DICCIONARIO MÉDICO
Pelvis raquítica
La pelvis raquítica es la deformidad del anillo pélvico que deja el raquitismo cuando afecta al esqueleto durante la infancia, en pleno crecimiento óseo. A diferencia de la pelvis osteomalácica, que se forma en la edad adulta, esta queda fijada de forma permanente una vez completada la osificación, aunque el raquitismo que la originó se haya corregido años antes. El raquitismo es un trastorno de la mineralización ósea propio de la infancia, casi siempre secundario a un déficit prolongado de vitamina D. Cuando afecta a los huesos que forman la pelvis (los coxales, todavía divididos en ilion, isquion y pubis por sus cartílagos de crecimiento) mientras el niño sostiene el peso de su propio cuerpo al ponerse de pie y caminar, el anillo pélvico cede de forma progresiva. La deformidad resultante no se corrige espontáneamente al tratarse el raquitismo subyacente: los huesos ya se han osificado con una forma alterada, y esa forma persiste durante el resto de la vida. La descripción clásica de la pelvis raquítica señala un promontorio sacro desplazado hacia delante, como si el sacro se hubiera hundido dentro de la cavidad pélvica, mientras el cóccix se inclina en sentido contrario. El resultado combina dos efectos opuestos: el diámetro anteroposterior del estrecho superior se acorta, mientras que el del estrecho inferior se amplía. Cuando los bordes del estrecho superior quedan prácticamente paralelos entre sí, la variante recibe el nombre específico de pelvis fisurada; es solo una de las formas que puede adoptar la deformidad raquítica, no una entidad distinta. Conviene no confundir esta entrada con la pelvis osteomalácica. Comparten mecanismo (un fallo en la mineralización del hueso) y comparten, en buena medida, el origen nutricional, pero difieren en la edad en la que actúan. El raquitismo esculpe el hueso mientras crece; la osteomalacia deforma un hueso que ya había terminado de crecer. Tampoco debe confundirse con las deformidades de origen vertebral, como la pelvis cifoescoliótica, en las que el punto de partida no está en el propio hueso pélvico sino en una desviación de la columna que se transmite hacia abajo. Durante buena parte del siglo XIX y principios del XX, el raquitismo infantil fue endémico en las zonas urbanas industrializadas de Europa, con escasa exposición solar y dietas pobres en vitamina D. Las mujeres que habían padecido raquitismo grave en la niñez llegaban a la edad fértil con una pelvis estrecha de forma permanente, lo que convirtió a esta variante en una de las causas clásicas de desproporción entre el tamaño de la pelvis materna y el del feto. Hoy, con la fortificación de alimentos y la profilaxis sistemática con vitamina D en la infancia, es una entidad rara en los países desarrollados. No una vez que el hueso se ha osificado con esa forma. El tratamiento del raquitismo detiene el progreso del trastorno, pero no revierte una deformidad esquelética ya consolidada. Una variante de la pelvis raquítica en la que los bordes del estrecho superior quedan casi paralelos entre sí. No constituye un tipo aparte, sino un grado particular de la misma deformidad. En la edad de aparición. La raquítica se fija durante la infancia y no cambia después; la osteomalácica surge en el adulto y puede seguir progresando mientras persista el trastorno que la causa.Qué es la pelvis raquítica
Morfología clásica
Diferenciación con otras deformidades pélvicas
Importancia histórica
Preguntas frecuentes
¿Se puede corregir la pelvis raquítica tratando el raquitismo?
¿Qué es la pelvis fisurada?
¿En qué se distingue de la pelvis osteomalácica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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