DICCIONARIO MÉDICO
Poscarga
La poscarga —escrita también "postcarga"— es la resistencia que el ventrículo debe vencer para expulsar la sangre durante la sístole. En el lado izquierdo del corazón equivale, en buena medida, a la resistencia vascular periférica y a la presión de la aorta. Junto con la precarga y la contractilidad, determina el volumen que el corazón consigue bombear en cada latido. La poscarga es la fuerza que se opone a la contracción del ventrículo en el momento de expulsar la sangre. Para que la eyección empiece, la presión dentro del ventrículo tiene que superar la que reina en la arteria de salida; esa presión que hay que vencer es, en esencia, la poscarga. En el ventrículo izquierdo se corresponde con la resistencia que ofrece la circulación sistémica; en el ventrículo derecho, con la de la circulación pulmonar. Como en el caso de la precarga, el término viene de la mecánica del músculo. La poscarga (del inglés afterload) era, en los experimentos con fibras aisladas, la carga que el músculo debía levantar una vez que ya había empezado a contraerse, después de que la precarga hubiera fijado su longitud de partida. De ahí el prefijo: lo que el corazón encuentra "después", cuando intenta vaciar su contenido. La grafía "postcarga" conserva el prefijo latino post- sin adaptar; la RAE recomienda la forma "poscarga", que es la que se usa como entrada. Varios elementos elevan la poscarga del ventrículo izquierdo. El más conocido es la presión arterial alta: cuanto mayor es la presión en las arterias, más cuesta abrir la válvula de salida y expulsar la sangre. También la aumentan el estrechamiento de los vasos por vasoconstricción, la rigidez de la pared arterial —que modifica la impedancia aórtica— y los obstáculos a la salida, como la estenosis aórtica, en la que la válvula no abre del todo. Hay un caso menos intuitivo: en un ventrículo muy dilatado, la tensión que debe soportar su pared crece al aumentar el radio de la cavidad, de modo que la poscarga sube aunque no exista ningún obstáculo en la salida. El efecto de una poscarga elevada es predecible: al ventrículo le resulta más difícil vaciarse, de manera que el volumen sistólico tiende a disminuir y queda más sangre dentro de la cámara al terminar la contracción. Por eso una poscarga sostenidamente alta acaba repercutiendo en el gasto cardíaco. La poscarga se confunde a menudo con la precarga, aunque pertenecen a momentos distintos del latido y pueden variar de manera independiente. La precarga tiene que ver con cuánto se ha llenado el ventrículo antes de contraerse; la poscarga, con cuánta oposición encuentra al expulsar lo que contiene. La distinción importa porque una misma caída del volumen sistólico puede deberse a un llenado insuficiente o a una resistencia excesiva, y reconocer cuál de las dos pesa más es lo que orienta la interpretación. De la mecánica del músculo. "Poscarga" traduce el inglés afterload, la carga que un músculo aislado debía levantar después de empezar a contraerse. Trasladado al corazón, designa la resistencia que el ventrículo encuentra al expulsar la sangre. Ambas se usan, pero la RAE recomienda "poscarga", con el prefijo adaptado al español. "Postcarga" mantiene la forma latina post- y es igual de comprensible; las dos nombran lo mismo. Al ventrículo le cuesta más expulsar la sangre, así que el volumen que logra bombear en cada latido tiende a bajar y queda más sangre retenida en la cámara. Si la situación se mantiene, el corazón acaba teniendo que trabajar de forma sostenida contra esa resistencia. Si desea profundizar en los conceptos vinculados a la poscarga, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la poscarga
Factores que modifican la poscarga
Diferenciación con la precarga
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término "poscarga"?
¿Se escribe "poscarga" o "postcarga"?
¿Qué ocurre cuando aumenta la poscarga?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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