DICCIONARIO MÉDICO

Articulación

Una articulación es la unión anatómica entre dos o más huesos, o entre un hueso y un cartílago, que permite grados variables de movimiento o aporta estabilidad estructural al esqueleto. El cuerpo humano adulto posee más de trescientas articulaciones, desde las suturas inmóviles del cráneo hasta complejas estructuras sinoviales como la rodilla o el hombro. La rama de la anatomía que las estudia recibe el nombre de artrología.

Qué es la articulación

En términos médicos, la articulación designa el conjunto de superficies óseas, tejidos conectivos y estructuras auxiliares que mantienen dos o más piezas esqueléticas en contacto funcional. Algunas articulaciones están diseñadas para la rigidez (las del cráneo protegen el encéfalo sin moverse), mientras que otras sacrifican parte de esa firmeza a cambio de una amplitud de movimiento que hace posible la marcha, la prensión manual o la rotación de la cabeza.

La palabra procede del latín articulatio, derivado de articulus, diminutivo de artus ("miembro"). En Roma, articulus designaba la unión visible entre las falanges de los dedos, y de ahí pasó a nombrar cualquier punto de unión entre piezas óseas. El griego clásico empleaba ἄρθρον (árthron) con un sentido equivalente, raíz que pervive en compuestos como artritis, artralgia o artrodesis. Galeno ya distinguía en el siglo II entre articulaciones móviles y articulaciones fijas, una división que, con matices, sigue vigente.

Clasificación según el tejido de unión

La forma más extendida de clasificar las articulaciones atiende al tejido que mantiene unidos los extremos óseos. Se distinguen tres grandes categorías.

Articulaciones fibrosas. Los huesos quedan enlazados por tejido conectivo denso rico en colágeno. No existe cavidad articular. Las suturas del cráneo son el ejemplo más conocido: bordes óseos irregulares engranados entre sí por fibras cortas que, con los años, tienden a osificarse. Otro subtipo es la sindesmosis, donde la banda fibrosa es más larga y concede algo de movilidad, como ocurre entre la tibia y el peroné en su extremo distal.

Articulaciones cartilaginosas. Aquí el elemento de unión es cartílago. Las sincondrosis emplean cartílago hialino (por ejemplo, la placa de crecimiento entre epífisis y diáfisis en los huesos largos de un niño) y son prácticamente inmóviles. Las sínfisis, en cambio, interponen un disco de fibrocartílago entre las superficies óseas, lo que permite un rango de movimiento pequeño pero relevante para la biomecánica corporal. Los discos intervertebrales y la sinartrosis del pubis pertenecen a este grupo.

Articulaciones sinoviales. Son las más numerosas y las que ofrecen mayor movilidad. Sus superficies óseas no contactan directamente: están revestidas de cartílago articular y separadas por una cavidad que contiene líquido sinovial. Un manguito de tejido conectivo denso (la cápsula articular) envuelve el conjunto y, en su cara interna, una delgada membrana sinovial segrega el líquido que lubrica y nutre el cartílago.

Clasificación funcional: grado de movilidad

Desde el punto de vista funcional, la artrología tradicional agrupa las articulaciones en tres niveles de movilidad que se corresponden, en líneas generales, con los tres tipos estructurales.

Sinartrosis (articulaciones inmóviles): su papel es la protección y el soporte. Las suturas craneales encajan en esta categoría.

Anfiartrosis (articulaciones semimóviles): permiten desplazamientos limitados que, sumados a lo largo de varias articulaciones contiguas, producen un rango de movimiento apreciable. La columna vertebral es el caso más ilustrativo: cada disco intervertebral cede solo unos grados, pero la suma de todos los segmentos permite flexionar el tronco con amplitud considerable.

Diartrosis (articulaciones móviles): abarcan todas las sinoviales. Son las que permiten los movimientos amplios de las extremidades.

Componentes de la articulación sinovial

Por ser las más complejas y las más frecuentes en la práctica clínica, las articulaciones sinoviales merecen un desglose de sus elementos constitutivos. El cartílago hialino que recubre cada superficie articular mide entre 2 y 4 mm de espesor; carece de vasos sanguíneos propios y se nutre por difusión desde el líquido sinovial, lo que explica su capacidad de regeneración limitada cuando se lesiona.

La cápsula articular aporta estabilidad mecánica. En muchas articulaciones se engruesa en puntos concretos para formar ligamentos capsulares, y ligamentos extracapsulares refuerzan adicionalmente la estructura. Los tendones que cruzan la articulación transmiten la fuerza muscular y, en ciertos puntos de roce, bolsas serosas (bursas) interponen una capa de líquido que reduce la fricción. En la rodilla, además, dos meniscos de fibrocartílago mejoran la congruencia entre fémur y tibia, y distribuyen la carga de modo más uniforme.

Variedades de articulación sinovial según la forma

No todas las diartrosis se mueven igual. La geometría de las superficies articulares determina los ejes de movimiento posibles.

Enartrosis (esferoideas). Una cabeza esférica encaja en una cavidad cóncava, lo que permite movimiento en los tres ejes: flexión, extensión, abducción, aducción y rotación. El hombro y la cadera pertenecen a este grupo. La amplitud de movimiento del hombro es mayor que la de la cadera porque la cavidad glenoidea de la escápula es menos profunda que el acetábulo, pero esa ganancia de movilidad se paga con menor estabilidad intrínseca.

Trocleares (en bisagra). Funcionan en un solo eje, como una puerta sobre sus goznes. El codo y las articulaciones interfalángicas de los dedos son trocleares. Trocoides (en pivote) permiten la rotación alrededor del eje longitudinal del hueso: la articulación atlantoaxoidea, entre la primera y la segunda vértebra cervical, es la que permite girar la cabeza para mirar a los lados.

Existen además las condíleas, que admiten movimiento en dos ejes (la muñeca); las articulaciones en silla de montar, con superficies cóncavo-convexas recíprocas (la carpometacarpiana del pulgar, que permite la oposición); y las artrodias o articulaciones planas, donde las superficies prácticamente planas solo consienten deslizamientos limitados (las articulaciones intercarpianas o la articulación de Lisfranc en el pie).

Diferenciación con entidades relacionadas

Artritis no es sinónimo de articulación: designa la inflamación de una articulación, con signos clínicos propios como tumefacción, calor local y limitación funcional. Artralgia se refiere al dolor articular sin que necesariamente exista inflamación objetivable. Y artropatía es un término genérico que engloba cualquier enfermedad de la articulación, sea inflamatoria, degenerativa, metabólica o de otro tipo.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra articulación?

Del latín articulatio, formado sobre articulus, diminutivo de artus ("miembro"). En la tradición grecolatina, el diminutivo señalaba las uniones entre las falanges de los dedos, que eran las articulaciones más visibles a simple vista. El término griego equivalente, ἄρθρον (árthron), pervive en compuestos médicos como artritis, artrosis o artroscopia.

¿Cuántas articulaciones tiene el cuerpo humano?

La cifra varía según los criterios de conteo. Las estimaciones más citadas oscilan entre 300 y 400, porque algunas articulaciones fibrosas apenas se reconocen como tales y ciertos textos excluyen las que se osifican con la edad. La cifra de 360 aparece con frecuencia en la literatura anatómica general, aunque no existe un inventario universalmente aceptado.

¿Es lo mismo diartrosis que articulación sinovial?

Sí, en la práctica se usan como sinónimos. El término diartrosis (del griego διά, "a través", y ἄρθρον) pone el acento en la movilidad, mientras que articulación sinovial subraya la presencia de la cavidad con líquido sinovial. Ambos nombres describen la misma estructura.

¿Por qué el cartílago articular se regenera mal?

El cartílago hialino articular carece de vasos sanguíneos, nervios y vasos linfáticos. Se nutre exclusivamente por difusión desde el líquido sinovial. Esa avascularidad, que le permite funcionar como superficie de deslizamiento casi sin fricción, es también la razón por la que su capacidad de reparación tras una lesión resulta muy limitada.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Problemas de las articulaciones.
  2. Stanford Medicine Children's Health. Anatomía de una articulación.
  3. Real Academia Española. Articulación. Diccionario de la lengua española.
  4. Manual MSD (versión para público general). Articulaciones.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la articulación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Diartrosis: articulación sinovial con amplia capacidad de movimiento.
  • Sinartrosis: articulación inmóvil en la que los huesos se unen por tejido fibroso.
  • Anfiartrosis: articulación semimóvil unida por cartílago.
  • Artrodia: articulación sinovial plana que permite deslizamientos limitados.
  • Cápsula articular: envoltura fibrosa que rodea y estabiliza la articulación sinovial.
  • Membrana sinovial: tejido que tapiza el interior de la cápsula y segrega líquido sinovial.
  • Sinovia: líquido viscoso que lubrica y nutre el cartílago articular.
  • Cartílago: tejido conectivo firme y elástico que recubre las superficies articulares.
  • Ligamento: banda fibrosa que refuerza la articulación y limita los movimientos excesivos.
  • Menisco: disco de fibrocartílago que mejora la congruencia entre superficies articulares.
  • Artritis: inflamación de una o más articulaciones.
  • Artralgia: dolor articular sin inflamación objetivable.
  • Anquilosis: pérdida de movilidad articular por fusión o rigidez.
  • Luxación: desplazamiento de las superficies articulares fuera de su posición normal.
  • Subluxación: desplazamiento parcial de una articulación.

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