DICCIONARIO MÉDICO
Pelvis
La pelvis es la región ósea que cierra la parte inferior del tronco, formada por los dos huesos coxales, el sacro y el cóccix. Actúa como punto de unión entre la columna vertebral y los miembros inferiores y sostiene el peso del cuerpo en bipedestación. Por analogía de forma, el mismo nombre se aplica también a otras estructuras del organismo con aspecto de recipiente, como la pelvis renal. El término procede del latín pelvis, "lebrillo" o "palangana", vinculado a su vez a una raíz indoeuropea con el sentido de recipiente. La imagen de un cuenco poco profundo explica bien la forma de la estructura ósea a la que hoy da nombre. Su empleo con el significado anatómico que conocemos está documentado en el latín renacentista desde 1559, en la obra del anatomista italiano Realdo Colombo, aunque probablemente el uso fuera algo anterior. Anatómicamente, la pelvis resulta de la articulación de tres piezas: los dos huesos coxales (cada uno formado, a su vez, por la fusión del ilion, el isquion y el pubis) y, entre ambos por detrás, el conjunto del sacro y el cóccix. Los coxales se unen entre sí por delante en la sínfisis púbica y se articulan con el sacro por detrás mediante las articulaciones sacroilíacas, cerrando así un anillo óseo continuo. Conviene precisar un matiz que suele confundirse: en sentido estricto, el nombre de cintura pélvica designa solo a los dos coxales, no al conjunto completo con el sacro y el cóccix, aunque en el lenguaje corriente ambos términos se usen como sinónimos. La pelvis reparte el peso del tronco hacia las extremidades inferiores cuando la persona está de pie o camina, y hacia el asiento isquiático cuando está sentada. A ese papel de soporte se suma el de anclaje: en sus crestas, espinas y tuberosidades se inserta buena parte de la musculatura responsable de la postura y de la marcha. Cierra, además, un compartimento (la cavidad pélvica) en el que se alojan el recto, la vejiga urinaria y, en la mujer, el útero y los anejos. El límite inferior de esa cavidad no es óseo: lo forma el diafragma pélvico, un conjunto muscular al que también se conoce como periné. Frente a la cintura escapular, mucho más móvil, la pelviana es una estructura rígida. Esa rigidez no es un defecto de diseño: es precisamente lo que le permite transmitir con eficacia cargas que, en cada paso, pueden multiplicar varias veces el peso corporal. Una línea ósea que recorre el borde superior del pubis, la eminencia iliopectínea y el promontorio sacro (la línea terminal) divide la cavidad pélvica en dos partes. Por encima queda la pelvis mayor o falsa, más ancha, en continuidad con la cavidad abdominal; aloja parte de las vísceras intestinales y, durante el embarazo, el útero grávido, pero apenas interviene en el mecanismo del parto. Por debajo se sitúa la pelvis menor o verdadera, el tramo estrecho del embudo que sí constituye el canal óseo del parto y en el que se describen tres planos de referencia: el estrecho superior, la excavación pélvica y el estrecho inferior. En 1933, los tocólogos estadounidenses William Caldwell y Howard Moloy propusieron clasificar la pelvis femenina, a partir de radiografías, en cuatro tipos según la forma del estrecho superior: ginecoide, androide, antropoide y platipeloide. La ginecoide, con una entrada de contorno redondeado, es la más frecuente (en torno al 50 % de las mujeres) y también la considerada más favorable para el parto vaginal. La androide reproduce el patrón masculino, de entrada triangular y paredes convergentes; la antropoide alarga el diámetro anteroposterior a costa del transverso; la platipeloide, la variante menos común, hace justo lo contrario, aplanada de delante hacia atrás. Pocas pelvis reales encajan de forma pura en una sola categoría: lo habitual son las formas mixtas, con un segmento posterior de un tipo y uno anterior de otro. Los diámetros concretos que definen cada estrecho, con sus valores de referencia, se recogen en la entrada dedicada al diámetro de la pelvis. La obstetricia clásica agrupó bajo el nombre de vicios pélvicos a un conjunto de deformidades adquiridas cuyo origen podía rastrearse hasta una carencia nutricional infantil, como en la pelvis raquítica; un reblandecimiento óseo del adulto, como en la pelvis osteomalácica; una desviación de la columna vertebral, como en la pelvis cifoescoliótica; o una alteración propia de la articulación de la cadera, como en la pelvis de Otto. Antes de la generalización de la cesárea, estas variantes eran mucho más frecuentes y graves de lo que son hoy; los museos de anatomía de las antiguas escuelas de obstetricia todavía conservan piezas que dan testimonio de ello. No toda estructura llamada pelvis pertenece al esqueleto. En el riñón existe una cavidad con la misma forma de embudo, encargada de recoger la orina antes de que pase al uréter: es la pelvis renal, que comparte con la ósea la idea de recipiente pero no la lengua de origen del nombre técnico con el que suele aparecer en los términos médicos derivados, formados a partir de una raíz griega distinta. Del latín pelvis, que significaba lebrillo o palangana. La metáfora del recipiente se trasladó a la anatomía porque la forma del hueso, visto desde arriba, recuerda a un cuenco ancho y poco profundo. No, aunque el lenguaje coloquial los use como sinónimos. La cadera es la articulación entre el coxal y el fémur; la pelvis es el conjunto óseo completo, del que el coxal forma solo una parte. La línea terminal las separa. La mayor está por encima y tiene escasa relevancia obstétrica; la menor está por debajo y es, en sentido estricto, el canal óseo por el que discurre el parto. En 1933. Caldwell y Moloy la propusieron a partir del estudio radiológico de un gran número de pelvis femeninas, y sigue siendo la referencia habitual noventa años después, aunque hoy se sabe que la mayoría de las pelvis reales combinan rasgos de más de un tipo. El término, hoy en desuso fuera del ámbito histórico, agrupaba deformidades de origen muy distinto: nutricional en la infancia, metabólico en la edad adulta, mecánico por una escoliosis, o articular por una alteración de la cadera. Todas alteraban de algún modo la forma del canal óseo, aunque por mecanismos y en edades completamente diferentes. Con la mejora de la nutrición infantil y la disponibilidad generalizada de la cesárea, la mayoría de estas variantes se ha vuelto muy poco frecuente en los países desarrollados, y su interés es hoy sobre todo histórico y descriptivo.Qué es la pelvis
Función y comportamiento mecánico
Pelvis mayor y pelvis menor
Los cuatro tipos morfológicos
Cuando la pelvis se deforma
La pelvis en otras partes del cuerpo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra pelvis?
¿Es lo mismo la pelvis que la cadera?
¿Qué diferencia hay entre la pelvis mayor y la pelvis menor?
¿Cuándo se estableció la clasificación en cuatro tipos de pelvis?
¿Por qué existen pelvis "viciadas" o deformadas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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