DICCIONARIO MÉDICO
Tuberculosis
La tuberculosis es una infección bacteriana crónica causada por Mycobacterium tuberculosis, caracterizada por la formación de granulomas caseificantes en los tejidos afectados y por una respuesta de hipersensibilidad mediada por células. Los pulmones son su localización más habitual, aunque el bacilo puede alcanzar por vía sanguínea prácticamente cualquier órgano. El nombre procede del latín tuberculum, diminutivo de tuber ("bulto", "protuberancia"), con el sufijo griego -osis, que denota enfermedad. Antes de llamarse así, la enfermedad se conocía como tisis o consunción, palabras que aludían a la forma en que consumía lentamente a quien la padecía. El médico alemán Johann Lukas Schönlein empleó por primera vez el término Tuberculose hacia 1832, para referirse a los tubérculos, las lesiones nodulares que él y otros anatomistas habían descrito en los pulmones de los enfermos. En castellano no se documenta hasta décadas más tarde. Mycobacterium tuberculosis, también llamado bacilo de Koch, es el agente causante de la infección. Forma parte de un pequeño grupo de especies emparentadas, el complejo M. tuberculosis, en el que también figuran M. bovis y M. africanum. Se transmite por vía aérea: una persona con tuberculosis pulmonar activa expulsa al toser, hablar o cantar partículas microscópicas cargadas de bacilos, y basta con inhalarlas para que la infección se inicie en otra persona. Los macrófagos alveolares fagocitan el bacilo nada más entrar, pero no logran destruirlo. La pared celular de Mycobacterium tuberculosis, extraordinariamente rica en ácidos micólicos, le permite sobrevivir dentro de la propia célula encargada de eliminarlo. El sistema inmunitario responde rodeando a las células infectadas de linfocitos y nuevos macrófagos, hasta formar una estructura organizada, el granuloma, cuyo centro suele necrosarse y adoptar un aspecto blando y blanquecino que los patólogos llaman necrosis caseosa, por su parecido con el queso fresco. El granuloma no es una simple barrera pasiva. Es también el escenario de una hipersensibilidad de tipo IV, mediada por linfocitos T, que tarda varias semanas en desarrollarse; por eso la prueba de la tuberculina no se vuelve positiva hasta bastante después del contagio. En la mayoría de las personas infectadas, esta respuesta consigue contener al bacilo, que puede permanecer viable, aunque inactivo, durante años, sin que llegue a producirse enfermedad activa. La infección se clasifica, en primer lugar, según el momento evolutivo en el que aparece la enfermedad. La tuberculosis primaria es la que sigue al primer contacto con el bacilo. La tuberculosis secundaria, o posprimaria, surge cuando esa infección se reactiva meses, años o incluso décadas después. Cada una tiene un mecanismo y una presentación radiológica propios. Según el órgano afectado, se distingue entre tuberculosis pulmonar, con diferencia la más frecuente, y tuberculosis extrapulmonar: un grupo heterogéneo que incluye, entre otras localizaciones, la ósea (el llamado mal de Pott cuando afecta a la columna vertebral) y la del aparato genitourinario. El bacilo llega a estas localizaciones por vía sanguínea desde el foco pulmonar inicial, casi siempre durante la fase primaria de la infección, aunque la enfermedad en el órgano a distancia puede tardar años en manifestarse. El género Mycobacterium incluye más de ciento cincuenta especies, y no todas producen tuberculosis. M. leprae, muy próximo desde el punto de vista taxonómico, causa la lepra: una enfermedad distinta, con un tropismo casi exclusivo por la piel y los nervios periféricos. Por otro lado está el grupo de las micobacterias no tuberculosas, a veces llamadas MOTT (del inglés mycobacteria other than tuberculosis), presentes de forma natural en el agua y el suelo, que pueden producir infecciones oportunistas en personas con las defensas comprometidas. La distinción no es solo académica. Estas otras micobacteriosis no se transmiten de persona a persona ni requieren el mismo abordaje de salud pública que la tuberculosis, de modo que confirmar la especie exacta mediante cultivo o técnicas moleculares condiciona por completo el manejo del caso. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2024 enfermaron de tuberculosis 10,7 millones de personas en todo el mundo y la enfermedad causó cerca de 1,23 millones de muertes, la cifra más alta entre las provocadas por un solo agente infeccioso. Más del 80 % de los casos y de las muertes se concentran en países de renta baja o media, con la región de Asia Sudoriental a la cabeza. Robert Koch identificó el bacilo el 24 de marzo de 1882, en una comunicación ante la Sociedad Fisiológica de Berlín que puso fin a siglos de incertidumbre sobre el origen de la enfermedad. El hallazgo le valió el Premio Nobel de Medicina en 1905. Sí. Tisis es el nombre con el que se conocía la tuberculosis pulmonar desde la Antigüedad griega, y siguió usándose en castellano mucho después de que el término tuberculosis se impusiera en la literatura médica. Del latín tuberculum, "bulto pequeño". El médico alemán Johann Lukas Schönlein la propuso hacia 1832, mucho antes de que se conociera al bacilo causante: se refería únicamente a los nódulos que veía en los pulmones de sus pacientes fallecidos. No. La mayoría permanece con una infección latente, sin síntomas y sin capacidad de contagiar a otras personas. Solo una minoría llegará a desarrollar tuberculosis activa en algún momento de su vida, casi siempre por un debilitamiento del sistema inmunitario. Durante la fase inicial de la infección, los bacilos pueden alcanzar por la sangre prácticamente cualquier tejido, aunque solo prosperen en algunos. Los huesos y las articulaciones, la columna vertebral, los ganglios linfáticos, las meninges y el aparato genitourinario son los destinos más habituales de esa diseminación. En cada uno de ellos, la enfermedad recibe un nombre propio y sigue una evolución distinta. La que afecta a la columna, por ejemplo, se conoce desde el siglo XIX como mal de Pott, en honor al cirujano que la describió. Este diccionario recoge varias de esas formas por separado, cada una con su mecanismo particular. Consulte también la información clínica completa sobre la tuberculosis Si busca información sobre manifestaciones clínicas, pruebas diagnósticas o abordaje de la tuberculosis, puede consultar la página de la tuberculosis elaborada por los especialistas de la Clínica Universidad de Navarra.Qué es la tuberculosis
Cómo actúa la bacteria en el organismo
Formas clínicas
Diferenciación con otras micobacteriosis
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Tuberculosis y tisis son la misma enfermedad?
¿De dónde viene la palabra tuberculosis?
¿Todas las personas infectadas desarrollan la enfermedad?
¿Puede afectar a órganos distintos del pulmón?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026