DICCIONARIO MÉDICO
Amnios
El amnios es la membrana interna del saco gestacional, una lámina avascular que recubre al embrión desde las primeras semanas de desarrollo y delimita la cavidad amniótica. Junto con el corion (membrana externa), conforma las membranas ovulares que protegen al feto hasta el momento del parto. En embriología, el amnios designa la membrana más interna del saco amniótico. Se trata de una lámina delgada, translúcida y carente de vasos sanguíneos propios, compuesta por un epitelio cúbico simple apoyado sobre una membrana basal densa y varias capas de tejido conjuntivo de origen fetal. Su función primordial es contener el líquido amniótico, el medio acuoso que amortigua al embrión, mantiene una temperatura estable y permite el movimiento libre de las extremidades durante la gestación. La palabra proviene del griego ἀμνίον (amníon), diminutivo de ἀμνός (amnós, "cordero joven"). Los médicos hipocráticos emplearon el término para referirse a la membrana fina que envuelve al cordero recién nacido, y la analogía con la envoltura fetal humana se consolidó en los tratados de Galeno. El latín científico lo adoptó sin modificación (amnion), y del latín pasó al español como amnios. No es raro encontrar la variante culta amnion en textos de embriología traducidos del inglés. Entre los días 8 y 9 tras la fecundación, un grupo de células del epiblasto se separa del resto del disco embrionario y forma la vesícula amniótica primitiva. El techo de esa vesícula se diferencia progresivamente hasta constituir la membrana amniótica definitiva. Hacia la semana 8 a 10, el amnios se expande lo suficiente como para contactar con la cara interna del corion, y ambas membranas se fusionan obliterando la cavidad coriónica inicial. A partir de ese momento, el saco gestacional queda configurado como una estructura única que persiste hasta el alumbramiento. Vista al microscopio, la membrana amniótica presenta varias capas con funciones diferenciadas. La más superficial es el epitelio amniótico, formado por células cúbicas con microvellosidades que expresan acuaporinas (proteínas de canal responsables del transporte de agua). Inmediatamente por debajo se encuentra una membrana basal rica en colágeno IV, laminina y fibronectina; esta capa confiere buena parte de la resistencia mecánica del conjunto. Más profundamente se sitúan la capa compacta y la capa fibroblástica, donde predominan las fibras de colágeno I y III junto con fibroblastos de origen fetal que aportan elasticidad. La zona de contacto con el corion recibe el nombre de capa esponjosa, rica en proteoglucanos y ácido hialurónico, y facilita el deslizamiento entre ambas membranas cuando el útero se contrae. El amnios distribuye la presión intrauterina de manera homogénea, lo que protege al feto frente a traumatismos externos. Las acuaporinas del epitelio y las bombas iónicas de la membrana regulan el equilibrio entre la producción y el reciclaje del líquido amniótico; en el tercer trimestre, el volumen normal oscila entre 500 y 1 000 ml. Alteraciones en esa permeabilidad contribuyen al oligoamnios y al polihidramnios. Desde el punto de vista inmunológico, el epitelio amniótico expresa HLA-G y secreta interleucina 10 y TGF-β, moléculas que atenúan la respuesta inflamatoria materna y contribuyen a la tolerancia del feto como tejido semialogénico. Esta propiedad convierte al amnios en un tejido inmunoprivilegiado, en el que apenas se han documentado rechazos. De ahí su aprovechamiento como biomaterial en cirugía reconstructiva, cobertura de úlceras cutáneas y quemaduras, e ingeniería tisular de cartílago y vasos. Roturas parciales del amnios durante la gestación pueden generar filamentos fibrosos que envuelven extremidades o estructuras craneofaciales del feto, provocando constricciones, amputaciones intrauterinas y defectos congénitos. Este cuadro se conoce como síndrome de brida amniótica. Del griego ἀμνίον (amníon), diminutivo de ἀμνός (amnós), que significa "cordero joven". Los médicos de la Antigüedad observaron que la membrana que envuelve al cordero al nacer guardaba semejanza con la envoltura del feto humano, y el nombre se trasladó a la embriología. No exactamente. El amnios es solo la membrana interna. El saco amniótico es el conjunto formado por el amnios, el corion y el líquido amniótico contenido entre ambos. Coloquialmente se usa "bolsa de las aguas" para referirse al saco completo. Sí, y su empleo se ha diversificado en las últimas décadas. La membrana amniótica procesada se aplica como apósito biológico en quemaduras graves, úlceras corneales y defectos de la superficie ocular, entre otras indicaciones. Su tolerancia inmunológica, su capacidad de reducir la inflamación y la presencia de factores de crecimiento (EGF, KGF, HGF) la convierten en un material de interés creciente para la medicina regenerativa. No. Es una estructura avascular. Los nutrientes que necesitan sus células llegan por difusión desde el líquido amniótico y desde los vasos del corion adyacente. Si desea profundizar en conceptos asociados al amnios, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el amnios
Formación embrionaria y capas histológicas
Funciones de la membrana amniótica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra amnios?
¿Es lo mismo amnios que saco amniótico?
¿Puede utilizarse la membrana amniótica con fines terapéuticos después del parto?
¿El amnios contiene vasos sanguíneos?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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