DICCIONARIO MÉDICO
Cava inferior
La vena cava inferior (VCI) es el vaso venoso más largo y voluminoso del cuerpo humano. Recoge la sangre venosa de la mitad caudal del organismo (extremidades inferiores, pelvis, abdomen) y la conduce hasta la aurícula derecha del corazón. Junto con la vena cava superior, constituye la vía final del retorno venoso sistémico. Se trata de un gran tronco venoso que nace en el abdomen bajo por la confluencia de las dos venas ilíacas comunes, asciende por el retroperitoneo adosado a la columna vertebral, atraviesa el diafragma y desemboca en la porción inferior de la aurícula derecha. Con 20 a 25 cm de longitud y un diámetro que oscila entre 2 y 3,5 cm según el estado de volemia y la fase respiratoria, es con diferencia la vena de mayor calibre del organismo. El nombre sigue la nomenclatura de su homóloga superior. Cava viene del latín cavus («hueco»), porque los anatomistas del Renacimiento encontraban estos vasos vacíos y de aspecto tubular al abrir los cadáveres; inferior la sitúa por debajo del diafragma. En zoología comparada se emplea la denominación vena cava caudal, más precisa en los cuadrúpedos, cuyo eje corporal no es vertical. La confluencia de las ilíacas comunes se produce a la altura de la quinta vértebra lumbar, ligeramente por debajo y a la derecha de la bifurcación de la aorta abdominal. Desde ahí la VCI asciende por la cara anterior derecha de la columna, cubierta por el peritoneo parietal posterior y con la aorta como compañera constante a su izquierda. En el tramo abdominal alto, la relación con el hígado es estrecha. La vena cava inferior se aloja en un surco de la cara posterior del órgano, donde recibe las venas hepáticas justo antes de perforar el diafragma. El orificio de paso (hiato de la vena cava) se sitúa en el centro tendinoso del diafragma, a la altura de la octava o novena vértebra torácica. Un detalle que los anatomistas subrayan: el hiato aórtico está rodeado de fibras musculares, pero el de la cava lo forman fibras tendinosas. Eso significa que al contraerse el diafragma durante la inspiración, el orificio se dilata en lugar de cerrarse, lo que facilita el retorno venoso precisamente cuando la presión intratorácica desciende. A lo largo de su recorrido retroperitoneal, la VCI recibe afluentes pares e impares. Las venas renales son los de mayor calibre: drenan los riñones y desembocan a la altura de la segunda vértebra lumbar. La renal izquierda es más larga que la derecha porque cruza por delante de la aorta para alcanzar la cava, un dato que los cirujanos tienen presente al operar en esa zona. Las venas hepáticas (habitualmente dos o tres troncos mayores) vierten la sangre procedente del hígado en el tramo más alto de la cava, a escasos centímetros del diafragma. Se suman las venas suprarrenales, las gonadales (testiculares u ováricas), las lumbares ascendentes y las frénicas inferiores. La distribución no es simétrica: la mayoría de las venas pares del lado izquierdo drenan de forma indirecta, a través de la vena renal izquierda, en lugar de hacerlo directamente en la cava. La suprarrenal derecha y la gonadal derecha sí desembocan directamente. Una particularidad con repercusión clínica directa es la variación del diámetro de la VCI con el ciclo respiratorio. Durante la inspiración profunda, la presión intratorácica disminuye y la vena se colapsa parcialmente; en espiración se distiende. Esa oscilación permite estimar la presión venosa central sin necesidad de insertar un catéter: basta con medir el diámetro y el grado de colapso de la VCI mediante ecografía subcostal. Los valores de referencia más empleados son los de las guías de la American Society of Echocardiography: un diámetro inferior a 2,1 cm con colapsabilidad superior al 50 % sugiere una presión auricular derecha de alrededor de 3 mmHg; un diámetro mayor de 2,1 cm con colapsabilidad escasa orienta hacia una presión auricular derecha elevada (en torno a 15 mmHg). No es una medición perfecta (la obesidad, la ventilación mecánica y la posición del paciente pueden alterar el resultado), pero su rapidez y su carácter no invasivo la han convertido en una herramienta habitual en urgencias y unidades de cuidados intensivos. En la desembocadura de la VCI en la aurícula derecha persiste un pliegue endocárdico vestigial conocido como válvula de Eustaquio, descrita por el anatomista italiano Bartolomeo Eustachi en el siglo XVI. En la vida fetal esta estructura cumple un papel activo: dirige la sangre oxigenada que llega de la placenta, a través del conducto venoso, hacia el foramen oval, de modo que pase preferentemente a la aurícula izquierda y desde allí al circuito sistémico, evitando la circulación pulmonar todavía no funcional. Tras el nacimiento, el foramen oval se cierra y la válvula de Eustaquio pierde su utilidad. En la mayoría de los adultos se reduce a una lámina fibrosa apenas perceptible en la ecocardiografía. En algunos, forma una estructura más prominente que puede llegar a confundirse con una masa intracardíaca en una exploración ecográfica de rutina, un hallazgo sin significación patológica que conviene conocer para evitar alarmas innecesarias. Sí. Con 20 a 25 cm de longitud y un diámetro máximo de unos 3,5 cm, es la vena de mayor tamaño del organismo. La vena cava superior tiene un calibre comparable, pero mide solo 6 a 8 cm. No a lo largo de su trayecto abdominal. Solo conserva el vestigio de la válvula de Eustaquio en su desembocadura, un resto de la circulación fetal. El retorno venoso contra la gravedad se mantiene gracias a la bomba respiratoria (la aspiración que genera el diafragma al descender) y a la presión transmitida por la musculatura abdominal. Porque el calibre y el grado de colapso de la VCI durante la respiración permiten estimar de forma rápida y no invasiva la presión venosa central, un dato que orienta sobre si el paciente está deshidratado, con volemia normal o con sobrecarga de líquidos. Son vasos que discurren en paralelo por el retroperitoneo, pero con funciones opuestas: la aorta es una arteria que lleva sangre oxigenada del corazón al cuerpo; la VCI es una vena que retorna sangre desoxigenada al corazón. Sus paredes también son muy distintas: la aorta las tiene gruesas y elásticas, adaptadas a la alta presión del circuito arterial; la cava, finas y distensibles, propias del circuito venoso de baja presión. Si desea profundizar en conceptos asociados a la vena cava inferior, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la vena cava inferior
Origen, trayecto y relaciones con el hígado
Afluentes de la vena cava inferior
Colapsabilidad y estimación ecográfica de la presión venosa
Válvula de Eustaquio y circulación fetal
Preguntas frecuentes
¿Es la vena cava inferior la vena más grande del cuerpo?
¿Tiene válvulas?
¿Por qué miden los médicos su diámetro con ecografía?
¿En qué se diferencia de la aorta?
Referencias
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