DICCIONARIO MÉDICO
Goma sifilítico
El goma sifilítico es una lesión granulomatosa nodular, de consistencia elástica y tendencia a la necrosis central, característica de la sífilis terciaria. Puede aparecer en la piel, el tejido subcutáneo, los huesos, el hígado y prácticamente cualquier otro órgano. El goma (del griego κόμμι, kómmi, «goma, resina») es un nódulo inflamatorio crónico que aparece en pacientes con sífilis no tratada, normalmente entre tres y quince años después de la infección primaria por Treponema pallidum. Su nombre alude a la consistencia gomosa del material necrótico que se acumula en el centro de la lesión y que, cuando el goma es cutáneo, puede abrirse al exterior formando una úlcera de bordes limpios. Aunque hoy la sífilis terciaria resulta infrecuente gracias al uso de antibióticos, el goma conserva interés clínico como diagnóstico diferencial de masas ocupantes de espacio en órganos como el cerebro o el hígado, donde puede simular una neoplasia. Al microscopio, el goma muestra una zona central de necrosis caseificante (a veces llamada necrosis «gomosa» por su aspecto macroscópico), rodeada por un infiltrado compuesto de macrófagos epitelioides, células gigantes multinucleadas, linfocitos y una proporción llamativa de células plasmáticas. Esta composición lo emparenta con otros granulomas infecciosos, pero la abundancia de células plasmáticas y la presencia de vasculitis obliterante en los vasos circundantes orientan hacia la etiología sifilítica. No es un hallazgo sencillo de confirmar: la concentración de espiroquetas en el tejido gomatoso suele ser baja, y las tinciones especiales (Warthin-Starry, Levaditi) solo las demuestran en una parte de los casos. La piel y los huesos son los asientos más habituales. En la piel, el goma se inicia como un nódulo subcutáneo firme que reblandece progresivamente y puede ulcerarse; la úlcera resultante presenta bordes netos y un fondo necrótico que recuerda al aspecto de la goma arábiga, lo que reforzó históricamente el nombre. En los huesos largos y el cráneo, la destrucción ósea puede producir dolor sordo, deformidad y fracturas patológicas. El hígado merece mención aparte. El goma hepático fue una de las piezas clásicas de los museos de anatomía patológica del siglo XIX, cuando la sífilis terciaria hepática provocaba una fibrosis lobulada muy característica (el llamado «hígado lobulado sifilítico»). A nivel del sistema nervioso central, los gomas intracraneales se comportan como lesiones expansivas y pueden debutar con convulsiones, cefalea o déficits neurológicos focales, planteando un diagnóstico diferencial obligado con tumores cerebrales primarios o metastásicos. No. La tuberculosis, la esporotricosis y otras micosis profundas pueden producir lesiones granulomatosas con necrosis central que recuerdan al goma sifilítico. La diferenciación exige pruebas serológicas y, a menudo, cultivo microbiológico o técnicas moleculares. En patología, «goma» como sustantivo masculino designa la lesión granulomatosa y proviene directamente del griego κόμμι. La RAE recoge este uso técnico, distinto del sustantivo femenino «goma» referido al material elástico. Con baja frecuencia, sí. Los casos contemporáneos se describen sobre todo en pacientes con sífilis no diagnosticada durante años, a veces sin historia clara de lesiones primarias o secundarias. El repunte de infecciones de transmisión sexual en las últimas décadas ha reavivado la posibilidad de encontrar formas terciarias que parecían relegadas a los libros de texto.Qué es el goma sifilítico
Estructura histopatológica
Localizaciones y presentación clínica
Preguntas frecuentes
¿El goma solo aparece en la sífilis?
¿Por qué se usa el término «goma» en masculino?
¿Sigue apareciendo hoy en la práctica clínica?
Referencias
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