DICCIONARIO MÉDICO
Hipogonadismo
El hipogonadismo designa la disminución de la actividad de las gónadas, los testículos en el varón y los ovarios en la mujer, con la consiguiente caída en la producción de hormonas sexuales. El origen puede estar en la propia glándula sexual o en los centros cerebrales que la gobiernan, el hipotálamo y la hipófisis. El hipogonadismo es el estado en que las gónadas producen una cantidad insuficiente de hormonas sexuales, de células germinales (espermatozoides u óvulos) o de ambas. El término reúne tres piezas del griego: hypó (ὑπό), por debajo; goné (γονή), generación o simiente, raíz de la que procede la palabra gónada; y el sufijo -ismo, que indica estado o condición. En sentido literal, nombra una función generativa por debajo de lo normal. Las gónadas cumplen dos tareas a la vez. Fabrican los gametos y segregan las hormonas que marcan el desarrollo sexual: testosterona y otros andrógenos en el testículo, estrógenos y progesterona en el ovario. Estas hormonas gobiernan la aparición de los caracteres sexuales, la fertilidad y el mantenimiento de la masa ósea y muscular. Cuando su producción decae, el conjunto de esas funciones se resiente. La actividad de las gónadas no depende solo de ellas. Está dirigida por una cadena de mando de tres eslabones. El hipotálamo libera la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), que ordena a la hipófisis secretar dos gonadotropinas: la hormona luteinizante (LH) y la foliculoestimulante (FSH). Ambas viajan por la sangre hasta la gónada y estimulan la producción de hormonas sexuales y de gametos. El sistema se autorregula. Las hormonas sexuales que llegan al cerebro frenan la secreción de GnRH y de gonadotropinas, de modo que el circuito se equilibra por retroalimentación negativa. Este diseño en tres niveles explica un rasgo del hipogonadismo: la avería puede localizarse en la gónada, en la hipófisis o en el hipotálamo, y el nivel afectado cambia por completo el perfil hormonal que se observa en la sangre. La distinción principal atiende al lugar donde se produce el fallo. En el hipogonadismo primario, también llamado hipergonadotropo, el problema está en la propia gónada: no responde bien a las órdenes que recibe. Las hormonas sexuales bajan, pero como el cerebro deja de recibir la señal de freno, las gonadotropinas suben. De ahí el nombre. Entre sus causas genéticas figuran el síndrome de Klinefelter en el varón y el síndrome de Turner en la mujer. En el hipogonadismo secundario, o hipogonadotropo, la avería se sitúa por encima de la gónada, en el hipotálamo o la hipófisis. Faltan las señales que deberían activar la glándula sexual, así que descienden a la vez las hormonas sexuales y las gonadotropinas, que aparecen bajas o inapropiadamente normales. El síndrome de Kallmann y los tumores hipofisarios son ejemplos de este grupo. La medida de LH y FSH en sangre es, por tanto, lo que permite separar un tipo del otro. Un segundo criterio distingue según el momento de aparición. El hipogonadismo congénito está presente desde el nacimiento y puede alterar el desarrollo de la pubertad; el adquirido surge más tarde, en la vida adulta, por lesiones, tumores, tratamientos o enfermedades sistémicas. No todo descenso de hormonas sexuales es un hipogonadismo. El agotamiento ovárico de la menopausia, dentro del climaterio, es un fenómeno fisiológico, esperable y universal en la mujer a partir de cierta edad. El término hipogonadismo se reserva para las situaciones en que ese déficit resulta anómalo por su intensidad, por presentarse antes de tiempo o por deberse a una enfermedad concreta. En el varón, el descenso lento y parcial de testosterona asociado a la edad, a veces llamado andropausia, tampoco equivale sin más a un hipogonadismo. Y conviene recordar otro matiz: cualquier enfermedad grave, el ayuno prolongado o el estrés intenso pueden deprimir el eje de forma transitoria, un cuadro reversible que no debe confundirse con el trastorno establecido. En el varón, la prevalencia del hipogonadismo se estima en torno al 10 % entre los 30 y los 70 años, y aumenta con la edad. El síndrome de Klinefelter, con un cariotipo 47,XXY, es la causa genética más común de hipogonadismo primario masculino. En la mujer, el síndrome de Turner ocupa un lugar equivalente entre las formas de origen gonadal. Las cifras exactas varían según la definición y el método de medición hormonal empleado. Del griego. Combina hypó (por debajo) con goné (generación, simiente), la raíz de gónada, y el sufijo -ismo. Significa, literalmente, un estado de función generativa disminuida. El nivel donde se localiza el fallo. En el primario la gónada no funciona, y las gonadotropinas hipofisarias (LH y FSH) se elevan al perderse el freno hormonal. En el secundario el problema está en el hipotálamo o la hipófisis, y esas mismas gonadotropinas descienden. Por eso el análisis de LH y FSH orienta hacia uno u otro origen. No. La menopausia es la retirada natural de la función ovárica ligada a la edad. El hipogonadismo describe un déficit anómalo, ya sea por presentarse antes de tiempo o por responder a una causa patológica. No. Aunque el término aparece con frecuencia referido al varón y a la testosterona, el hipogonadismo se define igual en la mujer, donde afecta a la producción ovárica de estrógenos y a la maduración de los óvulos.Qué es el hipogonadismo
El eje que regula la función gonadal
Clasificación: hipogonadismo primario y secundario
Cómo se distingue de otros descensos hormonales
Frecuencia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra hipogonadismo?
¿Qué diferencia hay entre hipogonadismo primario y secundario?
¿Es lo mismo que la menopausia?
¿Afecta solo a los hombres?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026