DICCIONARIO MÉDICO

Gangrena

La gangrena es la muerte de un segmento de tejido provocada por la interrupción del aporte sanguíneo, por una infección grave o por la combinación de ambas circunstancias. El proceso conlleva necrosis progresiva y putrefacción del tejido afectado, con cambios de coloración característicos que van del pardo oscuro al negro.

Qué es la gangrena

La gangrena designa la destrucción irreversible de tejidos que han dejado de recibir oxígeno y nutrientes suficientes para mantenerse viables. A diferencia de la necrosis en sentido estricto, que puede limitarse a un foco microscópico, el término gangrena se reserva para la muerte tisular extensa, visible a simple vista y acompañada habitualmente de descomposición bacteriana del tejido muerto.

El vocablo procede del griego antiguo γάγγραινα (gángraina), derivado del verbo γράω (gráo, 'devorar, roer'), con el sufijo -αινα, que aportaba un matiz peyorativo o de daño. Significaba, literalmente, 'llaga que devora la carne'. Pasó al latín clásico como gangraena, forma recogida ya por el médico romano Aulo Cornelio Celso en el siglo I d. C. En castellano convivió durante siglos la variante cangrena (documentada todavía en el diccionario español-francés de Francisco Sobrino, de 1705), probablemente por influencia del término cáncer.

Por qué se produce

El mecanismo común a todas las formas de gangrena es la privación de oxígeno en un territorio tisular. Cuando el flujo arterial se interrumpe de forma prolongada (por aterosclerosis, trombosis, embolia o compresión mecánica), las células del tejido distal agotan sus reservas energéticas y mueren. El tejido muerto, rico en proteínas y desprovisto de defensas inmunitarias, se convierte en un medio propicio para la colonización bacteriana, lo que acelera la descomposición y puede desencadenar una respuesta inflamatoria sistémica.

No siempre el origen es vascular. En la gangrena de causa primariamente infecciosa, las toxinas bacterianas destruyen tejidos que todavía conservaban riego sanguíneo, y la inflamación resultante comprime los vasos locales hasta ocluirlos. El resultado final es el mismo: tejido sin perfusión que se necrosa.

Clasificación

Se distinguen varias formas de gangrena según el mecanismo predominante y el aspecto macroscópico del tejido afectado.

La gangrena seca es la variante más frecuente en personas con arteriopatía periférica crónica, particularmente cuando coexiste diabetes. El tejido pierde humedad de manera gradual, se momifica y adquiere una coloración negruzca con bordes bien delimitados respecto al tejido sano. No suele asociarse a infección bacteriana significativa ni a mal olor, y su progresión es lenta: de hecho, en algunos casos el segmento gangrenado acaba por desprenderse de forma espontánea (lo que la literatura clásica denominaba amputación espontánea).

En la gangrena húmeda, la interrupción del riego se acompaña desde el inicio de colonización bacteriana intensa. El tejido aparece edematoso, con secreción purulenta de olor fétido, y la zona de transición entre tejido muerto y tejido viable es difusa, mal definida. Progresa con rapidez y comporta riesgo elevado de sepsis.

La gangrena gaseosa constituye un cuadro diferenciado, causado por bacterias anaerobias (sobre todo Clostridium perfringens) que producen gas en el interior de los tejidos infectados. Su rasgo más llamativo es la crepitación palpable en la zona afectada, consecuencia de la acumulación de hidrógeno y dióxido de carbono generados por el metabolismo bacteriano.

Se habla de gangrena interna cuando la necrosis afecta a vísceras. La torsión del intestino, el vólvulo o la hernia incarcerada pueden estrangular el aporte vascular de un asa intestinal hasta provocar su muerte; otro ejemplo clásico es la colecistitis gangrenosa, en la que la pared de la vesícula biliar se necrosa.

La gangrena en la medicina antigua

El Corpus hipocrático ya recoge descripciones de tejidos que se ennegrecían y desprendían un olor acre tras heridas o fracturas abiertas. Los médicos hipocráticos empleaban dos voces para referirse a este proceso: γάγγραινα (gángraina) y σφάκελος (sphákelos, del que deriva el castellano esfacelo), sin que la distinción entre ambos términos fuese siempre nítida. El tratado De ulceribus aconsejaba mantener elevada la extremidad afectada, reducir la ingesta del paciente y aplicar vendajes empapados en vino.

Celso, en el siglo I, sistematizó el concepto dentro de su obra De medicina y utilizó la forma latina gangraena. La diferencia entre gangrena y esfacelo no se asentaría con claridad hasta mucho después: hoy, esfacelo se usa preferentemente para referirse a la placa de tejido desvitalizado que tapiza el lecho de una herida, mientras que gangrena designa la destrucción masiva de un segmento anatómico completo.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra «gangrena»?

Del griego γάγγραινα (gángraina), formado sobre el verbo γράω ('devorar') y el sufijo peyorativo -αινα. Su sentido original era el de una llaga que consume la carne progresivamente. La doble gamma griega (γγ) se translitera como ng, razón por la que la transliteración correcta es gángraina y no gággraina, pese a que esta última aparece en algunas fuentes.

¿Gangrena y necrosis son lo mismo?

No. La necrosis es el concepto general de muerte celular patológica en un tejido vivo y puede afectar a unas pocas células. La gangrena implica necrosis extensa de un territorio anatómico reconocible a simple vista, con cambios de coloración y, frecuentemente, con descomposición del tejido. Todo tejido gangrenado está necrosado, pero no toda necrosis constituye gangrena.

¿Quién describió la gangrena por primera vez?

Las descripciones más antiguas que se conservan figuran en el Corpus hipocrático (siglos V-IV a. C.), donde se detallan casos de extremidades ennegrecidas tras fracturas abiertas. Celso la incorporó a la nosología latina en el siglo I d. C. con el nombre gangraena.

¿Puede afectar a órganos internos?

Sí. Cualquier tejido cuyo aporte vascular quede comprometido de forma prolongada puede gangrenarse. El intestino atrapado en una hernia incarcerada, la vesícula biliar con obstrucción prolongada del conducto cístico y, en casos graves, el apéndice son ejemplos habituales de gangrena visceral.

Referencias

  1. MedlinePlus. Gangrena. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/gangrene.html
  2. MedlinePlus. Gangrena [Enciclopedia médica]. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/007218.htm
  3. Real Academia Española. Gangrena. Diccionario de la lengua española (edición del Tricentenario). Disponible en: https://dle.rae.es/gangrena
  4. Liapis CD, Avgerinos ED. Formas de presentación de la «gangrena» en el Corpus Hipocrático. Anales de Cirugía Vascular. 2009;23(3):425-430. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-anales-cirugia-vascular-280

Entradas relacionadas

  • Gangrena gaseosa: mionecrosis por Clostridium perfringens con producción de gas en los tejidos infectados.
  • Gangrena de Fournier: fascitis necrotizante de la región perineal y genital, de origen polimicrobiano.
  • Gangrenoso: adjetivo que califica al tejido o al proceso afectado por gangrena.
  • Necrosis: muerte celular patológica en un tejido vivo.
  • Esfacelo: placa de tejido desvitalizado adherida al lecho de una herida.
  • Isquemia: reducción del flujo sanguíneo a un tejido u órgano.

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