DICCIONARIO MÉDICO
Adenitis
La adenitis es la inflamación de uno o varios ganglios linfáticos, generalmente como respuesta del sistema inmunitario a una infección próxima. Puede afectar a ganglios de cualquier localización corporal y es especialmente frecuente en la edad pediátrica. El término se usa en la práctica clínica como sinónimo de linfadenitis. La palabra adenitis combina el griego ἀδήν (adén, 'glándula') con el sufijo -itis ('inflamación'). En la medicina hipocrática, ἀδήν se aplicaba a cualquier estructura glandular, pero desde el siglo XIX el término adenitis quedó restringido casi exclusivamente a la inflamación de los ganglios linfáticos. El hecho de que la raíz original designe una glándula y no un ganglio explica por qué, en algunos textos, se prefiere la forma compuesta linfadenitis (del latín lympha, 'agua, linfa', más ἀδήν más -itis), que resulta anatómicamente más precisa. En la práctica clínica cotidiana, ambos términos se emplean de modo intercambiable. Conviene no confundir adenitis con otros dos conceptos que a veces se usan como si fueran equivalentes. La adenopatía (o linfadenopatía) designa cualquier alteración de un ganglio linfático, sea inflamatoria o no; un ganglio infiltrado por células tumorales sin signos de inflamación es una adenopatía, no una adenitis. Y la adenomegalia se refiere al aumento de tamaño del ganglio con independencia de su causa. Una adenitis implica siempre un componente inflamatorio activo. Los ganglios linfáticos son pequeños órganos encapsulados, distribuidos a lo largo de los vasos linfáticos, que filtran la linfa procedente de los tejidos. Dentro del ganglio, linfocitos y macrófagos reconocen y procesan antígenos transportados por el líquido linfático. Cuando un territorio anatómico sufre una infección, los microorganismos o sus productos llegan al ganglio de drenaje regional y desencadenan una respuesta inmunitaria local que se traduce en proliferación celular, vasodilatación y edema del parénquima ganglionar. Ese proceso constituye la adenitis. El ganglio aumenta de volumen, se vuelve doloroso a la palpación y puede acompañarse de calor y enrojecimiento de la piel suprayacente si la inflamación es intensa. En ocasiones la respuesta inflamatoria desborda la cápsula ganglionar (periadenitis) o evoluciona hacia la formación de un absceso en su interior, con fluctuación palpable. Adenitis cervical. Es la forma más común, sobre todo en niños. Los ganglios del cuello reaccionan frente a infecciones faríngeas, amigdalares, dentales u otológicas. En la mayor parte de los casos se trata de una respuesta benigna y autolimitada a virus respiratorios. Los dos agentes bacterianos implicados con mayor frecuencia son Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus. La adenitis mesentérica afecta a los ganglios del mesenterio intestinal y produce un dolor abdominal que puede confundirse con apendicitis. Predomina en niños y adolescentes, y suele resolverse sin intervención. Otras localizaciones habituales son la inguinal (en relación con heridas, infecciones cutáneas o de transmisión sexual en la extremidad inferior y el área genital), la axilar (vinculada a lesiones del miembro superior o de la mama) y la supraclavicular. Un ganglio supraclavicular izquierdo inflamado o aumentado de tamaño merece especial atención, porque la fosa supraclavicular izquierda recibe el drenaje linfático del conducto torácico y puede ser indicativa de procesos intraabdominales de diversa naturaleza. Algunas adenitis llevan denominaciones específicas arraigadas en la tradición clínica. La escrófula, conocida durante siglos como «mal del rey» porque se creía que la mano del monarca podía curarla, es una adenitis cervical de causa tuberculosa, producida por Mycobacterium tuberculosis o por micobacterias no tuberculosas. La enfermedad por arañazo de gato, causada por la bacteria Bartonella henselae, provoca una adenitis regional que aparece en el territorio de drenaje del arañazo o la mordedura. Y la adenitis inguinal del linfogranuloma venéreo, atribuida a serotipos invasivos de Chlamydia trachomatis, puede producir un agrandamiento ganglionar muy voluminoso (bubón) que, si no se resuelve, fistuliza a la piel. Estas tres entidades tienen en común que no se deben a los patógenos habituales de las adenitis agudas banales y que su evolución clínica es distinta, con tendencia a la cronicidad o a la supuración. Del griego ἀδήν (adén), que en la Antigüedad significaba 'glándula', más el sufijo -itis, que indica inflamación. Pese a que el ganglio linfático no es técnicamente una glándula, el término se consolidó en la literatura médica del siglo XIX y sigue siendo el de uso mayoritario en español. No. La adenopatía abarca cualquier alteración ganglionar, incluidas las no inflamatorias (por ejemplo, una infiltración tumoral silente). La adenitis implica un mecanismo inflamatorio activo con signos como dolor, aumento de tamaño y, en muchos casos, fiebre. Toda adenitis es una adenopatía, pero no toda adenopatía es una adenitis. Sí, y de hecho son uno de los motivos de consulta pediátrica más habituales. El sistema linfático del niño es proporcionalmente más reactivo que el del adulto, de modo que ante un resfriado o una faringoamigdalitis es normal que los ganglios cervicales aumenten de volumen de forma transitoria. Esa reactividad disminuye con la edad. Estrictamente, linfadenitis es un término más preciso porque incluye la raíz lympha, que aclara que se trata de ganglios linfáticos. En la práctica, ambos se usan como sinónimos. Las clasificaciones internacionales como DeCS o MeSH recogen ambas formas. Si desea profundizar en conceptos asociados a la inflamación ganglionar, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la adenitis
El ganglio linfático como escenario de la inflamación
Clasificación según localización
Formas etiológicas con nombre propio
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra adenitis?
¿Es lo mismo adenitis que adenopatía?
¿Son frecuentes las adenitis en los niños?
¿Es lo mismo adenitis que linfadenitis?
Referencias
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