DICCIONARIO MÉDICO
Granuloma
Un granuloma es una lesión histológica organizada que se forma cuando el sistema inmunitario intenta contener un agente (infeccioso, particulado o de naturaleza desconocida) al que no consigue eliminar mediante la fagocitosis convencional. Su componente celular principal es el macrófago transformado en célula epitelioide, rodeado por linfocitos y, con frecuencia, por células gigantes multinucleadas. El nombre procede del latín granulum ("grano pequeño", diminutivo de granum) y el sufijo griego -ωμα (-ōma), que designa una masa o un tumor. La combinación alude al aspecto nodular, de gránulo macroscópico, que estas lesiones presentan cuando se observan a simple vista en un órgano afectado. En la tuberculosis, los granulomas reciben el nombre clásico de "tubérculos", y fue precisamente su presencia en los pulmones lo que dio nombre a la enfermedad. Rudolf Virchow empleó el término ya a mediados del siglo XIX para referirse a masas tumorales de naturaleza inflamatoria, en un momento en que la distinción entre neoplasia y proceso inflamatorio crónico no estaba del todo establecida. La hematoxilina-eosina, la tinción de Ziehl-Neelsen y, más tarde, las técnicas de inmunohistoquímica fueron depurando el concepto hasta acotarlo a la estructura histológica que hoy se reconoce: un agregado compacto de macrófagos activados, habitualmente con morfología epitelioide. Cuando un patógeno o una partícula extraña resiste la fagocitosis ordinaria, los macrófagos que lo han intentado sin éxito permanecen en el lugar y reciben señales de los linfocitos T (sobre todo mediante interferón gamma) que les inducen a transformarse. Su citoplasma se expande, el núcleo se alarga y la célula adquiere un aspecto que recuerda al de las células epiteliales, razón por la que se denomina "célula epitelioide". Varios de estos macrófagos activados pueden fusionarse entre sí para formar células gigantes multinucleadas, un dato histológico característico. Alrededor de ese núcleo de células epitelioides se dispone un manto de linfocitos T y, ocasionalmente, células plasmáticas y fibroblastos. El resultado es una estructura concéntrica, bastante regular, capaz de aislar al agente agresor del tejido circundante. Podría decirse que el granuloma es la solución de compromiso que adopta el sistema inmunitario cuando no puede destruir lo que tiene delante: si no lo elimina, al menos lo encapsula. Una de las clasificaciones histológicas más útiles divide los granulomas según la presencia o ausencia de necrosis central. Los granulomas necrosantes (o caseificantes) muestran un centro de material amorfo, de aspecto blanquecino y pastoso (necrosis caseosa), rodeado por las células epitelioides y los linfocitos. Este patrón es el sello histológico de la tuberculosis, aunque no le es exclusivo: algunas micosis profundas, como la histoplasmosis, pueden producirlo también. Los granulomas no necrosantes carecen de esa zona central de destrucción tisular. Se observan en la sarcoidosis, la beriliosis, las reacciones a cuerpos extraños y la enfermedad de Crohn, entre otras. En la sarcoidosis, la bibliografía anglosajona los denomina granulomas "desnudos" (naked granulomas), porque el manto linfocitario periférico es escaso y las células epitelioides quedan casi expuestas sin cobertura inflamatoria. La lista de agentes capaces de provocar una respuesta granulomatosa es extensa. Las infecciones (tuberculosis, lepra, sífilis terciaria, micobacterias atípicas, micosis) son la causa más estudiada históricamente. Pero también cuerpos extraños inertes (suturas, talco, sílice, berilio), mecanismos autoinmunitarios (granulomatosis con poliangitis, granulomatosis de Wegener) y procesos de etiología aún no aclarada (sarcoidosis) pueden generar la misma arquitectura histológica. No existe prácticamente ningún órgano inmune a la formación de granulomas, aunque los pulmones, el hígado, los ganglios linfáticos, la piel y el hueso concentran la mayoría de los casos clínicos descritos. No, en el sentido oncológico del término. El sufijo -oma puede inducir a confusión, pero el granuloma es una reacción inflamatoria organizada, no una neoplasia. Virchow lo incluyó inicialmente dentro de los "tumores" porque en su época la frontera entre proliferación inflamatoria y neoplásica aún se estaba definiendo. Son respuestas inflamatorias de naturaleza muy distinta. El absceso está formado por neutrófilos que se acumulan en pocas horas o días (inflamación aguda, supurativa). El granuloma, en cambio, es una respuesta crónica, lenta, mediada por macrófagos y linfocitos T, que puede tardar semanas en organizarse. Una célula gigante multinucleada típica de los granulomas, en la que los núcleos se disponen en herradura o semicírculo en la periferia del citoplasma. Lleva el nombre del patólogo alemán Theodor Langhans (1839-1915) y no debe confundirse con la célula de Langerhans (sin la h final), que es una célula dendrítica de la piel descrita por Paul Langerhans. Sí. El granuloma es un diagnóstico histológico, es decir, solo puede confirmarse al examinar al microscopio una muestra de tejido. Las pruebas de imagen pueden sugerirlo (un nódulo pulmonar, una lesión ósea lítica), pero la certeza exige ver la estructura celular.Qué es un granuloma
Cómo se forma un granuloma
Granulomas necrosantes y no necrosantes
Causas y localizaciones
Preguntas frecuentes
¿Un granuloma es un tumor?
¿Es lo mismo granuloma que absceso?
¿Qué es una célula de Langhans?
¿Todos los granulomas necesitan biopsia para su identificación?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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