DICCIONARIO MÉDICO
Barrera placentaria
La barrera placentaria es la estructura tisular interpuesta entre la sangre materna y la sangre fetal dentro de la placenta. Compuesta por capas de sincitiotrofoblasto, citotrofoblasto, tejido conjuntivo vellositario y endotelio de los capilares fetales, permite el intercambio selectivo de gases, nutrientes y anticuerpos al tiempo que impide el paso libre de la mayoría de patógenos y moléculas de gran tamaño. Se denomina barrera placentaria a la membrana que separa dos circulaciones sanguíneas que nunca llegan a mezclarse directamente: la materna y la fetal. El intercambio de sustancias se produce a través de las vellosidades coriales, unas ramificaciones del tejido fetal que quedan bañadas por la sangre materna en los espacios intervellosos. El término placentaria procede del latín placenta, tomado a su vez del griego πλακοῦς (plakoûs, torta plana), una denominación que alude a la forma discoide del órgano. Barrera mantiene aquí el mismo sentido que en las expresiones barrera cutánea o barrera hematoencefálica: filtro selectivo, no muro impermeable. En el primer trimestre del embarazo, la barrera está formada por cuatro capas: el sincitiotrofoblasto en contacto con la sangre materna, una capa continua de citotrofoblasto (células de Langhans) por debajo, el mesénquima de la vellosidad y, finalmente, el endotelio de los capilares fetales. En ese mesénquima se encuentran células de Hofbauer, que poseen propiedades similares a las de los macrófagos. A partir del cuarto mes de gestación, el citotrofoblasto desaparece progresivamente de las paredes de las vellosidades. Este adelgazamiento reduce el grosor de la barrera y aumenta la superficie de intercambio, que llega a alcanzar unos 12 metros cuadrados hacia el final del embarazo. Los capilares fetales se aproximan cada vez más a la superficie de la vellosidad, y las zonas donde el sincitiotrofoblasto, ya anucleado, contacta casi directamente con el capilar fetal constituyen la llamada membrana vasculosincitial, la porción más delgada y eficiente para la transferencia de gases. El oxígeno y el dióxido de carbono atraviesan la barrera por difusión simple, siguiendo gradientes de presión parcial. La glucosa, principal combustible metabólico del feto, pasa mediante difusión facilitada a través de transportadores GLUT. Los aminoácidos requieren transporte activo, lo que permite al feto acumular concentraciones superiores a las maternas. Los anticuerpos de clase IgG de la madre cruzan la barrera por transcitosis mediada por receptores, especialmente durante el tercer trimestre. Este paso de inmunoglobulinas confiere al recién nacido una protección pasiva durante los primeros meses de vida, hasta que su propio sistema inmunitario madura. Otras clases de inmunoglobulinas (IgM, IgA) son demasiado grandes para atravesar la barrera en condiciones normales. La barrera no es infranqueable. Moléculas pequeñas y lipófilas, como el etanol, la nicotina y numerosos fármacos, la cruzan con relativa facilidad, razón por la que tantos medicamentos están contraindicados durante la gestación. Algunos microorganismos también la atraviesan: Treponema pallidum, el agente de la sífilis, puede cruzarla a partir del quinto mes, y virus como el de la rubéola, el citomegalovirus o el Toxoplasma gondii pueden infectar al embrión o al feto causando patología congénita. Ese grupo de agentes infecciosos se engloba clásicamente en el acrónimo TORCH. Las células sanguíneas maternas, por su tamaño, no cruzan la barrera en condiciones normales, pero pequeñas cantidades de eritrocitos fetales pueden pasar al compartimento materno, un fenómeno con implicaciones en la isoinmunización Rh. La barrera cutánea protege la superficie exterior del organismo frente al medio ambiente, con lípidos y corneocitos como componentes principales. La barrera hematoencefálica separa la sangre del tejido nervioso mediante uniones estrechas del endotelio capilar. La barrera placentaria, por su parte, separa dos circulaciones sanguíneas pertenecientes a organismos distintos, madre y feto, y lo hace con capas de trofoblasto que no existen en ninguna otra localización del cuerpo. Otra diferencia notable: la barrera placentaria es transitoria. Funciona exclusivamente durante la gestación y se expulsa con el alumbramiento. Las otras dos acompañan al individuo toda la vida. Del griego πλακοῦς (plakoûs), que significaba torta plana o pastel redondo, por la forma discoide del órgano. El término pasó al latín como placenta con el mismo sentido, y fue adoptado en la nomenclatura anatómica a partir del siglo XVI. En condiciones normales, no. La sangre materna baña las vellosidades coriales en los espacios intervellosos, pero no entra en los capilares fetales. El intercambio se produce a través de las capas de la barrera. Puede haber microtrasvases de eritrocitos fetales hacia la circulación materna (hemorragia fetomaterna), pero se trata de fenómenos de escala mínima, no de mezcla directa. Depende del tamaño, la capacidad invasiva y los mecanismos de entrada de cada patógeno. Virus como el de la rubéola infectan las células del trofoblasto y se replican en ellas, alcanzando así la circulación fetal. Bacterias como Treponema pallidum atraviesan la barrera por vía intercelular. Los parásitos intracelulares, como Toxoplasma gondii, explotan mecanismos de invasión activa. No todos los microorganismos lo consiguen: muchas bacterias comunes quedan retenidas. Sí, y de forma considerable. En el primer trimestre tiene cuatro capas diferenciadas; hacia el cuarto mes, la capa de citotrofoblasto se adelgaza hasta desaparecer en amplias zonas de las vellosidades. Ese adelgazamiento facilita el intercambio de gases y nutrientes en las fases finales de la gestación, cuando las demandas fetales son mayores. El precio de esa mayor eficiencia es una barrera algo más permeable a ciertas sustancias. Si desea profundizar en conceptos asociados a la barrera placentaria, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la barrera placentaria
Estructura histológica y evolución durante la gestación
Mecanismos de intercambio entre madre y feto
Límites de la protección placentaria
Diferenciación con la barrera cutánea y la barrera hematoencefálica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra placenta?
¿Es cierto que la sangre de la madre y la del feto no se mezclan?
¿Por qué algunos microorganismos pueden cruzar la barrera placentaria?
¿Cambia la barrera placentaria a lo largo del embarazo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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