, y se subdivide según el segmento (mesocolon transverso, mesocolon sigmoide). Si se acepta la concepción de Coffey, ambos son partes de un mesenterio único y continuo que recorre todo el intestino.

¿Qué hay dentro del mesenterio?

Entre las dos hojas peritoneales se alojan: las arterias y venas que irrigan el intestino delgado (ramas de la arteria mesentérica superior y de la vena mesentérica superior, respectivamente), los colectores linfáticos, entre 100 y 200 ganglios linfáticos mesentéricos, plexos nerviosos vegetativos, tejido conjuntivo laxo y una cantidad variable de grasa metabólicamente activa.

¿Por qué es importante la raíz del mesenterio?

Porque es la línea por la que el mesenterio se inserta en la pared abdominal posterior y por la que entran y salen sus vasos principales. Mide unos 15 cm y discurre en oblicuo desde la flexura duodenoyeyunal hasta la unión ileocecal. La oclusión vascular en este nivel —una embolia de la arteria mesentérica superior, por ejemplo— compromete la viabilidad de buena parte del intestino delgado, lo que la convierte en un punto crítico desde el punto de vista quirúrgico y radiológico.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Exploración quirúrgica del abdomen — Anatomía normal. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Manual MSD versión para profesionales. Isquemia mesentérica aguda.
  3. Mayo Clinic. Mesenterio. Imágenes y descripción anatómica.
  4. Real Academia Española. Mesenterio. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al mesenterio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Peritoneo: membrana serosa de la que el mesenterio es un repliegue.
  • Meso: término general para cualquier pliegue peritoneal que une un órgano a la pared.
  • Mesocolon: meso del colon, equivalente al mesenterio para el intestino delgado.
  • Mesogastrio: meso embrionario del estómago y, en topografía, la región umbilical del abdomen.
  • Mesoovario: meso peritoneal del ovario.
  • Mesosálpinx: meso peritoneal de la trompa uterina.
  • Epiplón: pliegue peritoneal de cobertura, frente al meso, que es de aporte vascular.
  • Omento: nomenclatura anatómica internacional moderna para el epiplón.
  • Retroperitoneo: espacio extraperitoneal donde se inserta la raíz del mesenterio.
  • Intestino delgado: víscera sostenida por el mesenterio en sentido estricto.
  • Yeyuno: porción media del intestino delgado, suspendida por el mesenterio.
  • Íleon: porción distal del intestino delgado, también suspendida por el mesenterio.
  • Asa intestinal: cada uno de los segmentos del intestino delgado plegados sobre el mesenterio.
  • Colon sigmoideo: segmento del colon con mesocolon propio.
  • Adenitis mesentérica: inflamación de los ganglios linfáticos mesentéricos.
  • Paniculitis: inflamación del tejido adiposo, que puede afectar al mesentérico.
  • Abdomen: región anatómica que aloja la cavidad peritoneal y el mesenterio.

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