DICCIONARIO MÉDICO
Presión venosa central
La presión venosa central (PVC) es la presión que ejerce la sangre en las grandes venas del tórax, justo antes de entrar en la aurícula derecha. Equivale en la práctica a la presión de esa aurícula y, por eso, informa de la precarga del corazón derecho: cuánta sangre le llega y con qué presión se llena. Sus valores normales oscilan entre 2 y 8 mmHg. La presión venosa central es la presión sanguínea medida en las venas centrales del tórax: la vena cava superior en su desembocadura, o directamente la aurícula derecha. Entre esas venas y la aurícula no hay válvulas que interrumpan la columna de sangre, así que ambas presiones son prácticamente idénticas, y de ahí que la PVC se use como sustituto de la presión auricular derecha. El nombre se construye con piezas transparentes. «Presión» viene del latín pressio, -ōnis, derivado de premere, «apretar»: literalmente, la fuerza con que la sangre aprieta la pared del vaso. «Venosa» remite a vena, el conducto de retorno. Y «central» señala la localización, del latín centralis y este del griego κέντρον (kéntron, «punta», «centro»): no una vena cualquiera del brazo o la pierna, sino las que ocupan el centro del tórax, a la entrada del corazón. La distinción no es trivial: la presión cambia mucho según dónde se mida. El interés de la PVC no está en el número en sí, sino en lo que deja entrever. Al corresponder con la presión de llenado del ventrículo derecho, orienta sobre dos cosas a la vez: el volumen de sangre que circula y la capacidad del corazón derecho para manejar ese retorno. Si llega mucha sangre y el ventrículo la admite sin dificultad, la PVC se mantiene baja. Si el retorno se acumula (porque el corazón derecho no lo moviliza, o porque existe un obstáculo previo), la presión sube y acaba haciéndose visible en las venas del cuello. Conviene una advertencia que cualquier intensivista repite: la PVC aislada dice poco. Un mismo valor puede significar cosas opuestas según el contexto clínico y la función cardíaca del paciente que se esté valorando. Su utilidad mayor no está en una lectura puntual, sino en seguir la tendencia de un mismo enfermo a lo largo del tiempo. En una persona sana, en reposo y en decúbito, la PVC oscila entre 2 y 8 mmHg (el equivalente aproximado, medido con columna de agua, ronda los 3-10 cmH₂O). La cifra no es fija: cambia con la respiración, la postura y la presión dentro del tórax. La ventilación mecánica, por ejemplo, la eleva, porque aumenta la presión que rodea al corazón. Por debajo de ese rango suele indicar un volumen de sangre disminuido, como en una hemorragia o una deshidratación. Por encima, señala una sobrecarga de volumen o una dificultad del corazón derecho para vaciarse, tal como ocurre en la insuficiencia cardíaca derecha, el taponamiento cardíaco o la embolia pulmonar. Hay dos caminos para obtenerla. El directo consiste en colocar un catéter venoso central: un tubo fino que se introduce por la vena yugular interna, la vena subclavia o la vía femoral, y se avanza hasta dejar su punta en la vena cava superior o en la aurícula derecha. Ese catéter se conecta a un transductor de presión (o, en su versión clásica, a un manómetro de columna de agua) que muestra el valor de forma continua. El punto de referencia, el «cero», se sitúa a la altura de la aurícula, en la línea axilar media, y se mantiene igual en cada medición para que las lecturas sean comparables. El segundo camino no necesita pinchar: la estimación a pie de cama por inspección de las venas del cuello. Con el paciente semiincorporado a 45 grados, la altura que alcanza la columna de sangre en la yugular traduce la presión que reina en la aurícula derecha. Es la base de la ingurgitación yugular como signo, y del análisis del pulso yugular, donde se desarrolla la técnica con más detalle. La PVC informa del lado derecho del corazón. El lado izquierdo tiene su propio equivalente: la presión de enclavamiento pulmonar, que estima la presión de la aurícula izquierda y la precarga del ventrículo izquierdo. Una mira el retorno que entra por las venas cavas; la otra, el que llega desde los pulmones. Ambas se obtienen, de hecho, con el mismo catéter, el de arteria pulmonar, y ninguna tiene sentido leída sola: siempre se acompañan de la presión arterial y el gasto cardíaco. De tres raíces latinas: pressio (de premere, «apretar»), vena (el vaso de retorno) y centralis, este último tomado del griego κέντρον (kéntron), «punta» o «centro». El conjunto nombra la presión de la sangre en las venas que ocupan el centro del tórax, las más próximas al corazón. No. La tensión arterial mide la fuerza de la sangre que el corazón expulsa por las arterias, con cifras altas, en torno a 120/80 mmHg. La PVC mide la sangre que vuelve por las venas, con cifras mucho más bajas, entre 2 y 8 mmHg. Una habla de lo que el corazón da; la otra, de lo que recibe. Que la sangre se está represando antes de entrar en el corazón derecho, por exceso de volumen, por un corazón que no se vacía bien o por un obstáculo que lo comprime desde fuera. El dato orienta, pero no equivale a un diagnóstico por sí solo. Depende del método de medida. El manómetro clásico de columna de agua da el valor en centímetros de agua; los monitores electrónicos, que usan un transductor, lo dan en milímetros de mercurio. Como el mercurio es mucho más denso que el agua, un mismo valor de presión ocupa una columna más corta de mercurio que de agua: 1 mmHg equivale a unos 1,36 cmH₂O. La elección de una unidad u otra no cambia la fisiología que se mide, solo la regla con la que se lee. Si desea profundizar en conceptos asociados a la presión venosa central, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la presión venosa central
Qué refleja: la precarga del corazón derecho
Valores normales de la presión venosa central
Cómo se mide
Relación con la presión de enclavamiento pulmonar
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre «presión venosa central»?
¿Es lo mismo la PVC que la tensión arterial?
¿Qué significa tener la PVC alta?
¿Por qué a veces se expresa en cmH₂O y otras en mmHg?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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