DICCIONARIO MÉDICO
Bubón
Un bubón es una tumefacción inflamatoria, dolorosa y generalmente supurativa de uno o varios ganglios linfáticos superficiales, producida por la llegada de microorganismos patógenos a través del drenaje linfático regional. El término se asocia de manera inseparable con la peste bubónica, pero puede aparecer en otras infecciones bacterianas. En semiología médica, el bubón designa un ganglio linfático aumentado de tamaño de forma aguda, tenso, doloroso a la palpación y frecuentemente adherido a planos profundos, que aparece como respuesta a una infección en el territorio de drenaje correspondiente. La localización más habitual es la ingle, seguida de la axila y el cuello, porque son las estaciones ganglionares más accesibles a la exploración física y las que reciben linfa de amplias superficies cutáneas. La palabra procede del griego βουβών (boubón), que significaba originalmente "ingle" y, por extensión, cualquier tumefacción localizada en esa región. El término ya aparece en los textos hipocráticos del siglo V a. C. para referirse a hinchazones inguinales dolorosas. Del griego pasó al latín tardío bubo, -onis, y de ahí al castellano medieval, donde se documenta en textos médicos del siglo XIV coincidiendo con la llegada de la Peste Negra a la península ibérica en 1348. Cuando un agente infeccioso penetra a través de la piel o las mucosas, los vasos linfáticos lo transportan hasta el ganglio regional más próximo. Allí, la proliferación bacteriana desencadena una respuesta inmunitaria intensa: los linfocitos y los macrófagos se multiplican, el ganglio se congestiona y se inflama. Si la carga bacteriana supera la capacidad de contención, se produce necrosis del tejido ganglionar y acumulación de material purulento. El ganglio puede entonces fistulizarse a la piel y drenar espontáneamente. El tamaño del bubón varía: en la peste puede alcanzar varios centímetros de diámetro y deformar visiblemente la región inguinal o axilar. En otras infecciones la tumefacción es más discreta. Lo que distingue al bubón de una adenopatía inespecífica es precisamente esa tríada de dolor intenso, tensión local y tendencia a la supuración. La infección que más estrechamente se vincula al bubón es la peste, causada por Yersinia pestis. La bacteria llega al ganglio tras la picadura de una pulga infectada; el bubón se forma en la estación ganglionar que drena el punto de inoculación. Representa entre el 80 % y el 95 % de los casos humanos de peste. Otras infecciones capaces de producir bubones incluyen la tularemia (por Francisella tularensis), el linfogranuloma venéreo (por serotipos L de Chlamydia trachomatis), el chancroide (por Haemophilus ducreyi) y, con menor frecuencia, la tuberculosis ganglionar y la enfermedad por arañazo de gato (por Bartonella henselae). En cada caso, la localización del bubón orienta hacia la puerta de entrada del germen. Pocos signos clínicos han tenido tanta repercusión histórica. Las crónicas de la Peste Negra (1347-1353) describen las "bubas" inguinales y axilares como el sello visible de la enfermedad que acabó con un tercio de la población europea. Los médicos medievales las incidían con cuchilla o las cauterizaban con hierro candente, prácticas que hoy sabemos que probablemente aceleraban la diseminación. Un relato frecuente menciona el uso de plumas de gallina para abrir las tumefacciones, aunque la eficacia del procedimiento era nula. Durante la tercera pandemia de peste, iniciada en Yunnan en 1855 y propagada a los puertos de Hong Kong y Bombay en la década de 1890, Alexandre Yersin identificó el bacilo causal (1894) y permitió por fin entender el mecanismo de formación del bubón como consecuencia de la infección ganglionar linfática. Los tres términos se refieren a ganglios linfáticos aumentados de tamaño, pero su alcance es distinto. Linfadenopatía (o adenopatía) es el término genérico para cualquier aumento de tamaño ganglionar, sea inflamatorio, reactivo o neoplásico. Linfadenitis especifica que la causa es inflamatoria e infecciosa. El bubón añade a esa inflamación la nota de agudeza, dolor intenso y tendencia a la supuración que lo convierte en un hallazgo semiológico con implicaciones etiológicas concretas. Del griego βουβών (boubón), que designaba la ingle. Se usaba ya en la medicina hipocrática del siglo V a. C. El sentido se extendió a cualquier tumefacción ganglionar dolorosa de esa zona y, más tarde, a las de otras localizaciones. No. La peste es la infección que más se asocia al bubón, pero otras enfermedades infecciosas pueden producirlo: tularemia, linfogranuloma venéreo, chancroide, tuberculosis ganglionar y enfermedad por arañazo de gato, entre otras. Depende. Un ganglio inflamado puede estarlo por múltiples causas (virales, reactivas, neoplásicas) y no necesariamente duele ni tiende a supurar. El bubón implica una inflamación aguda, dolorosa, con frecuente necrosis y tendencia a fistulizar. Es un tipo particular y grave de inflamación ganglionar. Si desea profundizar en conceptos asociados al bubón, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un bubón
Mecanismo de formación
Infecciones clásicamente asociadas al bubón
El bubón en la historia de las pandemias
Diferenciación con la adenopatía y la linfadenitis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra bubón?
¿Solo aparece en la peste?
¿Es lo mismo un bubón que un ganglio inflamado?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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