DICCIONARIO MÉDICO
Micobacteria
Micobacteria es la forma castellanizada con la que, en la práctica clínica y de laboratorio en español, se designa a cualquier especie del género Mycobacterium. Se trata de un grupo de bacterias con una pared celular rica en ácidos micólicos, la sustancia que las hace resistentes a la decoloración tras la tinción con carbolfucsina. El género agrupa a los agentes de la tuberculosis y la lepra junto a un amplio conjunto de especies ambientales, las micobacterias no tuberculosas. Mycobacterium spp. Micobacteria (forma castellanizada del género) Tipo: bacteria Morfología: bacilos ácido-alcohol resistentes, aerobios, inmóviles; crecimiento lento en la mayoría de las especies y rápido en algunas Transmisión: variable según la especie (respiratoria en el complejo tuberculoso, ambiental o por inoculación en las especies no tuberculosas, no establecida con precisión en la lepra) Reservorio: humano, animal y ambiental, según la especie Patogenicidad: primaria y oportunista, según la especie Enfermedades: tuberculosis, lepra, úlcera de Buruli No es un nombre taxonómico: es la adaptación al español del latín científico Mycobacterium, y funciona como sustantivo común ("una micobacteria", "las micobacterias"). Así aparece en informes de laboratorio y en la práctica diaria, en expresiones como "cultivo de micobacterias" o "tinción para micobacterias". El nombre del género lo propusieron Lehmann y Neumann en 1896, y combina el griego μύκης (mýkēs), "hongo", con el latín bacterium: literalmente, un bastoncillo con aspecto de hongo. Es una etiqueta engañosa, porque las micobacterias no guardan ningún parentesco con los hongos; su historia y su química de pared se desarrollan con más detalle en la entrada Mycobacterium de este diccionario. De micobacteria deriva micobacteriosis, el nombre genérico de las infecciones que producen estas bacterias. Se usa para designar enfermedades concretas (la úlcera de Buruli, por ejemplo, se describe como la tercera micobacteriosis más frecuente del mundo) y también en veterinaria, donde se habla de micobacteriosis de los peces o de las aves. Para las especies que no causan tuberculosis ni lepra, el español ha usado varias etiquetas. A mediados del siglo XX se las llamó micobacterias anónimas (Runyon tituló así, Anonymous mycobacteria, un trabajo de 1959) y, sobre todo, micobacterias atípicas, expresión que todavía aparece en muchos textos. La denominación preferida hoy es micobacterias no tuberculosas, que define al grupo por lo que no es en lugar de por su supuesta rareza. El rasgo que une a todas las especies del género es la acidorresistencia: una vez teñidas con carbolfucsina en caliente, resisten la decoloración con una mezcla de ácido y alcohol, cosa que no hace la mayoría de las bacterias. Esa propiedad es la base de la tinción de Ziehl-Neelsen. Encontrar bacilos ácido-alcohol resistentes en una muestra orienta con fuerza hacia una micobacteria, pero no basta para saber de qué especie se trata: eso exige cultivo o técnicas moleculares, porque otros géneros como Nocardia también pueden dar una tinción parcialmente positiva. El cultivo aporta dos pistas clásicas. Una es la velocidad: la mayoría de las especies tarda semanas en formar colonias, y unas pocas, llamadas de crecimiento rápido, lo hacen en días. La otra es el color. Algunas producen pigmento amarillo solo al exponerse a la luz y se llaman fotocromógenas, como M. kansasii o M. marinum. Con esos dos criterios ordenó Runyon las micobacterias no tuberculosas en cuatro grupos. Dentro del género conviven tres bloques bien diferenciados. El complejo Mycobacterium tuberculosis reúne a las especies causantes de la tuberculosis en sentido estricto: el bacilo de Koch y, entre otros, el bacilo bovino, Mycobacterium bovis. Mycobacterium leprae, el agente de la enfermedad de Hansen, es un parásito intracelular obligado que nunca se ha conseguido cultivar en el laboratorio. El tercer bloque, el de las micobacterias no tuberculosas, es el más numeroso. Son especies ambientales, del agua y del suelo, que en su mayoría se comportan como oportunistas, aunque no todas de la misma manera. El complejo Mycobacterium avium causa la mayoría de las enfermedades humanas del grupo, y Mycobacterium kansasii produce una afectación pulmonar muy parecida a la tuberculosis. En los niños sanos, varias especies pueden causar linfadenitis cervical, un papel que durante años se atribuyó sobre todo a Mycobacterium scrofulaceum. Otras entran por la piel: Mycobacterium marinum, a través de pequeñas heridas en contacto con agua o peces, y las de crecimiento rápido, Mycobacterium fortuitum, Mycobacterium chelonae y Mycobacterium abscessus, tras heridas, cirugía o catéteres; la última es además un patógeno pulmonar relevante en la fibrosis quística. Un caso aparte es Mycobacterium ulcerans, ambiental como las demás pero capaz de fabricar una toxina que destruye la piel. Sí, en la práctica. Mycobacterium es el nombre taxonómico del género, en latín científico; micobacteria es su forma castellanizada, usada como sustantivo común. Por las primeras colonias observadas en cultivo, que desarrollaban prolongaciones filamentosas parecidas al micelio de un hongo. El prefijo myco- se mantuvo por convención, aunque el parentesco con los hongos es inexistente. Cualquier especie del género distinta de las que causan tuberculosis o lepra. Viven en el agua y el suelo y producen enfermedad en circunstancias concretas: defensas debilitadas, una enfermedad pulmonar previa o una herida por la que entran. En textos antiguos se las llama micobacterias atípicas. Infección por micobacterias. Es un término genérico que se aplica tanto a enfermedades humanas como animales. Para profundizar en el género y sus especies, puede consultar:Qué es una micobacteria
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Cómo se identifican en el laboratorio
Los grupos con relevancia clínica
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo "micobacteria" que "Mycobacterium"?
¿Por qué se llaman "micobacterias" si no son hongos?
¿Qué es una "micobacteria no tuberculosa"?
¿Qué significa micobacteriosis?
Referencias
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