DICCIONARIO MÉDICO

Antibiograma

El antibiograma es una prueba de laboratorio que determina la sensibilidad o la resistencia de una bacteria frente a un panel de antibióticos. Su resultado permite clasificar al microorganismo como sensible, intermedio o resistente a cada fármaco ensayado y constituye una herramienta clave en la lucha contra la resistencia antibacteriana.

Qué es un antibiograma

La palabra se compone del prefijo griego ἀντί (antí, «contra»), la raíz βίος (bíos, «vida») y el sufijo -γραμμα (-gramma, «cosa escrita, registro»). Su etimología sugiere literalmente un «registro contra lo vivo», aludiendo a que el ensayo documenta qué sustancias son capaces de inhibir el crecimiento de un organismo vivo concreto. En la práctica clínica diaria, el término se aplica de forma casi exclusiva al estudio de la susceptibilidad bacteriana frente a antibacterianos; cuando se evalúa la sensibilidad de hongos se habla de antifungigrama, aunque la raíz técnica es la misma.

Para que un antibiograma tenga validez, la bacteria debe haberse aislado previamente en un cultivo microbiológico. Sin un aislamiento adecuado, el ensayo carece de sentido, porque no se sabría qué microorganismo se está probando ni si los resultados son reproducibles.

El método de difusión en disco y la concentración mínima inhibitoria

El procedimiento más difundido es el de difusión en disco, descrito formalmente en 1966 por Bauer, Kirby, Sherris y Turck. Consiste en sembrar de manera uniforme la bacteria sobre una placa de agar Mueller-Hinton y depositar sobre ella discos de papel impregnados con concentraciones estandarizadas de distintos antibióticos. Tras una incubación de 16 a 18 horas a 37 °C, se mide el diámetro del halo de inhibición que rodea cada disco: cuanto mayor sea el halo, más sensible es la bacteria a ese fármaco. Los valores obtenidos se comparan con tablas de referencia publicadas por organismos internacionales (EUCAST en Europa, CLSI en Estados Unidos), que fijan los puntos de corte para clasificar al germen como sensible (S), de sensibilidad intermedia (I) o resistente (R).

Existe otro enfoque, la determinación de la concentración mínima inhibitoria (CMI). Se preparan diluciones seriadas de cada antibiótico en un medio de cultivo líquido o sólido y se observa cuál es la menor concentración capaz de impedir el crecimiento visible del germen tras la incubación. La CMI ofrece un dato cuantitativo que el método de disco no proporciona y que resulta especialmente útil cuando el clínico necesita saber si la concentración que el fármaco alcanza en el foco de la infección basta para superar la barrera de resistencia del microorganismo.

Lectura e interpretación de los resultados

Un resultado «sensible» indica que, con las dosis habituales, el antibiótico alcanzará concentraciones tisulares suficientes para inhibir la bacteria. «Resistente» significa que el microorganismo sobrevivirá incluso a las concentraciones máximas alcanzables en el paciente. La categoría «intermedia» ocupa un terreno más ambiguo: puede significar que el antibiótico solo será eficaz si se concentra especialmente en el foco (como ocurre con ciertos fármacos que alcanzan niveles muy altos en la orina) o que se requerirían dosis superiores a las convencionales.

Hay un matiz que no conviene pasar por alto. Comparar las CMI de dos antibióticos distintos y concluir que «el de menor CMI es mejor» sería un error, porque los puntos de corte difieren para cada molécula. Un antibiótico con una CMI numéricamente más alta puede ser más eficaz in vivo si su farmacocinética le permite concentrarse intensamente en el tejido diana.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra «antibiograma»?

Del griego ἀντί («contra»), βίος («vida») y γράμμα («registro»). Vendría a significar «registro de la actividad contra lo vivo». El término apareció en la literatura microbiológica francesa a mediados del siglo XX y se adoptó rápidamente en español.

¿Es lo mismo un cultivo bacteriano que un antibiograma?

No. El cultivo identifica qué bacteria es responsable de la infección; el antibiograma, que siempre se realiza después del cultivo, determina a qué antibióticos es sensible o resistente esa bacteria. Son dos pasos sucesivos del estudio microbiológico.

¿Cuánto tarda un antibiograma en dar resultados?

Depende del método y de la bacteria. Para gérmenes de crecimiento rápido, como Escherichia coli o Staphylococcus aureus, los resultados suelen estar disponibles entre 24 y 48 horas después del aislamiento. Con bacterias de crecimiento lento (micobacterias, por ejemplo) el plazo puede alargarse considerablemente.

¿Quién fue Kirby en el contexto del antibiograma?

William Kirby fue un microbiólogo estadounidense que, junto con Alfred Bauer, John Sherris y Margaret Turck, estandarizó en 1966 el método de difusión en disco que hoy lleva su nombre. Antes de ese trabajo, cada laboratorio utilizaba sus propias condiciones, lo que hacía imposible comparar resultados entre centros. La publicación de 1966 fijó las variables (tipo de agar, espesor de la placa, inóculo bacteriano, temperatura de incubación) y convirtió el antibiograma en una prueba reproducible a escala mundial.

Referencias

  1. Manual MSD (versión para profesionales). Pruebas de sensibilidad o antibiogramas.
  2. MedlinePlus en español. Antibióticos.
  3. Organización Mundial de la Salud. Resistencia a los antimicrobianos.
  4. Real Academia Española. Antibiograma. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos vinculados al antibiograma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Antibiótico: sustancia que elimina o inhibe el crecimiento de bacterias, objeto de estudio en el antibiograma.
  • Antibacteriano: término más amplio que engloba cualquier agente activo frente a bacterias.
  • Bacteria: microorganismo unicelular procariota cuya sensibilidad evalúa el antibiograma.
  • Cultivo: técnica que permite aislar e identificar el microorganismo antes de realizar el antibiograma.
  • Resistencia antibacteriana: capacidad de una bacteria para sobrevivir a la acción del antibiótico.
  • Infección nosocomial: infección adquirida en el hospital, donde el antibiograma es especialmente relevante.
  • Gram positivo y Gram negativo: clasificación bacteriana que condiciona la elección de antibióticos.

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