Tuberculosis

"La mayoría de los casos se producen en países en vías de desarrollo, aunque la incidencia de la tuberculosis ha aumentado de forma considerable en el mundo entero".

DRA. MARÍA TERESA PÉREZ WARNISHER
ESPECIALISTA. DEPARTAMENTO DE NEUMOLOGÍA

La tuberculosis es una enfermedad producida por la infección del ser humano por el bacilo de Koch (Mycobacterium tuberculosis).

Cada año se producen en el mundo 8 millones de nuevos casos y mueren anualmente por esta infección casi 3 millones de pacientes. La mayoría de los casos se producen en países en vías de desarrollo, aunque, con la epidemia de SIDA, la incidencia de la tuberculosis ha aumentado de forma considerable en el mundo entero. España es uno de los países occidentales con incidencia más elevada de tuberculosis.

No toda persona infectada con el bacilo de Koch desarrolla enfermedad tuberculosa. La gran mayoría de las personas sufren un cuadro asintomático o asociado a síntomas leves idénticos a los de una infección respiratoria viral, que cede espontáneamente pudiendo dejar alguna cicatriz en el pulmón o en ganglios linfáticos. Este cuadro se denomina primoinfección o tuberculosis primaria.

Tan solo el 10 % de las personas con primoinfección desarrollaran finalmente la enfermedad tuberculosa; el 5 % la desarrollarán en los primeros meses tras la primoinfección; y un 5 % la desarrollarán tardíamente, incluso pasadas varias décadas.

Imagen del icono de la consulta de Segunda Opinión. Clínica Universidad de Navarra

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¿Cuáles son los síntomas más habituales?

Primoinfección. En la mayoría de los casos, evoluciona sin síntomas y se resuelve sin que el paciente lo note. Es más frecuente en la infancia. En caso de presentar clínica, suele hacerlo como un síndrome febril con afectación del estado general. Puede también producirse cuadro más severo con fiebre elevada, pérdida de peso y afectación extrapulmonar. La mayoría de los casos pasan inadvertidos, siendo diagnosticados a posteriori al convertirse la prueba de la tuberculina en positiva o por la observación de cicatrices pulmonares en una radiografía de tórax.

Tuberculosis postprimaria. Es la enfermedad causada por la reactivación de bacilos que quedaron latentes en ganglios linfáticos o en otros órganos (por ejemplo, pulmones) desde la primoinfección. Puede ocurrir en cualquier órgano, aunque la localización más frecuente es pulmonar (80%).

Tuberculosis pulmonar. Puede presentarse con un inicio insidioso con tos productiva, astenia y sudoración de meses de evolución o con un comienzo agudo con tos, hemoptisis (sangre en el esputo) y fiebre elevada. El síntoma más característico es la tos, que suele estar acompañada de expectoración. No es infrecuente que se asocie a afectación pleural, sobre todo en pacientes jóvenes con aparición aguda de dolor pleural y síndrome febril.

Los síntomas más habituales son:

  • Fiebre.
  • Afectación extrapulmonar.
  • Tos productiva.
  • Astenia.

Tuberculosis extrapulmonar:

  • Tuberculosis miliar (por diseminación hematógena): se produce cuando el bacilo de Koch se disemina a los demás órganos a través de la sangre. Suele ser un cuadro de semanas de evolución de fiebre, sudoración nocturna y síndrome constitucional, con aparición de adenopatías y lesiones cutáneas. No es muy frecuente y suele ocurrir en personas con la inmunidad deprimida.
  • Tuberculosis ósea: afectación de cuerpos vertebrales produciendo principalmente dolor a nivel del disco intervertebral afectado.
  • Tuberculosis genitourinaria: suele ser asintomática. Puede presentar síndrome miccional (disuria o molestias al orinar, urgencia, dolor lumbar) y cuadro general con fiebre, astenia, y anorexia.
  • Tuberculosis meníngea: cuadro general de fiebre y astenia con posterior aparición de cefalea, rigidez de nuca, hipertensión endocraneal y signos focales neurológicos.

¿Tiene alguno de estos síntomas?

Puede que padezca una tuberculosis

¿Cuáles son las causas?

La transmisión del bacilo de Koch se produce directamente de persona a persona, habitualmente a partir del enfermo con enfermedad pulmonar que exhala bacilos por vía aérea con la tos, expectoración y al hablar.

Generalmente, es preciso un contacto íntimo y prolongado entre el paciente y el contacto para que se produzca el contagio.

Otras formas de transmisión como la digestiva, han perdido importancia por la aplicación de medidas higiénicas como la pasteurización de la leche.

¿Cuál es su pronóstico?

Con los tratamientos disponibles en la actualidad, el pronóstico de la tuberculosis es excelente.

En general, a las dos semanas de iniciado el tratamiento, el paciente infectado deja de ser contagioso y se inicia una recuperación progresiva del estado general. A las pocas semanas, la mayor parte de los enfermos pueden llevar una vida normal y  reincorporarse al trabajo.
 
En personas que han estado expuestas a la infección por un contacto íntimo, se puede prevenir la infección por Myocbacterium tuberculosis mediante tratamiento con un antibiótico (es el único caso en el que es correcto utilizar un solo antibiótico) durante 6 meses.

Pero no todas las personas que hayan estado en contacto con un enfermo de tuberculosis tienen que tomar el antibiótico.

En el momento actual no está indicada la vacunación sistemática en España.

¿Cómo se diagnostica?

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Tuberculina (PPD) o prueba de Mantoux: consiste en inyectar en el tejido subcutáneo un extracto que contiene antígenos del bacilo de Koch, pero no el bacilo entero, por lo que no puede producir infección.

Si una persona tiene anticuerpos contra el bacilo, tendrá una reacción cutánea a los 2-3 días en el lugar de la inoculación, caracterizada por induración, eritema y calor. Si se produce esta reacción, significa que el sujeto ha estado en contacto con el bacilo en algún momento de su vida.

No quiere decir que exista una infección en el momento de la prueba, pero si las circunstancias clínicas son adecuadas, puede ayudar a establecer el diagnóstico.

El diagnóstico de certeza se realiza con el aislamiento e identificación del bacilo en medios de cultivo.

El Mycobacterium tuberculosis es un bacilo de crecimiento lento, pudiendo tardar hasta 8 semanas en desarrollarse en estos medios de cultivo. Para la identificación inmediata de Mycobacterium tuberculosis se recurre a medios de tinción específicos (Ziehl-Neelsen o auramina) de muestras en las que se sospecha que hay infección.

Las técnicas de tinción no son muy sensibles, por lo que cuando no se observan bacilos en una muestra pero la sospecha clínica es alta, está indicado iniciar tratamiento hasta que los resultados de los cultivos estén disponibles (hasta 8 semanas).

La Clínica dispone de un Laboratorio de Bioseguridad de nivel 3 (BL3), que permite el manejo de agentes biológicos como el de la tuberculosis. En este laboratorio se conseigue su aislamiento, cultivo y estudio de la sensibilidad a los agentes antiinfecciosos, lo que permitirá establecer el tratamiento más adecuado.

¿Cómo la tratamos?

El bacilo de Koch tiene una gran capacidad de protegerse contra los antibióticos desarrollando resistencias cuando éstos se emplean de forma individual. Por ello, siempre es necesario el uso de combinaciones de antibióticos.

El tratamiento se puede realizar de forma ambulatoria, aunque se requiere aislamiento respiratorio, al menos las dos primeras semanas.

Entre los fármacos antituberculosos de primera elección, se incluyen la isoniacida, rifampicina, pirazinamida, etambutol y estreptomicina.

Las asociaciones internacionales de enfermedades infecciosas recomiendan en la actualidad comenzar el tratamiento con tres antibióticos de primera línea durante 2 meses, seguido de dos de ellos durante otros 4 meses adicionales.

La pauta más habitual de tratamiento es la combinación de isoniacida, rifampicina y pirazinamida durante los dos primeros meses para continuar posteriormente durante cuatro meses más con isoniacida y rifampicina. Según los casos pueden ser necesarias pautas de mayor duración y con mayor número de fármacos.

¿Dónde lo tratamos?

EN NAVARRA Y MADRID

NUESTRO EQUIPO MÉDICO

Especialistas del Área de Enfermedades Infecciosas

En esta Área se trabaja en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades producidas por un agente infeccioso, que puede ser bacteria, virus, hongo y protozoo. Las infecciones afectan a las personas provocando procesos muy distintos que se pueden localizar en cualquier tejido del cuerpo humano, por lo que exige un abordaje específico.

Este área desempeña su actividad en tres frentes: labor asistencial, centrada en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades infecciosas; docencia, con formación de alumnos de medicina, médicos residentes y enfermeras; y vocación investigadora, a través de desarrollo de estudios clínicos y de laboratorio.

Organizados en unidades asistenciales

  • Infecciones asociadas a biomateriales.
  • Infecciones nosocomiales (multirresistencias).
  • Infecciones en pacientes inmunodeprimidos.
  • Infección comunitaria.
  • Medicina del viajero.
  • Programa de uso prudente y optimización de terapia antiinfecciosa.
  • Control de la infección por microorganismos multirresistentes.
Imagen de la fachada de consultas de la sede en Pamplona de la Clínica Universidad de Navarra

¿Por qué en la Clínica?

  • Realizamos la valoración del viajero y las pruebas analíticas en menos de 24 horas.
  • Consulta de Segunda Opinión cuando la infección no acaba de resolverse.
  • Velamos por el uso prudente de antibióticos.