DICCIONARIO MÉDICO

Mycobacterium

Mycobacterium es un género de bacterias de la familia Mycobacteriaceae, caracterizado por una pared celular extraordinariamente rica en lípidos, en particular ácidos micólicos, que les confiere la propiedad de ser acidorresistentes. El género incluye más de 190 especies descritas, entre ellas los agentes causales de la tuberculosis (M. tuberculosis) y la lepra (M. leprae), además de un amplio grupo de micobacterias ambientales que pueden causar infecciones oportunistas.

Mycobacterium spp.

Micobacteria

Tipo: bacteria

Morfología: bacilos delgados, inmóviles, no esporulados; aerobios o microaerófilos; Gram-positivos atípicos, con acidorresistencia y crecimiento lento

Transmisión: variable según la especie (respiratoria en el complejo tuberculoso, no establecida con precisión en la lepra, ambiental o por inoculación directa en las especies no tuberculosas)

Reservorio: humano y ambiental, según la especie

Patogenicidad: primaria en el complejo M. tuberculosis y en M. leprae; oportunista en las micobacterias no tuberculosas

Enfermedades: tuberculosis, lepra

Qué es Mycobacterium

El nombre del género combina el griego μύκης (mýkēs), "hongo", con el latín moderno bacterium, "bastoncito". Lo propusieron en 1896 Karl Bernhard Lehmann y Rudolf Otto Neumann, en su tratado Atlas und Grundriss der Bakteriologie, al observar que en ciertos medios de cultivo las colonias desarrollaban filamentos ramificados que recordaban a un micelio fúngico. Es, por tanto, un nombre engañoso: las micobacterias no tienen parentesco alguno con los hongos. Son procariotas genuinos, incluidos en el orden Mycobacteriales dentro del filo Actinomycetota.

Morfológicamente son bacilos delgados, inmóviles y sin esporas, de crecimiento aerobio o microaerófilo. Lo que distingue de verdad a Mycobacterium de prácticamente cualquier otro género bacteriano es su envuelta celular. Sobre el peptidoglicano convencional se dispone una capa de arabinogalactano unida de forma covalente a cadenas de ácidos micólicos (ácidos grasos de cadena muy larga, de 60 a 90 átomos de carbono), recubierta a su vez por una capa externa de glicolípidos libres. Esa arquitectura lipídica, que llega a representar hasta el 60 por ciento del peso de la pared, es la responsable de casi todo lo que caracteriza al género.

La pared celular y su identificación en el laboratorio

La densa capa lipídica explica la resistencia a la decoloración con ácido y alcohol tras la tinción con carbolfucsina en caliente, la llamada acidorresistencia. Es la base de la tinción de Ziehl-Neelsen, la técnica de laboratorio que se emplea para detectar bacilos ácido-alcohol resistentes en una muestra: la carbolfucsina penetra la pared grasa, y una vez fijada resiste el lavado posterior con una mezcla de ácido y alcohol que sí decolora al resto de las bacterias. El resultado visible al microscopio es un bacilo rojo sobre un fondo de contraste azul.

Esa misma pared explica la resistencia a numerosos desinfectantes y antisépticos, la impermeabilidad relativa frente a antibióticos hidrofílicos y un crecimiento exasperantemente lento: el tiempo de duplicación de M. tuberculosis ronda las 18 a 24 horas, frente a los 20 minutos de Escherichia coli. Hasta la tinción de Gram se comporta de forma anómala en este género: técnicamente se clasifica como Gram-positivo, pero la pared lipídica impide que el cristal violeta se fije con fiabilidad, de modo que en la práctica resulta un método poco útil para identificarlo.

Robert Koch, Hansen y el descubrimiento de las micobacterias patógenas

El género debe buena parte de su notoriedad histórica a la conferencia que Robert Koch pronunció el 24 de marzo de 1882 ante la Sociedad Fisiológica de Berlín, donde presentó el aislamiento y cultivo del bacilo responsable de la tuberculosis. Para lograrlo había perfeccionado una tinción con azul de metileno y desarrollado medios de cultivo sólidos a base de suero coagulado. El hallazgo, del que se hizo eco la prensa internacional en las semanas siguientes, le valió el Premio Nobel de Medicina en 1905.

Koch no fue, sin embargo, el primero en asociar una micobacteria a una enfermedad humana. Nueve años antes, en 1873, el médico noruego Gerhard Armauer Hansen había identificado en Bergen el bacilo de la lepra (M. leprae) en biopsias cutáneas de pacientes con la enfermedad que hoy lleva su nombre: fue, de hecho, la primera bacteria patógena descrita en tejidos infectados humanos. La diferencia entre ambos hallazgos fue el cultivo. Koch consiguió cultivar su bacilo en el laboratorio; Hansen no, y M. leprae sigue sin crecer en medios artificiales hoy en día, lo que retrasó durante décadas el reconocimiento pleno de su descubrimiento.

Clasificación del género

Desde el punto de vista clínico, las especies de Mycobacterium se agrupan en tres bloques. El complejo Mycobacterium tuberculosis reúne a las especies capaces de causar tuberculosis en sentido estricto: M. tuberculosis, con reservorio prácticamente exclusivo en el ser humano, M. bovis (causante ocasional de tuberculosis humana por consumo de leche no pasteurizada) y M. africanum, relevante sobre todo en África occidental. De una cepa atenuada de M. bovis se obtiene, precisamente, la vacuna BCG.

Mycobacterium leprae ocupa un lugar aparte: es un parásito intracelular obligado, nunca cultivado con éxito fuera del organismo, con el tiempo de duplicación más largo de toda la bacteriología médica, en torno a doce o trece días. Su genoma está muy degradado; una proporción considerable de su ADN corresponde a pseudogenes inactivos, reflejo de una dependencia casi absoluta del metabolismo del huésped.

Un tercer bloque, mucho más numeroso y heterogéneo, lo forman las micobacterias no tuberculosas: especies ambientales presentes en agua, suelo y polvo que solo enferman en circunstancias concretas, como la inmunodepresión, una enfermedad pulmonar crónica previa o la inoculación directa tras un traumatismo. La clasificación de Runyon, elaborada a mediados del siglo pasado a partir de la velocidad de crecimiento y la producción de pigmento, sigue utilizándose para ordenarlas en la práctica clínica, aunque las técnicas moleculares actuales han restado protagonismo a este criterio.

Diferenciación con otros géneros acidorresistentes

La acidorresistencia no es exclusiva de Mycobacterium. El género Nocardia, también del orden de los actinomicetos y con ácidos micólicos en su pared, resulta parcialmente acidorresistente con la tinción de Ziehl-Neelsen modificada, pero se distingue porque forma filamentos ramificados verdaderos y crece con mayor rapidez en medios convencionales. Rhodococcus puede dar tinciones débilmente acidorresistentes, sin relevancia clínica comparable. Y los ooquistes de protozoos como Cryptosporidium también captan la tinción de Ziehl-Neelsen, aunque por una razón química distinta a la de las micobacterias.

Dentro de la clase Mollicutes, el género Mycoplasma representa el extremo opuesto: carece por completo de pared celular, mientras que Mycobacterium posee una de las paredes más complejas del reino bacteriano. Ambos géneros comparten el prefijo myco-, pero por razones distintas: en Mycobacterium, por el aspecto fúngico de las colonias; en Mycoplasma, por la capacidad de deformación de sus células, que recordó a los primeros observadores una masa moldeable.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre "Mycobacterium"?

Del griego μύκης (mýkēs), "hongo", y el latín bacterium, "bastoncito". Lo propusieron Lehmann y Neumann en 1896, porque las colonias en cultivo desarrollaban filamentos que recordaban al micelio de los hongos. Es un nombre equívoco: las micobacterias son bacterias, sin relación filogenética alguna con los hongos.

¿Todas las micobacterias causan tuberculosis?

No. De las más de 190 especies descritas, solo las del complejo M. tuberculosis la causan en sentido estricto. El resto son micobacterias no tuberculosas, que viven en agua y suelo y solo producen enfermedad en circunstancias concretas.

¿Es lo mismo Mycobacterium que micobacteria?

En la práctica, sí. Mycobacterium es el nombre taxonómico del género, en latín científico; micobacteria es su castellanización, empleada como sustantivo común en informes de laboratorio y en la clínica diaria.

¿Por qué son tan difíciles de tratar las infecciones micobacterianas?

Por la pared celular. La gruesa capa de ácidos micólicos actúa como barrera de permeabilidad frente a muchos antibióticos, y el crecimiento lento de la bacteria reduce la eficacia de los fármacos cuya acción depende de la replicación activa. La combinación de ambos factores obliga a tratamientos prolongados con varios antibióticos a la vez.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NIH). Infecciones por micobacterias. MedlinePlus en español.
  2. Organización Mundial de la Salud (OMS). Tuberculosis. Nota descriptiva.
  3. Manual MSD, versión para profesionales. Tuberculosis.
  4. List of Prokaryotic names with Standing in Nomenclature (LPSN, Leibniz Institute DSMZ). Genus Mycobacterium.

Entradas relacionadas

Para profundizar en conceptos asociados a Mycobacterium, puede consultar:

  • Tuberculosis. Enfermedad infecciosa causada por el complejo M. tuberculosis.
  • Lepra. Enfermedad granulomatosa crónica causada por M. leprae.
  • Micobacteria. Voz castellanizada para referirse a cualquier especie del género.
  • Mycoplasma. Otro género bacteriano con prefijo myco-, pero sin pared celular.
  • Peptidoglicano. Componente estructural de la pared bacteriana, presente también en las micobacterias bajo la capa lipídica.
  • Gram-positivo. Clasificación bacteriana por tinción de Gram, técnicamente aplicable a Mycobacterium pero poco fiable en la práctica.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026