DICCIONARIO MÉDICO
Peste
La peste es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Yersinia pestis, que afecta principalmente a roedores silvestres y puede transmitirse al ser humano. Se presenta en tres formas clínicas principales: bubónica, septicémica y neumónica. Aunque históricamente devastadora, hoy es tratable con antibióticos cuando se diagnostica a tiempo. La peste es una zoonosis bacteriana aguda causada por Yersinia pestis, un bacilo gramnegativo que mantiene ciclos naturales entre roedores silvestres y sus pulgas. La enfermedad alcanza al ser humano de forma accidental cuando se interrumpen estos ciclos enzoóticos, ya sea por contacto con animales infectados, picadura de pulgas portadoras o inhalación de aerosoles respiratorios de personas con peste neumónica. El término deriva del latín pestis, que desde la Antigüedad designaba tanto epidemias específicas como catástrofes sanitarias en general. Originalmente, pestis abarcaba conceptos de "ruina", "destrucción" y "azote público", no limitándose a una enfermedad concreta. Su etimología permanece incierta, aunque algunos autores la relacionan con raíces que expresan corrupción o daño. La palabra griega equivalente era λοιμός (loimós), que también implicaba calamidad de origen divino. La identificación de Y. pestis como agente causal fue lograda en 1894 por Alexandre Yersin en Hong Kong, durante la tercera pandemia que se extendía desde China. Casi simultáneamente, Shibasaburo Kitasato realizó observaciones similares, lo que generó una disputa sobre la paternidad del descubrimiento. El bacilo fue denominado inicialmente Pasteurella pestis y renombrado Yersinia pestis en 1944, en honor a Yersin. La peste se manifiesta en tres formas principales según la vía de entrada y la diseminación de la bacteria. La peste bubónica es la más frecuente y resulta de la picadura de pulgas infectadas. Se caracteriza por la aparición de bubones, ganglios linfáticos inflamados y dolorosos, habitualmente en ingles, axilas o cuello. Representa aproximadamente el 80-95% de todos los casos humanos a nivel mundial. La peste septicémica ocurre cuando Y. pestis invade directamente el torrente sanguíneo, ya sea como evolución de una peste bubónica no tratada o tras exposición masiva sin formación previa de bubones. Es la forma más grave en términos de mortalidad y puede evolucionar hacia coagulación intravascular diseminada. Los pacientes presentan fiebre alta, postración, shock séptico y, en casos avanzados, gangrena distal que oscurece la piel de dedos y extremidades. La peste neumónica es la única forma transmisible entre humanos y la más letal si no se trata en las primeras 24 horas. Puede aparecer como evolución de las otras formas cuando la bacteria alcanza los pulmones, o como infección primaria por inhalación de gotículas respiratorias. La tos productiva con expectoración hemoptoica y la disnea progresiva son características. Sin tratamiento antibiótico precoz, la letalidad se acerca al 100%. La peste mantiene dos patrones epidemiológicos diferenciados. El ciclo selvático o silvestre involucra roedores salvajes resistentes que actúan como reservorios permanentes de Y. pestis. Ardillas terrestres, ratas de campo, marmotas y otros pequeños mamíferos mantienen la bacteria en sus poblaciones a través de pulgas vectores como Xenopsylla cheopis. Este ciclo enzoótico persiste en focos naturales de varios continentes y representa la fuente primaria de casos humanos esporádicos. El ciclo urbano se establece cuando roedores domésticos (principalmente Rattus rattus y R. norvegicus) adquieren la infección desde focos silvestres. Las ratas urbanas son altamente susceptibles y mueren rápidamente, forzando a sus pulgas a buscar hospedadores alternativos, incluidos los humanos. Este patrón fue responsable de las grandes pandemias históricas, pero ha sido controlado en la mayoría de centros urbanos mediante mejoras sanitarias, control de vectores y vigilancia epidemiológica. La transición de selvático a urbano explica cómo eventos locales pueden escalar a epidemias regionales. Los gatos domésticos constituyen un puente epidemiológico importante: cazan roedores infectados, desarrollan peste y pueden transmitirla a sus propietarios, ya sea por picadura de sus pulgas o por aerosoles respiratorios si desarrollan peste neumónica. El agente causal, Yersinia pestis, es un cocobacilo gramnegativo anaerobio facultativo perteneciente a las enterobacterias. Presenta tinción bipolar característica que le confiere aspecto de "imperdible" en preparaciones de Giemsa o Wright. Su virulencia depende de múltiples factores: antígenos capsulares, endotoxinas, coagulasa, fibrinolisina y la capacidad de resistir la fagocitosis. La transmisión se realiza por tres vías principales. La vectorial es la más común: las pulgas infectadas regurgitan bacterias al picar nuevos hospedadores debido al bloqueo mecánico que Y. pestis forma en su proventrículo. La transmisión respiratoria ocurre por inhalación de aerosoles de pacientes con peste neumónica y es responsable de brotes con transmisión interhumana. La vía de contacto directo acontece al manipular tejidos o fluidos de animales infectados, especialmente durante actividades de caza o preparación de presas. La peste persiste como zoonosis endémica en focos naturales de todos los continentes excepto Oceanía y la Antártida. Los tres países que notifican más casos humanos son Madagascar, República Democrática del Congo y Perú. Madagascar concentra aproximadamente el 75% de los casos mundiales, con brotes estacionales regulares entre septiembre y abril en las zonas rurales del altiplano central. En Estados Unidos se registran una media de 7 casos anuales, concentrados en los estados del suroeste: Nuevo México, Arizona, Colorado, California y Nevada. Los casos se asocian frecuentemente con actividades recreativas en zonas rurales donde persisten focos enzoóticos. En Asia, países como Mongolia, China e India mantienen actividad variable con brotes esporádicos. La Organización Mundial de la Salud registra entre 1.000-3.000 casos anuales en todo el mundo, con una letalidad global próxima al 7% cuando se aplica tratamiento antibiótico adecuado. Sin tratamiento, la mortalidad oscila entre 30-100% según la forma clínica y la carga bacteriana de la exposición. La peste ha protagonizado tres pandemias documentadas que transformaron la historia humana. La primera pandemia o "Plaga de Justiniano" (541-549 d.C.) se originó en Egipto y se extendió por el Imperio Bizantino y el Mediterráneo, causando la muerte de aproximadamente 25 millones de personas y contribuyendo al declive del poder bizantino. La segunda pandemia incluye la célebre "peste negra" del siglo XIV (1347-1353), que eliminó entre un tercio y la mitad de la población europea. Esta pandemia se prolongó con brotes recurrentes hasta el siglo XVII, alterando profundamente las estructuras sociales, económicas y demográficas de Europa. Su impacto fue tan devastador que modificó el curso de la civilización occidental. La tercera pandemia comenzó en Yunnan, China, alrededor de 1855 y se dispersó mundialmente a través del comercio marítimo, alcanzando puertos de India, Hong Kong, San Francisco, Buenos Aires y otros centros comerciales. Esta pandemia se considera oficialmente activa hasta 1959, aunque algunos focos persisten hasta la actualidad. Fue durante esta pandemia cuando se identificó el agente causal y se desarrollaron las primeras medidas de control modernas. La peste debe diferenciarse de otras infecciones que pueden presentar cuadros similares. La septicemia por otros bacilos gramnegativos puede simular peste septicémica, pero carece de los antecedentes epidemiológicos específicos y la evolución fulminante característica. El análisis microbiológico directo mediante tinción o cultivo establece el diagnóstico diferencial. Los bubones pestosos se distinguen de otras adenopatías por su aparición súbita, intenso dolor, consistencia firme y localización típica en ingles, axilas o cuello según el sitio de inoculación. La linfangitis estreptocócica presenta trayectos linfáticos inflamados visibles, mientras que la tularemia suele cursar con úlceras cutáneas en el punto de entrada que están ausentes en la peste bubónica clásica. Proviene del latín pestis, que originalmente significaba "ruina", "destrucción" o "azote". Los romanos lo usaban para designar cualquier calamidad que afectara masivamente a la población, no solo enfermedades. La etimología exacta del término latino es incierta, aunque se relaciona con conceptos de corrupción y daño. No exactamente. "Peste" designa una enfermedad específica causada por Yersinia pestis, mientras que "epidemia" describe el patrón de propagación de cualquier enfermedad en una población. La confusión histórica surge porque las grandes epidemias de peste marcaron tanto la memoria colectiva que ambos términos llegaron a solaparse en el uso popular. Sí. La peste permanece endémica en focos naturales de roedores silvestres en varios continentes. Se registran entre 1.000-3.000 casos humanos anuales, principalmente en Madagascar, República Democrática del Congo y Perú. Sin embargo, el riesgo pandémico actual es mínimo debido a las mejoras sanitarias, los antibióticos eficaces y los sistemas de vigilancia epidemiológica. Sí, aunque no es frecuente. La peste bubónica puede evolucionar hacia peste septicémica y, desde ahí, hacia peste neumónica secundaria cuando las bacterias alcanzan los pulmones por vía hematógena. Esta progresión ocurre principalmente cuando el tratamiento se retrasa o es inadecuado. La peste neumónica primaria, por inhalación directa, es mucho menos común. Varios factores confluyeron: poblaciones europeas sin inmunidad previa, condiciones sanitarias deficientes, alta densidad de ratas urbanas, ausencia de conocimiento sobre transmisión vectorial y nula disponibilidad de tratamientos efectivos. Además, las condiciones climáticas del siglo XIV favorecieron la proliferación de roedores y pulgas, facilitando la dispersión de la enfermedad. Si desea profundizar en conceptos asociados a la peste, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la peste
Formas clínicas de la peste
Ciclo epidemiológico: peste selvática y peste urbana
Agente etiológico y transmisión
Distribución geográfica y situación actual
Historia médica: las tres pandemias
Diferenciación con otras enfermedades bacterianas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "peste"?
¿Es lo mismo peste que epidemia?
¿Sigue existiendo la peste en la actualidad?
¿La peste bubónica puede convertirse en neumónica?
¿Por qué la peste negra fue tan devastadora?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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