DICCIONARIO MÉDICO
Sacro
El sacro es el hueso triangular formado por la fusión de las cinco vértebras sacras, situado entre la quinta vértebra lumbar y el cóccix, que une la columna vertebral con la pelvis y transmite hacia las piernas el peso de todo el tronco. Se articula por arriba con la columna lumbar, por los lados con los huesos ilíacos y, en su extremo inferior, con el cóccix. El nombre no tiene nada que ver, en su origen, con la anatomía. Os sacrum, «hueso sagrado» en latín tardío, traduce directamente el griego hieron osteon, y la explicación más repetida remite al ritual: entre los antiguos griegos, el sacro y el cóccix del animal sacrificado se apartaban como ofrenda a los dioses. Existe otra hipótesis, recogida por varios historiadores de la medicina: hieros, en griego, también podía significar «grande» o «fuerte», y es posible que Galeno empleara la palabra en ese sentido, referida al tamaño del hueso, sin intención religiosa alguna. Los traductores latinos medievales se quedaron con el significado sagrado, el que ha llegado hasta hoy. El debate sigue abierto. Es un hueso corto, impar y de forma triangular o de cuña, resultado de la fusión de cinco vértebras (S1 a S5) que en el feto y en la infancia permanecen completamente separadas. La soldadura empieza hacia los dieciséis o dieciocho años y, según las series consultadas, no termina hasta los veinticinco o treinta; por eso una radiografía de columna tomada en la adolescencia puede mostrar líneas de fusión incompletas que conviene no confundir con una fractura. Tiene una base, un vértice y cuatro caras. La base, ancha y orientada hacia arriba, se articula con la quinta vértebra lumbar en la articulación lumbosacra; su borde anterior forma una prominencia palpable, el promontorio, que marca el límite posterior de la entrada a la pelvis y sirve de referencia en las mediciones obstétricas. El vértice, en el extremo opuesto, es pequeño y se une al cóccix a través de la articulación sacrococcígea. La cara anterior, cóncava, presenta cuatro pares de orificios (los agujeros sacros anteriores) por donde salen las ramas anteriores de los cuatro primeros nervios sacros. La cara posterior, convexa, es más irregular: en ella se distinguen la cresta sacra media, resto de las apófisis espinosas fusionadas, y las crestas intermedias y laterales, y termina abajo en el hiato sacro, una abertura por el cierre incompleto de las láminas de la última vértebra sacra que sirve de vía de acceso a inyecciones epidurales por vía caudal. Las caras laterales, arriba, muestran una superficie con forma de oreja, la superficie auricular, que encaja con el ilion en la articulación sacroilíaca; hacia abajo se estrechan en las alas del sacro. Por dentro, estas piezas delimitan el canal sacro, continuación directa del canal vertebral. Ahí descienden las raíces de la cola de caballo antes de abandonar el conducto por los orificios correspondientes, ya convertidas en los nervios espinales sacros y el nervio coccígeo. El sacro reparte el peso del tronco entre las dos articulaciones sacroilíacas y, desde ellas, hacia los huesos coxales y las piernas. Su curvatura no es igual en todos los cuerpos: en el varón suele repartirse de forma más uniforme a lo largo de todo el hueso, mientras que en la mujer es más pronunciada entre la segunda y la tercera vértebra sacra, un rasgo que amplía el diámetro del canal del parto y que la antropología forense usa, junto con otros indicios, para estimar el sexo de un esqueleto. También hace de anclaje. En sus crestas laterales se insertan los ligamentos sacrotuberoso y sacroespinoso, que estabilizan la pelvis, y de su cara posterior nacen fibras del glúteo mayor y del erector de la columna. No todos los sacros están hechos de cinco piezas. En una proporción minoritaria de personas hay una vértebra de más o de menos, según se suelde o no la última lumbar, o la primera de las que en el resto de la población queda libre como sacra. Cuando es la quinta lumbar la que se fusiona, total o parcialmente, con el sacro, se habla de sacralización; el proceso contrario, en el que la primera vértebra sacra se independiza y funciona como una sexta lumbar, es la lumbarización. Ninguna de las dos anomalías es, por sí sola, una enfermedad: son variantes anatómicas de nacimiento que pueden pasar inadvertidas toda la vida o aparecer, por casualidad, en una radiografía pedida por otro motivo. Del latín os sacrum, que traduce el griego hieron osteon; el término anatómico en su forma moderna se documenta desde 1753. Pero no fue la única traducción que circuló: otros autores antiguos prefirieron os latum (hueso ancho) o vertebra magna (vértebra grande), versiones más fieles al posible sentido original de «grande» que tenía hieros. Ninguna de las dos cuajó, y el nombre que quedó fue el más solemne. No. La región lumbar termina en la quinta vértebra lumbar; el sacro empieza justo debajo, en la articulación lumbosacra, y forma ya parte de la pelvis ósea. En el habla corriente, «me duele la zona lumbar» y «me duele el sacro» se usan como si fueran lo mismo, y no lo son. El dolor localizado específicamente en el sacro tiene entrada propia en este diccionario: sacralgia. Sí, es uno de los métodos clásicos en antropología forense. Como la fusión de las cinco vértebras sigue un calendario relativamente predecible, desde la adolescencia hasta bien entrada la treintena, el grado de soldadura observado en los restos permite acotar una franja de edad con bastante fiabilidad en sujetos jóvenes. Pasada esa edad el método pierde utilidad, porque el hueso ya está completamente fusionado y no aporta más información. En casos extremadamente raros, sí. Es la agenesia sacra, encuadrada dentro del síndrome de regresión caudal, con entrada propia en este diccionario: agenesia del sacro.Qué es el sacro
Base, vértice y superficies
Función en la columna y la pelvis
Variaciones en el número de vértebras
Preguntas frecuentes
¿De dónde sale exactamente el nombre «sacro»?
¿Es lo mismo el dolor lumbar que el dolor del sacro?
¿Sirve el sacro para calcular la edad de un esqueleto?
¿Puede faltar el sacro por completo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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