DICCIONARIO MÉDICO

Poscarga

La poscarga es la resistencia que el ventrículo debe vencer para expulsar la sangre durante la sístole. En el lado izquierdo del corazón equivale, en buena medida, a la resistencia vascular periférica y a la presión de la aorta. Junto con la precarga y la contractilidad, es uno de los tres determinantes clásicos del volumen que el corazón consigue bombear en cada latido.

Qué es la poscarga

Para que la eyección empiece, la presión dentro del ventrículo tiene que superar la que reina en la arteria de salida. Esa presión que hay que vencer es, en esencia, la poscarga. En el ventrículo izquierdo se corresponde con la resistencia que ofrece la circulación sistémica; en el ventrículo derecho, con la de la circulación pulmonar, un circuito que trabaja con presiones mucho más bajas.

El término procede de la mecánica del músculo aislado. La poscarga (del inglés afterload) era, en esos experimentos, la carga que el músculo debía levantar una vez que ya había empezado a contraerse, después de que la precarga hubiera fijado su longitud de partida. De ahí el prefijo: lo que el corazón encuentra después, cuando ya ha iniciado el intento de vaciarse. La grafía "postcarga" conserva la forma latina sin simplificar; la Real Academia Española recomienda "poscarga", con el prefijo adaptado, algo que solo deja de aplicarse cuando la palabra siguiente empieza por ese, y no es el caso.

Qué eleva la poscarga

Varios factores empujan hacia arriba la poscarga del ventrículo izquierdo. El más habitual es la presión arterial elevada: cuanta más presión hay que vencer en la salida, más le cuesta al ventrículo abrir la válvula aórtica y comenzar a expulsar. También pesan la vasoconstricción de los vasos periféricos y la rigidez de la pared arterial, que modifica la impedancia de la aorta (una magnitud que combina la resistencia estática con la oposición que ofrece un vaso menos elástico al pulso de presión). Un obstáculo mecánico a la salida, como el que impone la estenosis aórtica, produce el mismo efecto por una vía distinta: no sube la resistencia vascular, sino que la propia válvula deja de abrirse del todo.

Hay un caso menos intuitivo. Un ventrículo muy dilatado soporta más tensión en su pared aunque no exista ningún obstáculo real a la salida, porque esa tensión crece con el radio de la cavidad. La poscarga sube igualmente.

Al ventrículo le cuesta más vaciarse cuando la poscarga aumenta. El volumen sistólico tiende a bajar. Queda más sangre dentro de la cámara al final de la sístole, y si la situación se sostiene en el tiempo, acaba repercutiendo en el gasto cardíaco.

Qué la distingue de la precarga

La precarga y la poscarga se confunden con frecuencia, porque actúan en momentos distintos del mismo latido. Una tiene que ver con cuánto se llena el ventrículo antes de contraerse. La otra, con cuánta resistencia encuentra al vaciarse. Pueden variar de forma independiente: un paciente puede presentar una precarga baja y una poscarga alta al mismo tiempo, o justo la combinación contraria. Esa independencia es la que obliga a distinguirlas cuando una caída del volumen sistólico exige explicación, porque no es lo mismo un llenado insuficiente que una resistencia excesiva a la salida.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el término "poscarga"?

De la mecánica del músculo aislado, trasladada después a la fisiología cardíaca. "Poscarga" traduce el inglés afterload, la carga que un músculo debía levantar tras haber empezado a contraerse. Aplicado al corazón, nombra la resistencia que el ventrículo encuentra al expulsar la sangre.

¿Se escribe "poscarga" o "postcarga"?

Las dos son válidas. La Real Academia Española recomienda la forma simplificada "poscarga" ante consonante, igual que en "posoperatorio" o "posparto". "Postcarga" conserva el prefijo latino sin adaptar y sigue siendo comprensible, pero no es la forma preferente.

¿La poscarga es igual en el ventrículo izquierdo y en el derecho?

No. El ventrículo izquierdo trabaja contra la resistencia de toda la circulación sistémica, un circuito de alta presión. El ventrículo derecho, en cambio, expulsa la sangre hacia la circulación pulmonar, donde las presiones habituales son varias veces menores. Por eso su pared es, en condiciones normales, mucho más delgada que la del izquierdo.

¿Qué ocurre cuando aumenta la poscarga?

Al ventrículo le cuesta más expulsar la sangre. El volumen que logra bombear en cada latido tiende a bajar, y queda más sangre retenida en la cámara. Si la situación se mantiene, el corazón acaba trabajando de forma sostenida contra esa resistencia añadida.

Referencias

  1. Ochagavía A, et al. Evaluación de la contractilidad y la poscarga en la unidad de cuidados intensivos. Medicina Intensiva.
  2. Manual MSD, versión para profesionales. Insuficiencia cardíaca.
  3. Pérez de Isla L, et al. Contractilidad ventricular: fisiología y proyección clínica. Revista Médica de Chile.
  4. García Rubira JC. Fisiología cardíaca. Libro de la salud cardiovascular, Fundación BBVA.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en los conceptos vinculados a la poscarga, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Precarga: el estiramiento del ventrículo antes de contraerse, su concepto opuesto.
  • Resistencia vascular periférica: el principal componente de la poscarga del ventrículo izquierdo.
  • Presión arterial: su elevación es una causa frecuente de poscarga aumentada.
  • Gasto cardíaco: el volumen bombeado por minuto, sobre el que repercute la poscarga.
  • Volumen sistólico: la sangre expulsada en cada latido, que disminuye cuando la poscarga sube.
  • Estenosis aórtica: un obstáculo a la salida que eleva la poscarga.
  • Sístole: la fase de contracción durante la cual el ventrículo vence la poscarga.
  • Efecto Anrep: el aumento de contractilidad que desarrolla el miocardio tras una subida brusca de la poscarga.

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