DICCIONARIO MÉDICO

Placenta

La placenta es el órgano transitorio que conecta a la madre y al feto durante la gestación. A través de ella se produce el intercambio de oxígeno, nutrientes y productos de desecho entre ambos organismos, y se sintetizan las hormonas que sostienen el embarazo.

Qué es la placenta

En términos anatómicos, la placenta es un anejo ovular: una estructura que se forma durante la gestación y que no pertenece por completo ni al organismo materno ni al fetal, sino que resulta de la colaboración entre ambos. Su tejido combina una porción fetal, derivada del corion, y una porción materna, derivada del endometrio transformado en decidua.

El nombre no tiene nada de anatómico en su origen. En latín clásico, placenta designaba una torta plana, horneada en capas con miel y queso, un postre que ya aparece descrito en la obra agrícola de Catón el Viejo. El vocablo latino procedía a su vez del griego πλακοῦς (plakous), "pastel plano", derivado de πλάξ (plax), "superficie plana". Antes del Renacimiento, el órgano ni siquiera se llamaba así: los griegos usaban corion y los latinos, secundinae, "lo que sale en segundo lugar" tras el recién nacido. Fue el anatomista italiano Realdo Colombo quien, en 1559, en su tratado De re anatomica, comparó por primera vez la forma discoidal del órgano con la de aquella torta y le dio el nombre que ha llegado hasta hoy.

Desde el punto de vista fisiológico, la placenta pertenece a la categoría de los órganos transitorios: se forma, cumple su función y se desprende, todo dentro del ciclo de un único embarazo. Ningún otro órgano del cuerpo humano sigue ese patrón completo de aparición y desaparición programadas.

Función y mecanismo de intercambio

La superficie de contacto entre la sangre materna y las vellosidades coriales convierte a la placenta en el punto de paso obligado para el oxígeno, la glucosa, los aminoácidos y los lípidos que necesita el feto, así como para el dióxido de carbono y los catabolitos que este debe devolver a la circulación materna. Ese intercambio ocurre sin que ambas sangres lleguen a mezclarse: la interfaz que lo hace posible, selectiva y semipermeable, es la barrera placentaria.

La función de la placenta no se agota en el transporte. Es también una glándula endocrina transitoria, capaz de sintetizar hormonas sin depender del eje hipotálamo-hipófisis materno. Produce la coriogonadotropina, encargada de mantener activo el cuerpo lúteo en las primeras semanas; el lactógeno placentario, que reorienta el metabolismo materno para priorizar el aporte de glucosa al feto, y grandes cantidades de progesterona y estrógenos, estos últimos posibles gracias a la aromatasa, que convierte andrógenos de origen fetal en las hormonas femeninas del embarazo.

Estructura y clasificación

Al término de la gestación, la placenta adopta una forma discoide de contorno irregular, con un diámetro que oscila entre 15 y 22 centímetros según las series consultadas y un peso próximo a los 500 gramos. Dos caras la definen: la fetal, lisa y recorrida por los vasos que confluyen en el cordón umbilical, y la materna, rugosa y dividida en 15 a 20 lóbulos o cotiledones separados por tabiques de origen decidual.

La cara materna corresponde a la decidua basal, la porción de endometrio gestante que queda incorporada al órgano; la fetal corresponde al corion, y más concretamente al corion frondoso, la zona donde las vellosidades coriales proliferan en lugar de atrofiarse. El proceso por el que esas vellosidades se forman y maduran, desde las primeras columnas de trofoblasto hasta el árbol velloso definitivo, recibe un nombre propio: la placentación.

No todas las especies de mamíferos placentarios comparten la misma arquitectura. Según el número de capas tisulares que separan la sangre materna de la fetal, la histología comparada distingue varios tipos, desde la epiteliocorial de yeguas y vacas hasta la hemocorial de roedores y humanos, en la que la sangre materna baña directamente las vellosidades sin interposición de endotelio materno.

Diferenciación con otras estructuras y variantes

Conviene no confundir la placenta con el resto de los anejos ovulares. El amnios y el corion son membranas que envuelven al feto y al líquido amniótico; el cordón umbilical es el conducto vascular que une ambos órganos. La placenta es la única de estas estructuras dedicada propiamente al intercambio materno-fetal.

Su posición y su forma de desprenderse dan lugar además a entidades propias dentro del diccionario. Cuando se implanta demasiado cerca o sobre el orificio cervical interno recibe el nombre de placenta previa; cuando se separa de la pared uterina antes del parto, se habla de abruptio placentae. Y en el momento mismo del alumbramiento, según por dónde arranque el desprendimiento, se distinguen el modo Schultze y el mecanismo de Duncan. No son sinónimos, aunque el lector no especializado tienda a mezclarlos.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la placenta lleva el nombre de un pastel?

Porque un anatomista del Renacimiento encontró más parecido con la repostería que con la fisiología. En 1559, Realdo Colombo describió el órgano en su tratado De re anatomica y lo comparó con la placenta romana, una torta plana horneada en capas de queso y miel. Antes de esa fecha, el órgano no tenía nombre propio en la anatomía occidental: los médicos griegos lo llamaban corion, y los latinos, secundinae, es decir, "lo que sale en segundo lugar". El nombre culinario se quedó, y hoy resulta difícil pensar en la placenta como cualquier otra cosa.

¿Puede el embarazo continuar sin placenta?

No. Sin ella, el feto no recibe oxígeno ni nutrientes, y la gestación no es viable.

¿Cuánto pesa una placenta al nacer?

Ronda los 500 gramos, aunque las series publicadas manejan cifras de entre 470 y 600 gramos según el método de pesada y si se incluyen o no las membranas. Su tamaño guarda relación con el peso del recién nacido, aunque la correlación no es estricta.

¿Todos los mamíferos tienen una placenta igual a la humana?

Estrictamente, no. Todos los mamíferos placentarios desarrollan una placenta, pero no con la misma arquitectura microscópica: la de la vaca o la yegua mantiene separadas la sangre materna y la fetal mediante varias capas de tejido, mientras que la humana permite que la sangre materna bañe directamente las vellosidades. El diccionario dedica una entrada aparte, la placentación, al proceso por el que esa arquitectura se construye.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Anatomía de la placenta normal. MedlinePlus.
  2. Pizzi M, et al. Realdo Colombo's De Re Anatomica: the renaissance origin of the term "placenta" and its historical background. Placenta, 2012.
  3. Manual MSD, versión para profesionales. Fisiología del embarazo.
  4. Kenhub. Placenta: anatomía y función.

Entradas relacionadas

  • Placentación. Proceso por el que el trofoblasto forma la placenta y sus vellosidades.
  • Corion. Membrana fetal externa de la que deriva la porción fetal de la placenta.
  • Decidua basal. Porción del endometrio gestante que forma la cara materna de la placenta.
  • Cotiledón. Cada uno de los lóbulos visibles en la cara materna de la placenta.
  • Cordón umbilical. Conducto vascular que une la placenta con el feto.
  • Barrera placentaria. Interfaz selectiva que separa la circulación materna de la fetal.

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