DICCIONARIO MÉDICO
Cadera
La cadera es la articulación que conecta el miembro inferior con el tronco. Formada por la cabeza del fémur y el acetábulo del hueso coxal, se clasifica como una enartrosis: una articulación esférica que permite movimiento en los tres planos del espacio. Soporta el peso corporal en bipedestación y es la articulación de mayor congruencia ósea del organismo. En sentido estricto, el término cadera designa la región anatómica lateral de la pelvis y, por extensión, la articulación coxofemoral que se aloja en ella. El vocablo procede del latín vulgar *cattya*, documentado en textos hispánicos medievales desde al menos el siglo XIII, y probablemente emparentado con el griego κατά (katá, 'hacia abajo'). En la terminología anatómica internacional se prefiere articulatio coxae, derivado del latín coxa ('cadera, hueso de la cadera'), de donde proceden también los adjetivos coxal y coxofemoral que la literatura médica emplea de forma habitual. Desde el punto de vista funcional, la articulación coxofemoral resuelve un problema biomecánico que pocas articulaciones afrontan: combinar una amplitud de movimiento comparable a la del hombro con una estabilidad suficiente para transmitir todo el peso del tronco al suelo durante la marcha, la carrera y el salto. Esa doble exigencia explica la complejidad de sus elementos óseos, cartilaginosos, ligamentosos y musculares. La superficie articular femoral la proporciona la cabeza del fémur, que forma aproximadamente dos tercios de esfera y se orienta hacia arriba, hacia dentro y ligeramente hacia delante. Su diámetro medio ronda los 45 mm en el adulto, con cierta variabilidad entre sexos. Recubierta casi por completo de cartílago hialino, la cabeza presenta en su zona central una depresión rugosa, la fovea capitis, donde se inserta el ligamento de la cabeza femoral (antiguo ligamento redondo). Un dato que se pasa por alto con frecuencia: la vascularización que llega a través de ese ligamento es variable y, en muchos adultos, resulta insuficiente por sí sola para nutrir la cabeza. Del lado pélvico, el acetábulo (del latín acetabulum, 'pequeño recipiente para vinagre') es una cavidad hemisférica formada por la convergencia de tres huesos: ilion, isquion y pubis. Estos tres se fusionan entre los 15 y los 17 años en el cartílago trirradiado, un centro de osificación que desaparece al completarse el crecimiento. No toda la superficie acetabular es articular: la zona periférica, la facies lunata, sí lo es, mientras que el fondo (la fosa acetabular) está ocupado por tejido adiposo y la inserción del ligamento de la cabeza femoral. Rodeando el reborde del acetábulo, el labrum o rodete acetabular profundiza la cavidad y abraza la cabeza femoral más allá de su ecuador, lo que confiere una estabilidad notable. La sección transversal del labrum es triangular y su composición, fibrocartilaginosa, le permite cierta elasticidad sin sacrificar resistencia. La cápsula de la articulación coxofemoral es gruesa y resistente. Se inserta proximalmente en el reborde acetabular y distalmente en la línea intertrocantérea por delante del cuello femoral, aunque por detrás no llega a cubrir el cuello por completo. Este detalle anatómico tiene consecuencias prácticas, porque las fracturas del cuello femoral que quedan dentro de la cápsula (intracapsulares) comprometen la vascularización de la cabeza de un modo distinto a las extracapsulares. Tres ligamentos refuerzan la cápsula por fuera. El iliofemoral, descrito por Bigelow en 1869, es el más robusto del cuerpo humano y forma una Y invertida que limita la extensión excesiva, algo que permite mantenerse de pie con gasto muscular mínimo. El pubofemoral controla la abducción excesiva. El isquiofemoral, situado en la cara posterior, restringe la rotación interna y la aducción combinadas. Los tres se tensan en extensión y se relajan en flexión moderada, razón por la que la posición habitual de reposo de la cadera es una ligera flexión. La cadera permite seis movimientos organizados en tres ejes. La flexión, que alcanza unos 120° con la rodilla flexionada, y la extensión, limitada a 15-20° por la tensión del ligamento iliofemoral. La abducción (45°) y la aducción (25-30°). Y las rotaciones interna y externa, cuya amplitud varía según la posición del muslo. Las fuerzas que atraviesan la articulación durante la marcha son llamativas. En apoyo monopodal, la cabeza femoral soporta entre 2,5 y 3 veces el peso corporal; al subir escaleras la carga se eleva aún más. Este hecho se comprende mejor si se analiza el equilibrio de momentos alrededor del centro de rotación: el peso del cuerpo actúa con un brazo de palanca largo desde la línea media, y la musculatura abductora, cuyo brazo es corto, debe compensarlo con una fuerza proporcionalmente mayor. El trocánter mayor del fémur funciona como punto de inserción de esa musculatura abductora. La marcha se tambalea cuando los abductores no generan fuerza suficiente. El signo de Trendelenburg, que se observa pidiendo al paciente que se mantenga sobre una sola pierna, refleja exactamente ese desequilibrio. La irrigación de la cabeza femoral depende sobre todo de las arterias circunflejas femorales medial y lateral, ramas de la arteria femoral profunda. La arteria circunfleja medial aporta la mayor parte del flujo a la cabeza a través de vasos retinaculares que ascienden por el cuello femoral bajo la membrana sinovial. Existe una arteria del ligamento redondo, procedente habitualmente de la arteria obturatriz, pero su contribución al flujo total es modesta en el adulto. La inervación sigue la ley de Hilton: los nervios que inervan los músculos que cruzan la articulación también envían ramas a la propia articulación. Así, recibe fibras del nervio femoral, del obturador, del ciático y del glúteo superior, lo que explica que el dolor originado en la cadera pueda referirse a la cara anterior del muslo, a la ingle o incluso a la rodilla. Del latín vulgar *cattya*, atestiguado en documentos peninsulares medievales. La terminología anatómica formal emplea coxa (latín clásico), de donde derivan coxal y coxofemoral. El acetábulo, la cavidad pélvica de la articulación, debe su nombre al latín acetabulum, el pequeño cuenco que los romanos usaban para el vinagre. No exactamente. En sentido anatómico estricto, la cadera es una región del cuerpo (la zona lateral de la pelvis). La articulación coxofemoral es la articulación concreta que se encuentra en esa región. En el uso clínico y coloquial, ambos términos se emplean como sinónimos, y rara vez genera confusión. Porque el centro de gravedad del cuerpo queda medial al centro de la articulación. Para que la pelvis no bascule al caminar, los músculos abductores deben ejercer una fuerza que multiplica el peso corporal. Durante la carrera, las cargas pueden superar cinco veces el peso del individuo. El nervio obturador envía ramas tanto a la articulación coxofemoral como a la cara interna de la rodilla. Cuando la cadera está afectada, las señales dolorosas pueden percibirse en el territorio cutáneo del mismo nervio, un fenómeno que la neurología denomina dolor referido. En niños con patología de cadera, la queja inicial es con frecuencia dolor de rodilla. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cadera, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cadera
Componentes óseos y cartilaginosos
Ligamentos y cápsula articular
Biomecánica de la articulación coxofemoral
Vascularización e inervación
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra cadera?
¿Es lo mismo cadera que articulación coxofemoral?
¿Por qué la cadera soporta tanta carga?
¿Por qué el dolor de cadera a veces se siente en la rodilla?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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