DICCIONARIO MÉDICO
Treponema
Treponema es un género de bacterias espiroquetas, anaerobias y de forma helicoidal, que reúne a los agentes causales de las cuatro treponematosis humanas —sífilis, pian, bejel y mal del pinto— y a más de setenta especies orales que pueblan la cavidad bucal humana, algunas asociadas a la periodontitis. Es uno de los géneros bacterianos más antiguos identificados en patología humana. Bajo el término Treponema se agrupa un género bacteriano del orden Spirochaetales y la familia Spirochaetaceae, integrado por más de un centenar de especies de morfología muy característica: bacilos extremadamente finos enrollados en espiral apretada, con extremos afilados y dimensiones que rondan los 0,1-0,4 µm de diámetro por 6-10 µm de longitud. Esa delgadez excepcional —invisibles al microscopio óptico convencional, observables solo con técnicas de campo oscuro, contraste de fase o impregnación argéntica— y su incapacidad para crecer en medios de cultivo estándar han hecho del género un objeto de estudio particularmente esquivo desde el momento mismo de su descubrimiento. Las especies patógenas todavía no pueden cultivarse de forma continua en condiciones de laboratorio. El nombre fue acuñado en 1905 por el zoólogo alemán Fritz Richard Schaudinn y el dermatólogo Paul Erich Hoffmann en Berlín, el mismo año en que identificaron el agente causal de la sífilis. Procede del griego τρέπω (trépo), "girar, retorcer", y νῆμα (nêma), "hilo": literalmente "hilo retorcido", una descripción visual exacta del aspecto helicoidal de la bacteria al microscopio. Schaudinn la denominó inicialmente Spirochaeta pallida —en alusión a su tinción débil con los colorantes de anilina—, pero rebautizó pronto el género como Treponema para distinguirlo de las espiroquetas saprófitas que ya se conocían. El descubrimiento de Schaudinn y Hoffmann es uno de los hitos fundacionales de la microbiología clínica del siglo XX y permitió, en pocos años, identificar los agentes causales de las restantes treponematosis humanas: T. pertenue por Aldo Castellani en 1905 (pian), T. pallidum subespecie endemicum reconocido como entidad propia tras los estudios de Hudson en los años treinta (bejel), y T. carateum por Émile Brumpt en 1939 (mal del pinto). Tres rasgos definen al género desde el punto de vista microbiológico y explican muchas de las dificultades históricas para estudiarlo. El primero es la movilidad rotatoria, similar a un sacacorchos, que las espiroquetas consiguen mediante endoflagelos —también llamados filamentos axiales—, estructuras semejantes a flagelos pero situadas dentro del espacio periplásmico, entre la membrana externa y la pared celular. Tienen entre uno y cinco endoflagelos por bacteria, habitualmente tres, y son los que producen la propulsión helicoidal característica al rotar internamente. El segundo es el metabolismo estrictamente anaerobio o microaerófilo: los treponemas patógenos no toleran concentraciones altas de oxígeno, lo que limita su supervivencia fuera del huésped y condiciona los nichos en los que pueden colonizar (mucosas, hendiduras gingivales, lesiones cutáneas). El tercero es la indistinguibilidad serológica entre las subespecies patógenas humanas: las pruebas treponémicas (FTA-ABS, TPHA) y no treponémicas (VDRL, RPR) reaccionan igual frente a las cuatro especies, lo que tiene consecuencias diagnósticas relevantes en pacientes procedentes de zonas donde han coexistido distintas treponematosis. Solo las técnicas moleculares modernas —PCR, secuenciación genómica— permiten identificar la especie con certeza. Las cuatro especies de Treponema con relevancia clínica directa en patología humana son agentes de las treponematosis, un grupo nosológico vertebrado precisamente por compartir el mismo género bacteriano. Treponema pallidum subespecie pallidum es el agente de la sífilis, la única treponematosis de transmisión sexual y la más relevante en países desarrollados. Tiene distribución mundial, afecta principalmente a adultos, y produce una infección sistémica que evoluciona en estadios con afectación cutáneomucosa, ósea, cardiovascular y neurológica. Es la especie tipo del género y la mejor estudiada históricamente. Treponema pallidum subespecie pertenue es el agente del pian o frambesía, treponematosis endémica de regiones tropicales húmedas del África ecuatorial, sudeste asiático y Pacífico. Se transmite por contacto cutáneo directo, casi siempre en la infancia, y afecta a piel, huesos y cartílago. Es la treponematosis endémica más extendida y la única con un plan activo de erradicación por parte de la OMS. Treponema pallidum subespecie endemicum es el agente del bejel o sífilis endémica, característica de climas áridos del Sahel africano y Oriente Medio. Se transmite por contacto piel con piel y, sobre todo, por compartir utensilios domésticos (vasos, cubiertos). Su lesión primaria suele ser oral, no cutánea. Treponema carateum es el agente del mal del pinto, treponematosis endémica latinoamericana hoy prácticamente extinguida. A diferencia de las tres anteriores —que son subespecies de T. pallidum con identidad genómica superior al 99,8 %—, T. carateum se considera especie diferenciada dentro del género. Es la única que afecta exclusivamente a la piel, sin invasión ósea ni visceral. Las cuatro especies son indistinguibles al microscopio convencional, y la lesión primaria que producen tiene un aspecto similar en las cuatro entidades. La diferenciación clínica se basa en la edad de presentación, la distribución geográfica, la vía de transmisión y la localización de las lesiones, no en hallazgos serológicos. El género Treponema no se reduce a sus cuatro especies patógenas clásicas. Estudios moleculares de las últimas dos décadas han identificado más de setenta y cinco especies y filotipos de treponemas en la cavidad oral humana, donde habitan principalmente los nichos anaerobios del surco gingival y la placa subgingival. La mayoría son comensales y aún no se han cultivado in vitro. Constituyen menos del 2 % del microbioma oral en una encía sana, pero su proporción puede aumentar de forma considerable en cuadros de inflamación crónica. La especie oral más estudiada es Treponema denticola, que forma parte del llamado "complejo rojo" descrito por Sigmund Socransky a finales de los años noventa, junto con Porphyromonas gingivalis y Tannerella forsythia: un trío bacteriano fuertemente asociado a la periodontitis y a las formas más destructivas de enfermedad del periodonto. Otras especies orales —T. vincentii, T. medium, T. socranskii, T. maltophilum, T. amylovorum, T. lecithinolyticum, T. parvum— se han asociado en grados variables con la gingivitis, infecciones endodónticas y otros cuadros odontológicos. Su papel como patógenos primarios sigue sin estar plenamente establecido: parecen comportarse más bien como invasores secundarios cuyo crecimiento se ve favorecido por el ambiente anaeróbico de las bolsas periodontales infectadas. Además de las especies orales, existen treponemas no patógenos en el tracto digestivo (T. phagedenis, T. succinifaciens, T. bryantii) y especies veterinarias con interés clínico-comparativo, como T. paraluiscuniculi, agente de la "sífilis del conejo", o los treponemas asociados a la dermatitis digital del ganado bovino. El género Treponema no es la única espiroqueta de relevancia médica. Conviene distinguirlo de Borrelia, género al que pertenecen las bacterias responsables de la enfermedad de Lyme (B. burgdorferi) y de las borreliosis recurrentes (B. recurrentis y otras), transmitidas por garrapatas o piojos. Las borrelias son más gruesas que los treponemas, se tiñen bien con tinciones convencionales y pueden visualizarse con microscopía de campo claro. Y de Leptospira, espiroqueta zoonótica de transmisión hídrica responsable de la leptospirosis, una infección sistémica con afectación hepática y renal característica. Aunque las tres familias comparten la morfología en espiral y los endoflagelos, su biología, hábitat, vías de transmisión y manifestaciones clínicas son notablemente distintas. Del griego τρέπω (trépo), "girar, retorcer", y νῆμα (nêma), "hilo": literalmente "hilo retorcido", una descripción precisa del aspecto helicoidal de la bacteria al microscopio. El nombre fue acuñado en 1905 por Fritz Schaudinn y Paul Hoffmann en Berlín, el mismo año en que identificaron el agente causal de la sífilis. Inicialmente lo llamaron Spirochaeta pallida y poco después lo reclasificaron como Treponema pallidum para distinguirlo de las espiroquetas saprófitas que ya se conocían. Las cuatro treponematosis humanas: sífilis (causada por T. pallidum subespecie pallidum), pian (T. pallidum subespecie pertenue), bejel (T. pallidum subespecie endemicum) y mal del pinto (T. carateum). Además, varias especies orales del género —en particular T. denticola— se asocian con la periodontitis y otras enfermedades del periodonto. Existen también especies no patógenas que forman parte de la microbiota intestinal, oral y genital sin causar enfermedad. No. Treponema es el nombre del género bacteriano completo, mientras que Treponema pallidum es una especie concreta dentro de ese género —la más conocida porque incluye al agente causal de la sífilis. Por extensión coloquial, en muchos textos divulgativos se usa "treponema" como sinónimo de T. pallidum, pero técnicamente el género abarca muchas más especies, patógenas y no patógenas. Las especies patógenas no pueden cultivarse de forma continua en medios artificiales. Esta limitación ha condicionado históricamente cómo se estudian y diagnostican las treponematosis: la identificación se basa en la microscopía directa de muestras de lesiones, en pruebas serológicas y, en las últimas décadas, en técnicas moleculares de PCR y secuenciación. Algunas especies orales y digestivas comensales sí han podido cultivarse, lo que explica que se las conozca mejor desde el punto de vista bioquímico. No. Las pruebas treponémicas y no treponémicas convencionales (VDRL, RPR, FTA-ABS, TPHA) reaccionan igual frente a las cuatro especies patógenas humanas, porque comparten los antígenos contra los que se dirigen los anticuerpos. Solo las técnicas moleculares modernas permiten identificar la especie con certeza. Esta indistinguibilidad serológica tiene implicaciones diagnósticas relevantes en pacientes adultos procedentes de zonas donde el pian, el bejel o el mal del pinto fueron endémicos en su infancia. Si desea profundizar en conceptos asociados al género Treponema, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el género Treponema
Características microbiológicas distintivas
Especies patógenas humanas
Treponemas orales y otras especies
Diferenciación con otros géneros de espiroquetas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "treponema"?
¿Qué enfermedades causa el género Treponema?
¿Es lo mismo Treponema que Treponema pallidum?
¿Se puede cultivar el treponema en el laboratorio?
¿Las pruebas serológicas distinguen entre las especies del género?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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