DICCIONARIO MÉDICO
Adenitis mesentérica
La adenitis mesentérica es la inflamación de los ganglios linfáticos del mesenterio, generalmente de origen infeccioso. Su presentación clínica imita la apendicitis aguda, con dolor en cuadrante inferior derecho del abdomen, fiebre y náuseas, especialmente en niños y adultos jóvenes. Es una entidad habitualmente autolimitada y benigna, considerada la segunda causa más frecuente de dolor abdominal en cuadrante inferior derecho tras la apendicitis aguda. La adenitis mesentérica —también denominada linfadenitis mesentérica, su descriptor médico preferido en la nomenclatura DeCS/BVS— es una adenitis localizada en los ganglios linfáticos del mesenterio. Se incluye dentro de las adenopatías abdominales y constituye un hallazgo clínico común en la población pediátrica. Etimológicamente, el término combina la raíz griega ἀδήν (adén, "glándula" o "ganglio"), el sufijo médico -itis (que denota inflamación) y el adjetivo "mesentérica", derivado de μεσεντέριον (mesentérion), "lo que está entre los intestinos". El conjunto describe con precisión la entidad: la inflamación de los ganglios situados en el pliegue mesentérico que une las asas intestinales con la pared abdominal posterior. Aunque puede aparecer a cualquier edad, su mayor incidencia se sitúa en niños, adolescentes y adultos jóvenes, con un ligero predominio masculino. La prevalencia ha ido en aumento en las últimas décadas, no porque la enfermedad sea más frecuente, sino por el uso creciente de técnicas de imagen abdominal —especialmente la ecografía y la tomografía— en la evaluación del dolor abdominal agudo en urgencias, que detecta ganglios mesentéricos aumentados que antes pasaban inadvertidos. La literatura médica actual distingue dos formas según la presencia o ausencia de un foco inflamatorio identificable. La adenitis mesentérica primaria o no específica se define como linfadenopatía mesentérica —habitualmente del lado derecho— sin proceso inflamatorio intraabdominal identificable por imagen. Es la forma más frecuente y benigna, autolimitada, con resolución habitual en torno a cuatro semanas. La causa más común es una infección viral previa, frecuentemente una gastroenteritis o una infección respiratoria que ha precedido al cuadro abdominal. La adenitis mesentérica secundaria es la asociada a un proceso inflamatorio intraabdominal detectable: apendicitis, enfermedad inflamatoria intestinal, infecciones específicas (tuberculosis ganglionar, infección por Yersinia o Salmonella), linfoma. Las series clínicas describen también una subdivisión adicional en función del curso temporal: agudas y subagudas o crónicas. El reconocimiento de la forma secundaria es importante porque cambia radicalmente el manejo y el pronóstico. La adenitis mesentérica es habitualmente infecciosa, con un amplio espectro de patógenos potenciales. En la mayoría de los casos pediátricos se trata de una infección viral, frecuentemente vinculada a una gastroenteritis o a una infección respiratoria reciente: adenovirus y virus de Epstein-Barr aparecen entre los agentes virales descritos con más frecuencia en la literatura. Entre las causas bacterianas, dos especies del género Yersinia ocupan un lugar destacado. Yersinia pseudotuberculosis es el agente clásicamente asociado a la adenitis mesentérica con presentación de pseudoapendicitis, descrita en la literatura médica de cabecera (Manual MSD) como una de sus manifestaciones clínicas más características. Y. enterocolitica es también causa frecuente, vinculada habitualmente a transmisión alimentaria. Otros agentes bacterianos descritos incluyen Campylobacter, Salmonella y, en contextos específicos, Mycobacterium tuberculosis (forma necrotizante). En adultos, la enfermedad es menos frecuente pero conviene tener presente que algunas etiologías concretas pueden evolucionar a necrosis ganglionar: la tuberculosis, las infecciones por Yersinia y por Salmonella. Estas formas necrotizantes requieren manejo específico y pueden complicarse con obstrucción intestinal. El diagnóstico diferencial principal y de mayor relevancia clínica es la apendicitis aguda, ya que ambas entidades comparten la localización predominante del dolor: cuadrante inferior derecho y región periumbilical. La distinción tiene implicaciones quirúrgicas directas. Las series clínicas describen varias diferencias semiológicas útiles: en la adenitis mesentérica la sensibilidad a la palpación suele ser menos intensa que en la apendicitis, el dolor se siente más profundo y tiende a desplazarse al cambiar al paciente de posición lateral, mientras que en la apendicitis el área de máxima sensibilidad permanece fija sobre el apéndice. La rebote suele ser positivo en aproximadamente uno de cada cuatro pacientes con linfadenitis mesentérica, frecuencia menor que en la apendicitis. El diagnóstico diferencial no se agota en la apendicitis. La adenitis mesentérica puede mimetizar también el estreñimiento, la enfermedad inflamatoria intestinal, el divertículo de Meckel, la torsión ovárica, una neumonía basal derecha, la púrpura de Schönlein-Henoch o una infección urinaria. Esta amplitud explica que el diagnóstico de adenitis mesentérica primaria sea, en la práctica clínica, un diagnóstico de exclusión apoyado en imagen, especialmente ecografía y tomografía computarizada, que son las técnicas de elección. Del griego ἀδήν (adén, "glándula" o "ganglio"), el sufijo -itis (que denota inflamación) y el adjetivo "mesentérica", derivado de μεσεντέριον (mesentérion), "lo que está entre los intestinos". El término completo designa, por tanto, la inflamación de los ganglios linfáticos situados en el mesenterio, el pliegue peritoneal que une las asas intestinales con la pared abdominal posterior. Sí, son sinónimos estrictos. Ambos términos designan la inflamación de los ganglios linfáticos del mesenterio. El descriptor médico preferido en la nomenclatura DeCS/BVS en español es "Linfadenitis Mesentérica", pero "adenitis mesentérica" tiene mayor uso clínico en castellano. Las principales fuentes médicas —Mayo Clinic, MedlinePlus, MSD Manuals— emplean ambas denominaciones indistintamente. La forma primaria de la adenitis mesentérica es benigna y autolimitada: los ganglios se inflaman como respuesta inmunitaria a una infección y vuelven a su tamaño normal sin secuelas. No es una enfermedad neoplásica. Sí es cierto que los ganglios abdominales aumentados pueden aparecer también en contextos muy distintos —linfomas, metástasis ganglionares de tumores abdominales—, por lo que ante una adenopatía mesentérica que no se resuelve en el tiempo esperado o que se asocia a otros síntomas atípicos, el médico considera otras causas y solicita estudios complementarios. La forma primaria infecciosa, en cambio, no se transforma en cáncer. Los ganglios linfáticos mesentéricos forman parte del tejido linfoide asociado al intestino, especialmente activo en la infancia y la adolescencia, cuando el sistema inmunitario está construyendo su repertorio de respuesta frente a antígenos. La alta frecuencia de infecciones gastrointestinales y respiratorias virales en estos grupos de edad, combinada con la mayor actividad linfoide, explica que la adenitis mesentérica sea un hallazgo habitual en niños y adolescentes y poco común en adultos. Sí, aunque con mucha menor frecuencia. En la población adulta es una entidad poco común y, cuando aparece, conviene tener presente que algunas etiologías específicas pueden evolucionar a necrosis ganglionar: tuberculosis ganglionar, infección por Yersinia o por Salmonella. Esas formas necrotizantes son más probables en adultos y pueden complicarse con obstrucción intestinal, por lo que requieren un estudio etiológico más cuidadoso que la forma primaria pediátrica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la adenitis mesentérica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la adenitis mesentérica
Clasificación: adenitis mesentérica primaria y secundaria
Agentes etiológicos
Diferenciación con apendicitis aguda y otras entidades
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "adenitis mesentérica"?
¿Es lo mismo adenitis mesentérica que linfadenitis mesentérica?
¿Es una afección grave o puede confundirse con un cáncer?
¿Por qué es más frecuente en niños?
¿Puede aparecer en adultos?
Referencias
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