DICCIONARIO MÉDICO
Gasto cardiaco
El gasto cardíaco es el volumen de sangre que el corazón expulsa por unidad de tiempo, habitualmente expresado en litros por minuto. Resulta de multiplicar la frecuencia cardíaca por el volumen sistólico, y en un adulto en reposo se sitúa en torno a 5 litros por minuto. Es la magnitud que resume cuánta sangre mueve el corazón para abastecer al organismo. El gasto cardíaco mide el rendimiento del corazón como bomba: la cantidad de sangre que un ventrículo envía a la circulación en un minuto. Se calcula con una fórmula sencilla, GC = FC × VS, es decir, la frecuencia cardíaca (los latidos por minuto) multiplicada por el volumen sistólico (la sangre expulsada en cada ciclo cardíaco). Si un corazón late 70 veces por minuto y expulsa unos 70 mililitros en cada latido, su gasto ronda los 4,9 litros por minuto. El término tiene un origen más práctico que clásico. "Gasto" traduce aquí el inglés output, en el sentido de rendimiento o caudal de salida; no alude a un consumo, sino a lo que el corazón "produce". Por eso conviven en español otros dos nombres para lo mismo: débito cardíaco, calco del francés débit ("caudal"), más usado en la tradición latinoamericana, y volumen minuto cardíaco, que es la descripción literal del concepto. Los tres designan exactamente la misma cifra. En el adulto sano en reposo, el gasto cardíaco se mueve entre 4 y 8 litros por minuto, con una media próxima a los 5. La cifra no es estática: durante el ejercicio intenso puede multiplicarse varias veces para cubrir la mayor demanda de oxígeno de los músculos. Como un valor absoluto dice poco si no se relaciona con el tamaño de la persona, suele ajustarse a la superficie corporal: ese gasto corregido se denomina índice cardíaco y se expresa en litros por minuto y metro cuadrado, con valores normales aproximados de 2,5 a 4. Un atleta y un niño pequeño tienen gastos absolutos muy distintos que, indexados, resultan comparables. Cuatro factores gobiernan el gasto cardíaco. Tres de ellos actúan sobre el volumen sistólico —la precarga, la poscarga y la contractilidad del miocardio— y el cuarto es la propia frecuencia cardíaca. Modificando cualquiera de ellos, el organismo ajusta el gasto a sus necesidades de cada momento. El vínculo entre precarga y volumen expulsado lo describe la ley de Frank-Starling: cuanto más se llena y se estira la fibra miocárdica antes de contraerse, con más fuerza lo hace y más sangre expulsa, hasta cierto punto. El fisiólogo alemán Otto Frank lo describió en el corazón de rana hacia 1895, y Ernest Starling lo formuló como "ley del corazón" a comienzos del siglo XX. Es el mecanismo que permite, por ejemplo, que el corazón iguale por sí solo lo que expulsa cada ventrículo con lo que le llega por el retorno venoso, sin necesidad de un control externo. El gasto cardíaco es uno de los dos factores que determinan la presión arterial, según la relación PA = GC × RVP. El otro es la resistencia vascular periférica, la oposición que los vasos ofrecen al paso de la sangre. Esto explica por qué la presión puede subir tanto si el corazón bombea más como si las arteriolas se estrechan, y por qué interpretar una cifra de presión exige pensar en los dos términos a la vez, no solo en el corazón. Se habla de gasto cardíaco bajo cuando el corazón no logra expulsar la sangre suficiente para las demandas del organismo. Es una situación que aparece, entre otros contextos, en la insuficiencia cardíaca —cuando el corazón pierde capacidad de bomba— o en el shock cardiogénico, su forma más extrema. La descripción de las causas, las manifestaciones y el abordaje de estos cuadros corresponde a sus respectivas fichas clínicas; en el plano del concepto, basta retener que un gasto insuficiente compromete el aporte de oxígeno a los tejidos. Porque "gasto" traduce el inglés output: el rendimiento o caudal que el corazón entrega a la circulación. No tiene que ver con un consumo. La misma magnitud se conoce también como débito cardíaco —del francés débit, "caudal"— y como volumen minuto, que es su descripción más literal. Multiplicando la frecuencia cardíaca por el volumen sistólico: GC = FC × VS. Con 70 latidos por minuto y 70 mililitros por latido, el resultado son unos 4,9 litros por minuto. Cualquier cambio en uno de los dos factores modifica el gasto. No. El volumen sistólico es la sangre que el ventrículo expulsa en un solo latido; el gasto cardíaco es la que expulsa a lo largo de un minuto entero. El gasto se obtiene, precisamente, multiplicando el volumen sistólico por el número de latidos de ese minuto. Que el corazón no bombea sangre suficiente para cubrir lo que el cuerpo necesita. Es un concepto fisiológico que se observa en distintas situaciones clínicas, desde la insuficiencia cardíaca hasta el shock cardiogénico, cuyo detalle pertenece a sus fichas correspondientes. Si desea profundizar en los conceptos vinculados al gasto cardíaco, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el gasto cardíaco
Valores normales y el índice cardíaco
Los determinantes del gasto cardíaco
Relación con la presión arterial
El gasto cardíaco disminuido
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "gasto" cardíaco?
¿Cómo se calcula el gasto cardíaco?
¿Es lo mismo el gasto cardíaco que el volumen sistólico?
¿Qué significa un gasto cardíaco bajo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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