DICCIONARIO MÉDICO
Gram-positivo
Grampositivo es el calificativo que reciben las bacterias que retienen el colorante cristal violeta durante la tinción de Gram y se observan de color azul oscuro o violeta al microscopio. Esa retención se debe a una pared celular con una capa gruesa de peptidoglicano y una sola membrana lipídica, una arquitectura que condiciona tanto la identificación de estos microorganismos como su respuesta a determinados antibióticos. El término deriva de Hans Christian Gram, bacteriólogo danés que publicó en 1884 un procedimiento de tinción diferencial. Al aplicar cristal violeta seguido de lugol, se forma un complejo colorante-yodo que queda atrapado en la malla de peptidoglicano. En las bacterias grampositivas, esa malla es lo bastante gruesa (entre 20 y 80 nanómetros, según la especie) como para impedir que el disolvente orgánico la arrastre. El resultado al microscopio es una célula de tono violeta intenso, frente al rosa pálido que adoptan las gramnegativas. Conviene precisar que la tinción de Gram sigue siendo la primera prueba de orientación sobre cualquier aislado bacteriano en un laboratorio clínico. Un dato curioso: el propio Gram consideraba su método un recurso provisional y se mostró escéptico sobre su alcance. Ciento cuarenta años después, la microbiología le ha dado la razón solo a medias, porque la técnica tiene limitaciones, pero su utilidad práctica no ha dejado de confirmarse. Las bacterias gramnegativas poseen doble membrana, pero las grampositivas se organizan de otro modo: una única membrana citoplasmática recubierta por una pared de peptidoglicano mucho más espesa. Insertados en esa malla se encuentran los ácidos teicoicos y lipoteicoicos, polímeros aniónicos que contribuyen a la rigidez de la pared, participan en la regulación del transporte iónico y actúan como adhesinas en la colonización de tejidos. No existe membrana externa ni, por tanto, lipopolisacárido. La ausencia de esa barrera adicional tiene consecuencias directas: moléculas hidrófobas y antibióticos como la penicilina o la vancomicina acceden con relativa facilidad al peptidoglicano y a las proteínas de unión a penicilina (PBP), sus dianas terapéuticas. Por eso, clásicamente, las infecciones por grampositivos han respondido bien a los betalactámicos, aunque la aparición de cepas resistentes (como Staphylococcus aureus resistente a meticilina, SARM) ha alterado ese panorama. Los cocos grampositivos se agrupan según su disposición microscópica. Staphylococcus forma racimos irregulares, Streptococcus se dispone en cadenas y Enterococcus aparece en diplococos o cadenas cortas. Entre los bacilos grampositivos destacan Clostridium, anaerobio estricto y productor de exotoxinas potentes, Bacillus (que incluye al agente del ántrax) y Listeria monocytogenes, patógeno oportunista con tropismo por el sistema nervioso central. Merece mención aparte el género Mycobacterium. Aunque comparte con las grampositivas la condición de monodérmico (una sola membrana), su pared es tan rica en ácidos micólicos que no se tiñe adecuadamente con la técnica de Gram y requiere la tinción de Ziehl-Neelsen. Filogenéticamente se encuadra entre las grampositivas, pero su comportamiento tintorial es anómalo. El cristal violeta forma con el yodo del lugol un complejo de alto peso molecular. La gruesa capa de peptidoglicano, al deshidratarse con el alcohol o la acetona, se contrae y cierra sus poros, reteniendo el complejo en su interior. En las gramnegativas, la capa de peptidoglicano es demasiado fina para atraparlo y el complejo se pierde durante la decoloración. No. Numerosas bacterias grampositivas causan infecciones graves: Staphylococcus aureus es responsable de bacteriemias y endocarditis, Streptococcus pyogenes provoca faringitis y fascitis necrosante, y Clostridium botulinum produce una neurotoxina letal. Ser grampositivo o gramnegativo indica un tipo de pared celular, no un grado de peligrosidad. Estrictamente, no. La arquitectura de la envoltura (monodérmica o didérmica) está determinada genéticamente. Lo que sí ocurre es que cultivos envejecidos de bacterias grampositivas pierden parte de su peptidoglicano y se tiñen de rosa, dando un resultado falsamente negativo. Por eso la técnica requiere cultivos jóvenes, de entre 18 y 24 horas, para ser fiable. Sí. Algunos organismos no encajan limpiamente en ninguno de los dos grupos. Las bacterias del filo Deinococcota tiñen como grampositivas, pero su estructura de pared se asemeja más a la de las gramnegativas. Los micoplasmas carecen por completo de pared celular y no se clasifican mediante esta técnica.Qué es una bacteria grampositiva
Composición de la pared celular
Clasificación y géneros de mayor interés clínico
Preguntas frecuentes
¿Por qué el cristal violeta se queda atrapado en las bacterias grampositivas?
¿Es lo mismo grampositivo que "no patógeno"?
¿Puede una bacteria cambiar de grampositiva a gramnegativa?
¿Existen excepciones a la regla Gram?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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