DICCIONARIO MÉDICO

Peste bubónica

La peste bubónica es la forma clínica más frecuente de la peste, una zoonosis bacteriana causada por Yersinia pestis. Se caracteriza por la aparición de bubones, ganglios linfáticos intensamente inflamados y dolorosos, tras la picadura de una pulga infectada. Representa entre el 80% y el 95% de los casos humanos de peste registrados en la actualidad.

Qué es la peste bubónica

La peste bubónica es la manifestación clínica más común de la peste y la primera que se describe históricamente. Se distingue de las otras dos formas —septicémica y neumónica— por la presencia del bubón, un ganglio linfático intensamente inflamado que se forma en el territorio anatómico drenante del punto de inoculación de la bacteria. Es la forma clínica que define el cuadro en la imaginación colectiva: la asociación entre peste y bubón está tan arraigada que durante siglos ambos conceptos funcionaron prácticamente como sinónimos.

El adjetivo "bubónica" deriva del griego βουβών (boubṓn), que en los textos hipocráticos designaba la ingle y, por extensión, los tumores o hinchazones que aparecían en esa región. La palabra está documentada con este significado desde el siglo V a.C. El término pasó al latín tardío como bubo, bubonis, conservando el mismo significado anatómico, y de ahí al español "bubón". Aunque etimológicamente el bubón remite a la ingle, en la peste bubónica los bubones pueden localizarse también en axilas o cuello según el lugar de la picadura: la pulga infectada deposita la bacteria habitualmente en la piel de las piernas, lo que explica que la localización inguinal sea la más frecuente, pero las picaduras en brazos o tronco generan adenopatías axilares, y las del cuello o cabeza producen bubones cervicales.

La aparición del bubón en la peste responde a un mecanismo patogénico bien caracterizado. Tras la regurgitación bacteriana por una pulga bloqueada, Y. pestis entra en el tejido subcutáneo y es rápidamente captada por los macrófagos. Lejos de ser destruida en su interior, la bacteria resiste la fagocitosis gracias a sus factores de virulencia y se multiplica dentro de los propios fagocitos. Estos transportan la infección por vía linfática hasta el ganglio regional más próximo, donde la bacteria desencadena una respuesta inflamatoria intensa con replicación masiva. El ganglio aumenta de tamaño, se vuelve doloroso y tenso, y en fases avanzadas puede llegar a abrirse y supurar al exterior.

Bubones: características y localización

El bubón pestoso presenta rasgos distintivos que lo diferencian de otras adenopatías. Aparece de forma súbita, con un tamaño que puede alcanzar varios centímetros en pocas horas, y resulta extremadamente doloroso al menor contacto. La piel suprayacente se vuelve tensa, enrojecida y caliente. A diferencia de las adenitis de otras infecciones, donde los ganglios suelen ser móviles y elásticos, el bubón de la peste es habitualmente adherido a los tejidos profundos, lo que se debe a la intensa periadenitis acompañante.

Las series clínicas históricas y modernas coinciden en la frecuencia relativa de las distintas localizaciones. La ingle concentra aproximadamente el 60% de los casos, las axilas alrededor del 30% y la región cervical el 10% restante. Esta distribución refleja el patrón de exposición a las pulgas y la anatomía del drenaje linfático. En niños pequeños, expuestos a las pulgas en posiciones más cercanas al suelo, los bubones cervicales son proporcionalmente más frecuentes que en adultos.

Diferenciación entre peste bubónica y peste negra

Una confusión muy extendida —reflejada en buena parte de las búsquedas web— equipara "peste bubónica" con "peste negra". Conviene precisar la relación: la peste bubónica es una forma clínica de la enfermedad, vigente y aún identificable hoy en los focos endémicos. La peste negra es una denominación histórica que se aplicó, principalmente desde el siglo XVII, a la segunda pandemia mundial de peste, especialmente al brote de mediados del siglo XIV que asoló Eurasia y el norte de África. Esa pandemia fue mayoritariamente bubónica en sus manifestaciones clínicas, pero también incluyó casos septicémicos y neumónicos. La equivalencia popular entre ambos términos es comprensible, pero conceptualmente imprecisa.

El adjetivo "negra" tiene un origen filológico discutido. Durante mucho tiempo se atribuyó a las manchas oscuras o gangrenosas que aparecen en piel y extremidades en los casos septicémicos avanzados. La hipótesis hoy mejor establecida es que deriva de la expresión latina atra mors o pestis atra: el adjetivo atra significaba en latín "terrible" o "espantosa", pero también podía traducirse como "negra". Los cronistas escandinavos del siglo XVII recogieron la expresión como swarta döden (sueco) y sorte død (danés), y de ahí pasó al inglés Black Death y luego a las demás lenguas modernas. Es decir, "peste negra" fue originalmente "peste terrible" o "muerte terrible", y la asociación con el color es probablemente una reinterpretación posterior.

Los estudios moleculares de ADN antiguo extraído de pulpa dental de víctimas medievales han confirmado la presencia de Y. pestis en los esqueletos de fosas comunes del siglo XIV, zanjando el debate historiográfico sobre la etiología de la peste negra. Las cepas identificadas resultaron filogenéticamente próximas al biovar Orientalis, lo que ha matizado el modelo clásico de Devignat (1951) que asociaba la segunda pandemia con el biovar Medievalis.

Vector, reservorio y ciclo de transmisión

La peste bubónica se adquiere casi siempre por la picadura de una pulga infectada, principalmente Xenopsylla cheopis, la pulga oriental de la rata. La pulga, al alimentarse de un mamífero bacteriémico, ingiere Y. pestis; las bacterias forman un agregado biofilm que bloquea parcialmente el proventrículo del insecto. En el siguiente intento de alimentarse, la pulga regurgita el contenido bloqueado, depositando una carga bacteriana elevada en la herida de la picadura. Este mecanismo de "pulga bloqueada", descrito por A. W. Bacot en 1914, explica la eficiencia inusual de la transmisión vectorial.

El reservorio natural de la peste son los roedores silvestres. Más de 200 especies pueden albergar a Y. pestis, con grados variables de resistencia. Las especies más resistentes mantienen la bacteria en circulación enzoótica permanente; las más susceptibles —ratas comensales, marmotas, perritos de las praderas— mueren con rapidez, lo que dispara la dispersión de las pulgas hacia nuevos hospedadores. El ser humano es un hospedador accidental que se infecta cuando se introduce en estos ciclos silvestres o cuando los roedores domésticos infectados se aproximan a viviendas humanas. Existen además vías minoritarias de contagio: el contacto directo con tejidos o fluidos de animales infectados durante actividades de caza o despiece, y la rara transmisión por gatos domésticos que han cazado roedores enfermos.

Las tres pandemias y la peste bubónica

La peste bubónica ha protagonizado las tres pandemias documentadas en la historia. La primera, conocida como "plaga de Justiniano" (siglos VI-VIII), se originó probablemente en Egipto o Etiopía, alcanzó Constantinopla en el año 541 y se extendió por el Imperio Bizantino, el Mediterráneo y partes de Europa occidental. Las cifras de mortalidad estimadas oscilan entre 25 y 50 millones de víctimas a lo largo de los dos siglos de actividad de la pandemia.

La segunda pandemia comenzó en Asia central a comienzos del siglo XIV y alcanzó Europa en 1347 a través de las rutas comerciales mediterráneas. El brote principal, conocido como peste negra, se prolongó entre 1347 y 1353 y eliminó entre un tercio y la mitad de la población europea. La pandemia tuvo rebrotes recurrentes durante varios siglos: la gran peste de Sevilla de 1647, la gran peste de Londres de 1665 y la peste de Marsella de 1720 fueron episodios destacados de esta segunda pandemia, que se considera oficialmente extinguida en torno al siglo XIX.

La tercera pandemia comenzó en Yunnan, China, alrededor de 1855 y se difundió globalmente a través del transporte marítimo, alcanzando puertos de India, Hong Kong, San Francisco, Buenos Aires y otros centros comerciales. Esta pandemia fue precisamente el contexto en el que Alexandre Yersin identificó Y. pestis en Hong Kong en 1894. Aunque oficialmente se considera concluida hacia 1959, varios focos enzoóticos establecidos durante esta tercera pandemia siguen activos hoy.

Situación actual

La peste bubónica no es una enfermedad del pasado: persiste como zoonosis endémica en focos naturales de varios continentes. La Organización Mundial de la Salud registra entre 1.000 y 3.000 casos humanos anuales en el mundo, la inmensa mayoría en su forma bubónica. Los tres países que concentran más casos son Madagascar, República Democrática del Congo y Perú. Madagascar notifica brotes estacionales casi todos los años entre septiembre y abril en las zonas rurales del altiplano central, donde se han documentado epidemias significativas en 2014 y 2017.

En Estados Unidos se registran una media de siete casos anuales, concentrados en los estados del suroeste —Nuevo México, Arizona, Colorado, California y Nevada— donde persisten focos enzoóticos en roedores silvestres desde la tercera pandemia. Los casos suelen asociarse con actividades recreativas o laborales en zonas rurales: caza, senderismo, jardinería en áreas con presencia de roedores. Los casos esporádicos de Arizona (julio 2025) y California (agosto 2025) recordaron que la enfermedad sigue activa también en países desarrollados, aunque con incidencia muy baja gracias a la disponibilidad de tratamiento antibiótico eficaz y a la vigilancia epidemiológica.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "bubónica"?

Del griego βουβών (boubṓn), que en los textos hipocráticos significaba "ingle" y, por extensión, "tumor en la ingle". El término está documentado con este significado desde el siglo V a.C. Pasó al latín tardío como bubo, bubonis, y de ahí al español "bubón". El adjetivo "bubónica" hace referencia, por tanto, a la enfermedad caracterizada por la aparición de estos bubones inflamatorios.

¿Es lo mismo peste bubónica que peste negra?

No exactamente, aunque popularmente se usan como sinónimos. La peste bubónica es la forma clínica más frecuente de la peste, identificable hoy igual que en la Edad Media. La peste negra es una denominación histórica que se aplica sobre todo a la pandemia europea del siglo XIV, que fue mayoritariamente bubónica pero también incluyó casos septicémicos y neumónicos. En textos contemporáneos, "peste bubónica" se refiere al cuadro clínico actual, mientras que "peste negra" remite al episodio histórico.

¿Sigue existiendo la peste bubónica hoy?

Sí. La peste bubónica persiste como zoonosis endémica en focos naturales de varios continentes, con una media mundial de 1.000 a 3.000 casos humanos anuales notificados a la Organización Mundial de la Salud. Los tres países más afectados son Madagascar, República Democrática del Congo y Perú. En Estados Unidos se registran unos siete casos al año, principalmente en los estados del suroeste.

¿Por qué se forman los bubones?

Porque Yersinia pestis es transportada desde la piel hasta el ganglio linfático regional dentro de los macrófagos que han intentado fagocitarla sin éxito. En el ganglio, la bacteria se multiplica masivamente y desencadena una respuesta inflamatoria intensa: el ganglio aumenta de tamaño, se vuelve doloroso, tenso y adherido a los tejidos profundos. La localización del bubón depende del territorio anatómico drenado por el ganglio: ingle para picaduras en piernas, axila para picaduras en brazos, cuello para picaduras en cabeza.

¿La peste bubónica se contagia entre personas?

La transmisión interhumana directa de la peste bubónica es excepcional. La enfermedad se adquiere casi siempre por la picadura de una pulga infectada o, con menor frecuencia, por contacto directo con tejidos o fluidos de animales enfermos. Sin embargo, una peste bubónica no tratada puede evolucionar a peste neumónica secundaria, y desde ahí sí es transmisible por vía respiratoria a otras personas. Por eso el aislamiento de los pacientes con sospecha de peste se mantiene hasta descartar afectación pulmonar.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Peste. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Organización Mundial de la Salud. Peste. Notas descriptivas.
  3. Centers for Disease Control and Prevention. About Plague.
  4. Demeure C, et al. The Natural and Clinical History of Plague: From the Ancient Pandemics to Modern Insights. Microorganisms (PMC/NIH).

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la peste bubónica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Peste: la enfermedad infecciosa de la que la bubónica es la forma clínica más frecuente.
  • Peste negra: denominación histórica de la pandemia medieval del siglo XIV.
  • Peste neumónica: forma clínica respiratoria, la única transmisible entre humanos.
  • Peste septicémica: forma clínica por invasión bacteriana del torrente sanguíneo.
  • Yersinia pestis: la bacteria responsable de la peste bubónica.
  • Bubón: el ganglio linfático inflamado característico del cuadro.
  • Pulga: el vector clásico que transmite la bacteria al ser humano.
  • Ganglio: la estructura linfática donde se localiza la inflamación.
  • Adenopatía: el aumento de tamaño ganglionar al que pertenece el bubón.
  • Zoonosis: categoría de enfermedades transmitidas desde animales al ser humano.
  • Reservorio: el conjunto de roedores silvestres que mantiene la bacteria en la naturaleza.

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