DICCIONARIO MÉDICO

Yersinia

Yersinia es un género de bacterias gramnegativas responsables de infecciones intestinales (yersiniosis) y de la peste. Las especies que afectan al ser humano son Y. enterocolitica, Y. pseudotuberculosis y Y. pestis.

Las bacterias del género Yersinia constituyen un grupo de microorganismos de gran relevancia en la historia de la medicina y en la práctica clínica actual. Este género incluye la especie responsable de la peste, una de las enfermedades infecciosas más devastadoras de la humanidad, pero también otras especies que causan infecciones gastrointestinales relativamente frecuentes, conocidas de forma conjunta como yersiniosis.

Qué es yersinia

Yersinia es un género de bacterias gramnegativas con forma de bacilo corto (cocobacilo), perteneciente a la familia Enterobacteriaceae. Son bacterias anaerobias facultativas, lo que significa que pueden crecer tanto en presencia como en ausencia de oxígeno. Una de sus características más relevantes es su capacidad de multiplicarse a temperaturas bajas (incluso a 4 °C), lo que les permite sobrevivir y proliferar en alimentos refrigerados.

El nombre del género rinde homenaje a Alexandre Yersin, el bacteriólogo francosuizo que identificó el agente causal de la peste (Yersinia pestis) durante la epidemia de Hong Kong en 1894. El género comprende más de 20 especies, de las cuales tres son patógenas para el ser humano:

  • Yersinia enterocolitica: la especie más frecuente como causa de yersiniosis. Produce gastroenteritis, adenitis mesentérica e ileítis terminal.
  • Yersinia pseudotuberculosis: causa un cuadro clínico similar al de Y. enterocolitica, pero es menos frecuente. Produce principalmente adenitis mesentérica y pseudoapendicitis.
  • Yersinia pestis: el agente causal de la peste (bubónica, septicémica y neumónica). A diferencia de las dos anteriores, se transmite principalmente a través de la picadura de pulgas infectadas y no por vía alimentaria.

Yersiniosis: la infección por Y. enterocolitica y Y. pseudotuberculosis

La yersiniosis es la enfermedad gastrointestinal causada por Y. enterocolitica y, con menor frecuencia, por Y. pseudotuberculosis. Se estima que Y. enterocolitica es responsable de aproximadamente el 2 % de los casos de gastroenteritis bacteriana a nivel mundial, y en algunos países europeos ha llegado a superar en frecuencia a las infecciones por Salmonella y Shigella.

Vías de transmisión

La yersiniosis es una zoonosis, es decir, una enfermedad transmitida desde los animales al ser humano. Las principales vías de contagio son:

  • Consumo de alimentos contaminados: la carne de cerdo cruda o poco cocinada es la fuente más frecuente. La bacteria puede encontrarse en amígdalas, lengua, ganglios y otros tejidos del cerdo, y puede contaminar otros cortes de carne durante el procesado.
  • Leche no pasteurizada y agua no tratada.
  • Contacto con animales infectados o con sus heces (cerdos, perros, gatos, roedores).
  • Transmisión persona a persona: posible por vía fecal-oral, especialmente en el ámbito doméstico (por ejemplo, al manipular alimentos contaminados y tocar después a un lactante sin haberse lavado las manos).
  • Transfusión de hemoderivados contaminados: dado que Y. enterocolitica puede crecer en sangre almacenada a 4 °C, se han descrito casos de sepsis postransfusional, una complicación infrecuente pero potencialmente grave.

Síntomas de la yersiniosis

El periodo de incubación de la yersiniosis es habitualmente de 4 a 6 días (rango: 1-14 días). Los síntomas varían según la edad del paciente:

  • Niños pequeños: la forma más frecuente es una gastroenteritis aguda con diarrea acuosa (que puede ser sanguinolenta), fiebre y dolor abdominal. Los niños son el grupo más afectado por la yersiniosis.
  • Niños mayores y adolescentes: pueden presentar un cuadro de adenitis mesentérica e ileítis terminal (inflamación de los ganglios linfáticos del mesenterio y del íleon terminal) que produce dolor en la fosa ilíaca derecha, fiebre y, en ocasiones, defensa abdominal, simulando un cuadro de pseudoapendicitis. Este cuadro es clínicamente indistinguible de una apendicitis aguda y puede conducir a una intervención quirúrgica innecesaria si no se sospecha el diagnóstico.
  • Adultos: además de la gastroenteritis, pueden presentar dolor abdominal predominante, faringitis y, con menor frecuencia, manifestaciones extraintestinales.

Complicaciones y secuelas postinfecciosas

En la mayoría de los pacientes, la yersiniosis es una enfermedad autolimitada que se resuelve espontáneamente en 1 a 3 semanas. Sin embargo, en algunos casos pueden aparecer complicaciones o secuelas postinfecciosas:

  • Artritis reactiva: inflamación articular estéril (sin presencia de la bacteria en la articulación) que puede aparecer semanas después de la infección intestinal, especialmente en personas portadoras del antígeno HLA-B27. Suele afectar a las articulaciones de las extremidades inferiores.
  • Eritema nodoso: lesiones cutáneas dolorosas, elevadas y enrojecidas, localizadas habitualmente en las piernas, que representan una reacción inflamatoria sistémica.
  • Septicemia: la infección puede diseminarse al torrente sanguíneo en pacientes con factores de riesgo, especialmente personas con sobrecarga de hierro (hemocromatosis, talasemia), enfermedad hepática crónica, diabetes o inmunodepresión. La sepsis por Yersinia es infrecuente pero tiene una mortalidad elevada.
  • Abscesos intraabdominales, hepatoesplénicos y glomerulonefritis son complicaciones excepcionales.

Factores de virulencia de Yersinia

Las especies patógenas de Yersinia poseen un arsenal sofisticado de factores de virulencia que les permiten invadir los tejidos del huésped, evadir el sistema inmunitario y establecer la infección. El conocimiento de estos mecanismos es relevante para comprender por qué Yersinia puede producir enfermedad grave en determinados pacientes.

  • Plásmido de virulencia (pYV): las tres especies patógenas comparten un plásmido de virulencia que codifica el sistema de secreción tipo III (T3SS), una estructura molecular similar a una aguja que permite a la bacteria inyectar directamente proteínas efectoras (denominadas Yops, del inglés Yersinia outer proteins) en el interior de las células del huésped. Estas proteínas inhiben la fagocitosis, suprimen la respuesta inflamatoria y provocan la muerte programada (apoptosis) de los macrófagos, lo que permite a la bacteria evadir las defensas inmunitarias.
  • Invasina y adhesinas (Ail, YadA): proteínas de la superficie bacteriana que facilitan la adherencia a las células intestinales y la invasión del tejido linfoide, especialmente de las placas de Peyer del íleon y los ganglios mesentéricos.
  • Ureasa: enzima que permite a la bacteria sobrevivir en el medio ácido del estómago, facilitando su paso al intestino delgado.
  • Isla de alta patogenicidad (HPI): una región del cromosoma bacteriano que codifica un sistema de captación de hierro (sideróforo), esencial para la proliferación bacteriana en los tejidos del huésped. Esta isla está presente en Y. pestis, Y. pseudotuberculosis y en los biotipos más virulentos de Y. enterocolitica.
  • Capacidad de crecimiento a bajas temperaturas: Yersinia puede multiplicarse a temperaturas de refrigeración (4 °C), lo que le confiere una ventaja competitiva sobre otras bacterias en alimentos refrigerados y en productos sanguíneos almacenados.

Esta combinación de factores de virulencia explica la capacidad de Yersinia para infectar el tejido linfoide intestinal, producir adenitis mesentérica y, en los casos más graves, diseminarse al torrente sanguíneo produciendo septicemia.

Diagnóstico de la yersiniosis

El diagnóstico de la yersiniosis se basa en la combinación de la sospecha clínica y las pruebas de laboratorio:

  • Coprocultivo: el aislamiento de Yersinia en las heces es el método diagnóstico de referencia. Sin embargo, la bacteria puede pasar inadvertida si el laboratorio no emplea medios de cultivo selectivos o técnicas de enriquecimiento en frío específicas para Yersinia. Es importante que el médico solicitante indique la sospecha de yersiniosis al laboratorio.
  • Pruebas de PCR: la detección del ADN bacteriano mediante técnicas moleculares es cada vez más utilizada por su rapidez y sensibilidad.
  • Serología: la detección de anticuerpos frente a Yersinia puede ser útil en los casos con manifestaciones postinfecciosas (artritis reactiva, eritema nodoso), cuando el coprocultivo ya puede ser negativo.
  • Pruebas de imagen: la ecografía o la tomografía computarizada (TC) abdominal pueden mostrar adenitis mesentérica, engrosamiento de la pared del íleon terminal o signos de pseudoapendicitis, hallazgos que orientan al diagnóstico.

Tratamiento de la yersiniosis

La mayoría de los casos de yersiniosis intestinal no complicada son autolimitados y no requieren tratamiento antibiótico. El manejo se basa en medidas de soporte:

  • Hidratación adecuada para compensar las pérdidas por diarrea y vómitos.
  • Reposición de electrolitos.
  • Dieta adaptada durante la fase aguda.

El tratamiento antibiótico se reserva para los casos graves, las formas extraintestinales, la septicemia y los pacientes inmunodeprimidos. Y. enterocolitica es habitualmente sensible a fluoroquinolonas, aminoglucósidos, cefalosporinas de tercera generación, tetraciclinas y trimetoprim-sulfametoxazol, pero presenta resistencia a las penicilinas y a las cefalosporinas de primera generación. El médico seleccionará el antibiótico más adecuado en función del antibiograma y de la situación clínica del paciente.

Es importante evitar los antidiarreicos (inhibidores de la motilidad intestinal) en los pacientes con diarrea sanguinolenta, ya que pueden empeorar el cuadro.

La peste: infección por Yersinia pestis

Yersinia pestis es la especie más virulenta del género y el agente causal de la peste, una enfermedad que ha provocado varias pandemias a lo largo de la historia, incluida la "Muerte Negra" del siglo XIV, que causó la muerte de un tercio de la población europea. Aunque la peste es actualmente una enfermedad rara, sigue siendo endémica en algunas regiones de África, Asia y América, con casos esporádicos que se notifican anualmente a la OMS.

La peste se transmite principalmente a través de la picadura de pulgas infectadas que parasitan a roedores (ratas, ardillas). También puede transmitirse por contacto directo con tejidos de animales infectados o por inhalación de gotículas respiratorias de personas con peste neumónica. Según la forma clínica, se distinguen tres presentaciones principales:

  • Peste bubónica: la forma más frecuente, caracterizada por la aparición de ganglios linfáticos inflamados, dolorosos y aumentados de tamaño (bubones), habitualmente en la ingle, la axila o el cuello.
  • Peste septicémica: diseminación de la bacteria al torrente sanguíneo, con fiebre elevada, shock y fallo multiorgánico.
  • Peste neumónica: afectación pulmonar, la forma más grave y contagiosa, que puede transmitirse de persona a persona por vía respiratoria.

La peste requiere tratamiento antibiótico urgente (estreptomicina, gentamicina, doxiciclina o fluoroquinolonas) y es una enfermedad de declaración obligatoria a las autoridades sanitarias. Sin tratamiento, la mortalidad de la peste bubónica supera el 50 % y la de la peste neumónica se aproxima al 100 %.

Prevención de las infecciones por Yersinia

Las medidas preventivas más eficaces frente a la yersiniosis incluyen:

  • Cocinar adecuadamente la carne de cerdo hasta alcanzar una temperatura interna segura.
  • Lavarse las manos minuciosamente con agua y jabón después de manipular carne cruda y antes de tocar a niños pequeños o sus objetos (biberones, chupetes, juguetes).
  • Evitar la contaminación cruzada en la cocina, utilizando utensilios y superficies separados para los alimentos crudos y los cocinados.
  • Consumir leche pasteurizada y agua tratada.
  • Mantener una correcta higiene tras el contacto con animales domésticos o de granja.

Cuándo acudir al médico

Es recomendable consultar con un profesional sanitario en las siguientes situaciones:

  • Diarrea persistente (especialmente si es sanguinolenta), fiebre elevada o dolor abdominal intenso que no mejora en 48 horas.
  • Dolor localizado en la fosa ilíaca derecha que simule una apendicitis, especialmente en niños y adolescentes.
  • Signos de deshidratación (boca seca, ojos hundidos, disminución de la cantidad de orina, somnolencia) en niños pequeños con diarrea.
  • Aparición de dolor articular o lesiones cutáneas dolorosas semanas después de un episodio de gastroenteritis.
  • Síntomas gastrointestinales en personas con enfermedad hepática, hemocromatosis, inmunodepresión o diabetes, que tienen mayor riesgo de complicaciones graves.

Preguntas frecuentes sobre yersinia

¿La yersiniosis es contagiosa entre personas?

La transmisión directa de persona a persona es posible pero poco frecuente. El mecanismo principal es la vía fecal-oral, que puede producirse en el ámbito doméstico cuando una persona manipula alimentos contaminados y, sin lavarse correctamente las manos, entra en contacto con otra persona, especialmente con lactantes o niños pequeños. En el entorno hospitalario, se recomiendan precauciones de contacto para los pacientes con diarrea activa por Yersinia, especialmente en pacientes incontinentes o con pañales. El lavado de manos cuidadoso es la medida más eficaz para evitar la transmisión interpersonal.

¿Puede la yersiniosis confundirse con una apendicitis?

Sí, y esta es una de las situaciones clínicas más características de la infección por Yersinia. La adenitis mesentérica y la ileítis terminal causadas por Y. enterocolitica o Y. pseudotuberculosis producen un cuadro de dolor en la fosa ilíaca derecha, fiebre y, en ocasiones, defensa abdominal que puede ser clínicamente indistinguible de una apendicitis aguda. De hecho, en algunos estudios se ha identificado Yersinia en apéndices extirpados quirúrgicamente de pacientes en los que se sospechaba apendicitis. Cuando existe sospecha clínica de yersiniosis, el médico puede solicitar pruebas de imagen (ecografía, TC) y coprocultivo específico para orientar el diagnóstico antes de decidir la intervención quirúrgica.

¿Existe vacuna contra la yersiniosis?

No existe actualmente ninguna vacuna disponible para la prevención de la yersiniosis causada por Y. enterocolitica o Y. pseudotuberculosis. La prevención se basa exclusivamente en las medidas de higiene alimentaria y personal descritas anteriormente. En cuanto a la peste (Y. pestis), han existido vacunas históricas cuyo uso ha sido muy limitado y que actualmente no están disponibles de forma generalizada. La investigación en nuevas vacunas frente a la peste continúa activa en el ámbito militar y de biodefensa.

¿Por qué las personas con exceso de hierro tienen más riesgo de infección grave por Yersinia?

Yersinia es una bacteria con una alta dependencia del hierro para su crecimiento y su virulencia. Los pacientes con hemocromatosis (acumulación excesiva de hierro en el organismo), talasemia u otras enfermedades que cursan con sobrecarga de hierro, así como los que reciben tratamiento con quelantes de hierro (como la deferoxamina), presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar formas invasivas y septicemia por Yersinia. Esto se debe a que la mayor disponibilidad de hierro en la sangre y los tejidos del huésped facilita la proliferación bacteriana. Por este motivo, los profesionales sanitarios deben tener un alto índice de sospecha de infección por Yersinia cuando un paciente con sobrecarga de hierro presenta un cuadro de fiebre y síntomas gastrointestinales.

¿Puede Yersinia contaminar la sangre para transfusiones?

Sí. Yersinia enterocolitica es una de las bacterias más frecuentemente implicadas en los casos de sepsis asociada a transfusión de concentrados de hematíes. Esto se debe a su capacidad única de multiplicarse a las temperaturas de refrigeración a las que se almacenan los productos sanguíneos (entre 1 °C y 6 °C). Si una bolsa de sangre está contaminada con una cantidad mínima de Y. enterocolitica (procedente de una bacteriemia asintomática del donante), la bacteria puede alcanzar concentraciones elevadas durante las semanas de almacenamiento. La transfusión de estos productos puede producir una reacción séptica grave con fiebre, hipotensión, coagulación intravascular diseminada y, en algunos casos, la muerte. Por este motivo, los bancos de sangre aplican protocolos estrictos de detección bacteriana y los profesionales sanitarios vigilan la aparición de reacciones febriles durante las transfusiones.

¿Sigue existiendo la peste en la actualidad?

Sí. Aunque la peste ya no causa las devastadoras pandemias del pasado, Yersinia pestis sigue circulando entre las poblaciones de roedores de diversas regiones del mundo. La OMS recibe cada año entre 1.000 y 2.000 notificaciones de casos de peste, principalmente en Madagascar, la República Democrática del Congo y Perú. En Estados Unidos se registran un promedio de 7 casos anuales, generalmente en estados del suroeste. La peste se considera una enfermedad reemergente y un potencial agente de bioterrorismo, lo que justifica la vigilancia epidemiológica continua y la investigación en nuevas vacunas y tratamientos. Gracias al tratamiento antibiótico precoz, la mortalidad de la peste tratada se ha reducido significativamente, pero la enfermedad sigue siendo mortal si no se diagnostica y trata a tiempo.

Referencias

© Clínica Universidad de Navarra 2026

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