DICCIONARIO MÉDICO
Vasoconstricción
La vasoconstricción es la reducción del calibre de los vasos sanguíneos —sobre todo arteriolas— por contracción del músculo liso de su pared. Al estrecharse el vaso, aumenta la resistencia al flujo de sangre y se eleva la presión arterial. Es el mecanismo opuesto a la vasodilatación. El término proviene del latín vas (vaso, conducto) y constrictio, derivado de constringere ("apretar", "estrechar"). Designa la disminución activa de la luz vascular —especialmente de las arteriolas, los vasos que más contribuyen a la resistencia periférica total— como resultado de la contracción de las células musculares lisas dispuestas en anillo alrededor de su pared. No es un fenómeno pasivo: requiere gasto de energía y entrada de calcio a la célula muscular. La vasoconstricción forma parte de la regulación fisiológica normal. Cuando un tejido necesita menos sangre, las arteriolas que lo irrigan se estrechan y desvían el flujo hacia otras áreas. Durante la exposición al frío, por ejemplo, los vasos cutáneos se contraen para reducir la pérdida de calor —de ahí la palidez de la piel en ambientes helados—, mientras que en una hemorragia la vasoconstricción generalizada ayuda a mantener la presión hasta que se repone el volumen perdido. Son respuestas rápidas, de segundos, mediadas por el sistema nervioso simpático. La vía más directa comienza en las terminaciones simpáticas que inervan la capa muscular del vaso. La liberación de noradrenalina activa los receptores adrenérgicos α₁ de la célula muscular lisa, lo que desencadena la apertura de canales de calcio y la liberación de calcio desde los depósitos intracelulares del retículo sarcoplásmico. El calcio se une a la calmodulina, esta activa la cinasa de la cadena ligera de la miosina, y el resultado final es la contracción: el músculo se acorta, la luz del vaso disminuye. Todo el proceso puede completarse en fracciones de segundo. Pero la noradrenalina no es el único desencadenante. La angiotensina II, generada por el sistema renina-angiotensina-aldosterona, contrae las arteriolas con una potencia muy superior a la de la noradrenalina y además estimula la secreción de aldosterona, lo que añade retención de sodio al efecto presor directo. La endotelina, liberada por el propio endotelio vascular, es otro vasoconstrictor potente que actúa de forma paracrina sobre el músculo subyacente. Y la vasopresina (hormona antidiurética), secretada por la neurohipófisis, combina su efecto renal de retención de agua con una acción vasoconstrictora directa a través de los receptores V₁ del músculo liso. Que un vaso se contraiga o se relaje depende del equilibrio entre las señales constrictoras y las dilatadoras. El óxido nítrico, producido por el endotelio en respuesta al rozamiento de la sangre contra la pared vascular, relaja el músculo liso mediante la activación de la guanilato ciclasa y la producción de GMPc —exactamente la vía opuesta a la de la contracción—. La prostaciclina actúa en el mismo sentido. Las hormonas natriuréticas (ANP, BNP), por su parte, reducen el tono vascular y frenan la secreción de renina, moderando así la cascada renina-angiotensina. No se trata de una simple oposición binaria: en cada lecho vascular, el tono depende de la proporción local de todos estos mediadores, que varía de un órgano a otro y de un momento a otro. A veces se confunden, pero no son lo mismo. La vasoconstricción es una respuesta fisiológica regulada —gradual, modulable, reversible al cesar el estímulo—. El vasoespasmo, en cambio, es una contracción brusca, intensa y a menudo focal de un segmento arterial, que puede reducir el flujo hasta el punto de provocar isquemia del tejido que irriga. Dicho de otro modo: toda vasoconstricción implica contracción del músculo liso, pero el vasoespasmo añade un componente de desproporción e involuntariedad que lo convierte en un fenómeno potencialmente dañino. Del latín vas (vaso, conducto) y constrictio, de constringere ("apretar", "estrechar"). Se documenta en la literatura médica desde mediados del siglo XIX, cuando la fisiología experimental empezó a medir los cambios de diámetro de los vasos en preparaciones de laboratorio. Casi, pero no del todo. Un vasoconstrictor es cualquier agente que contrae los vasos. Un vasopresor, en sentido estricto, es una sustancia que eleva la presión arterial, y lo habitual es que lo haga a través de la vasoconstricción, aunque puede haber otros mecanismos implicados (aumento del gasto cardíaco, por ejemplo). En la práctica clínica se usan a menudo como sinónimos. No. Es un mecanismo de supervivencia. Sin vasoconstricción, el organismo no podría redirigir la sangre hacia los órganos que más la necesitan ni mantener la presión durante una hemorragia. El problema aparece cuando la vasoconstricción es excesiva, sostenida o desregulada. Si desea profundizar en conceptos asociados a la vasoconstricción, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la vasoconstricción
Mecanismo: del impulso nervioso al calcio intracelular
Contrapesos: los mediadores vasodilatadores
Vasoconstricción y vasoespasmo: la diferencia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "vasoconstricción"?
¿Es lo mismo un vasoconstrictor que una sustancia vasopresora?
¿La vasoconstricción siempre es perjudicial?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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