DICCIONARIO MÉDICO
Bacilo
Un bacilo es cualquier bacteria cuya célula adopta forma de bastón alargado. Esta morfología, observable solo al microscopio, se distingue de la esférica de los cocos y de la helicoidal de los espirilos, y constituye uno de los tres patrones básicos que la microbiología emplea para clasificar bacterias según su aspecto. El término bacilo designa en microbiología a toda bacteria cuya célula presenta un contorno cilíndrico o de varilla, más largo que ancho. Procede del latín tardío bacillum (diminutivo de baculum, 'bastón'), voz que san Isidoro de Sevilla empleó ya en el siglo VI con el sentido de 'bastoncillo'. La acepción microbiológica se documenta a partir de 1872 en latín científico, cuando los primeros microscopistas necesitaron nombrar las formas bacterianas que iban describiendo. En español, la Real Academia recoge dos acepciones: la general (bacteria en forma de bastoncillo) y la específica, restringida al agente causal de la tuberculosis. Conviene no confundir el sustantivo común bacilo (morfología) con el nombre propio Bacillus, que designa un género taxonómico concreto dentro de las bacterias grampositivas esporuladas. Muchos bacilos, en el sentido morfológico, no pertenecen al género Bacillus: Escherichia coli, por ejemplo, es un bacilo gramnegativo sin relación filogenética alguna con ese género. Un bacilo típico mide entre 1 y 10 µm de longitud y alrededor de 1 µm de anchura, si bien las dimensiones varían considerablemente entre especies. Los extremos pueden ser redondeados, afilados o incluso cuadrados (caso de Bacillus anthracis). La rigidez del peptidoglicano de su pared celular es lo que mantiene esa forma cilíndrica frente a la presión osmótica interna. Según cómo se dispongan las células tras la división, se distinguen varias agrupaciones. Los diplobacilos aparecen en parejas, alineados por su eje mayor. Los estreptobacilos forman cadenas de varias unidades, porque las células hijas permanecen unidas tras la fisión. Existe también una forma intermedia, el cocobacilo, tan corto y ancho que recuerda más a un coco que a un bastón. Estas agrupaciones no son meros datos visuales: en la práctica clínica orientan la identificación preliminar cuando se examina una tinción al microscopio. La tinción de Gram sigue siendo la primera herramienta que emplea el laboratorio para clasificar un bacilo desconocido. Los bacilos grampositivos retienen el cristal violeta porque poseen una capa gruesa de peptidoglicano en su pared, y se tiñen de color violeta oscuro. Bacillus, Clostridium, Listeria y Corynebacterium son géneros que pertenecen a este grupo. Los bacilos gramnegativos, en cambio, tienen una pared más compleja: una capa fina de peptidoglicano intercalada entre dos membranas lipídicas, la externa rica en lipopolisacárido. Al perder el cristal violeta durante la decoloración, captan la safranina y aparecen rosados o rojizos. Escherichia, Salmonella, Pseudomonas y Klebsiella son ejemplos frecuentes en microbiología clínica. La presencia de esa membrana externa influye en la virulencia y en el perfil de resistencia a antimicrobianos. Un tercer grupo lo forman los bacilos ácido-alcohol resistentes, que no se clasifican bien con la tinción de Gram convencional. Las micobacterias (entre ellas el bacilo de Koch) poseen una pared celular extraordinariamente rica en ácidos micólicos, lo que obliga a emplear tinciones específicas como la de Ziehl-Neelsen para visualizarlas. La historia de la microbiología médica está jalonada por el descubrimiento de bacilos causantes de enfermedades graves. A muchos de ellos se les conoce aún por el nombre de su descubridor: el bacilo de Koch (Mycobacterium tuberculosis), el bacilo de Hansen (Mycobacterium leprae, agente de la lepra), el bacilo de Klebs-Löffler (Corynebacterium diphtheriae) o el bacilo de Yersin (Yersinia pestis). No todos los bacilos son patógenos. El tracto intestinal humano alberga una población diversa de bacilos comensales que participan en la fermentación de fibra, la síntesis de vitaminas y la regulación del sistema inmunitario. Del latín tardío bacillum, diminutivo de baculum ('bastón'). San Isidoro de Sevilla la usó en el siglo VI para referirse a un bastoncillo pequeño. La acepción microbiológica aparece documentada en latín científico a partir de 1872, cuando se necesitaba un nombre para las bacterias con esa forma alargada. No. Bacteria es el término general para todo el dominio de microorganismos procariotas. Bacilo solo designa a las bacterias que tienen forma de bastón. Un coco, por ejemplo, es una bacteria pero no un bacilo. No, en absoluto. La inmensa mayoría de las especies de bacilos conocidas son ambientales o comensales y no causan enfermedad en personas sanas. Los lactobacilos del intestino y de la microbiota vaginal son bacilos grampositivos que cumplen funciones protectoras, y la industria láctea los emplea desde hace más de un siglo para elaborar yogur y otros fermentados. La diferencia es de nivel: bacilo (con minúscula y en redonda) es un descriptor morfológico que puede aplicarse a bacterias de géneros muy distintos. Bacillus (con mayúscula y en cursiva) es un género taxonómico concreto, formado por bacterias grampositivas, aerobias o anaerobias facultativas, capaces de formar endosporas. Puede consultar la entrada sobre el género Bacillus en este diccionario. Si desea profundizar en conceptos asociados a la microbiología bacteriana, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un bacilo
Morfología y agrupaciones al microscopio
Clasificación según la pared celular
Bacilos de relevancia en patología humana
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra bacilo?
¿Es lo mismo un bacilo que una bacteria?
¿Todos los bacilos causan enfermedades?
¿Qué diferencia hay entre bacilo y Bacillus?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026