DICCIONARIO MÉDICO
Amputación
La amputación consiste en la separación de un miembro o de una porción de él respecto del resto del cuerpo. Puede producirse por intervención quirúrgica planificada, por un traumatismo que secciona la extremidad de forma accidental, o como consecuencia de un proceso patológico que destruye progresivamente el tejido. Cerca del 70 % de las amputaciones de miembro inferior tienen origen vascular, sobre todo en pacientes con diabetes avanzada o enfermedad arterial periférica. En medicina, la amputación designa el corte y separación definitiva de un miembro, o de un segmento de él, del resto del cuerpo. La RAE la define como la acción de «cortar y separar enteramente del cuerpo un miembro o una porción de él». El concepto abarca tanto la extirpación practicada por un cirujano como la pérdida que se produce sin intervención deliberada, ya sea por un accidente o por un proceso degenerativo que termina desprendiendo el tejido. La palabra procede del latín amputātio, derivada del verbo amputāre. Se descompone en el prefijo amb(i)-, que significa «alrededor, por ambas partes», y el verbo putāre, cuyo sentido original era «podar, depurar» (un término propio de la agricultura romana para referirse a la poda selectiva de ramas). La imagen es reveladora: amputar era, en origen, cortar alrededor de algo para separarlo limpiamente, igual que se poda una rama del tronco. Con el tiempo, putāre evolucionó hacia significados abstractos como «estimar» o «calcular» (de ahí computar, reputación, disputar), pero el sentido quirúrgico de amputāre se mantuvo fiel a su raíz agrícola. En español, el verbo aparece ya en textos aragoneses del siglo XVI con un sentido figurado («amputando los tiempos superfluos», Fueros de Aragón, 1528). El primer uso médico documentado en el CORDE corresponde a Feijoo, que en 1736 describió cómo los pacientes a quienes se les había cortado una pierna seguían percibiendo dolor en el pie ausente durante varios días. La forma más directa de clasificar una amputación atiende a cómo se produce. La amputación quirúrgica es la que realiza un cirujano de manera deliberada, ya sea de forma electiva (programada) o urgente. Constituye la gran mayoría de los casos y obedece a situaciones en las que el miembro ha dejado de ser viable: gangrena por isquemia irreversible, infecciones graves que no responden a otros abordajes, o tumores que comprometen la supervivencia del paciente. Frente a ella, la amputación traumática resulta de una fuerza externa que secciona el miembro de forma abrupta: accidentes laborales con maquinaria, siniestros de tráfico, explosiones. La pérdida puede ser completa o parcial, y en determinadas condiciones es posible intentar el reimplante microquirúrgico. Existe también la amputación espontánea (llamada igualmente patológica), en la que el tejido se desprende sin cirugía ni traumatismo, por la destrucción progresiva que causan la necrosis isquémica o ciertos procesos constrictivos. Y, por último, la amputación congénita: la ausencia de un miembro o segmento ya presente en el nacimiento, resultado de defectos en la embriogénesis. Cuando la amputación es quirúrgica, el cirujano decide el nivel al que va a seccionar el miembro. La elección no es arbitraria; depende de la viabilidad de los tejidos restantes, de la irrigación sanguínea en la zona y de las posibilidades de adaptación protésica posterior. Se distingue entre amputaciones mayores, que afectan a segmentos por encima del tobillo o la muñeca (transtibial, transfemoral, transhumeral), y menores, limitadas a los dedos o al pie distal. Un matiz que conviene aclarar: la amputación propiamente dicha secciona el hueso (amputación transósea), mientras que la desarticulación separa el miembro a nivel de una articulación, sin cortar hueso. Son procedimientos distintos con implicaciones diferentes para la formación del muñón y el encaje de la prótesis. La amputación de Lisfranc, por ejemplo, es en realidad una desarticulación a nivel de la articulación tarsometatarsiana del pie. La forma del corte también importa. Las técnicas principales son tres. La amputación circular secciona los tejidos en un plano perpendicular al eje del miembro, lo que produce un muñón cónico. La amputación elíptica traza una incisión ovalada que genera colgajos cutáneos de distinta longitud, facilitando la cobertura del extremo óseo. Y la amputación en guillotina, un corte transversal rápido, en un solo plano, sin colgajos, que deja la herida abierta y se reserva para situaciones de emergencia donde la prioridad es la rapidez. Las causas vasculares (enfermedad arterial periférica, complicaciones de la diabetes) representan aproximadamente siete de cada diez amputaciones de miembro inferior en países de renta alta. Las amputaciones de origen traumático predominan en poblaciones jóvenes y en zonas de conflicto armado o con alta incidencia de accidentes de tráfico. Según datos de MedlinePlus, entre las secuelas más frecuentes de la amputación se encuentra el fenómeno del miembro fantasma: la percepción de que la extremidad ausente sigue presente, a veces acompañada de dolor. Esa proporción varía con la geografía. En regiones con acceso limitado al control glucémico y a la revascularización, las amputaciones mayores por pie diabético son notablemente más frecuentes que en sistemas sanitarios con programas preventivos consolidados. Del latín amputāre, un verbo compuesto por amb(i)- («alrededor») y putāre («podar»). En Roma, amputar significaba literalmente «podar cortando alrededor», un gesto agrícola que la medicina adoptó para nombrar la separación quirúrgica de un miembro. El primer uso médico en español que registra el corpus histórico de la RAE es de 1736. No. La amputación secciona el hueso (amputación transósea), mientras que la desarticulación separa el miembro a la altura de una articulación, sin necesidad de cortar hueso. En la práctica clínica se usan indistintamente en el lenguaje coloquial, pero son procedimientos con técnicas y resultados diferentes para la formación del muñón. Las enfermedades vasculares periféricas, en particular las complicaciones del pie diabético. Se estima que alrededor del 70 % de las amputaciones de miembro inferior en países desarrollados se deben a insuficiencia vascular grave, y las proyecciones sugieren que esta cifra podría duplicarse en las próximas décadas si no se refuerzan los programas de prevención. Tras la amputación, muchos pacientes perciben sensaciones en la extremidad que ya no está: hormigueo, presión, cambios de temperatura o, en algunos casos, dolor. Feijoo describió algo similar ya en 1736, cuando relató que los amputados sentían «un dolor atroz, como que les estrujan los dedos» del pie ausente durante los primeros días. Hoy se sabe que el fenómeno se origina en la reorganización de los circuitos sensoriales del sistema nervioso central y periférico, y puede persistir meses o años. Si desea profundizar en conceptos asociados a la amputación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la amputación
Clasificación por mecanismo causal
Niveles anatómicos y técnicas de sección
Datos epidemiológicos generales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra amputación?
¿Es lo mismo una amputación que una desarticulación?
¿Cuál es la causa más frecuente de amputación?
¿Qué es el fenómeno del miembro fantasma?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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