DICCIONARIO MÉDICO
Circulación
La circulación sanguínea es el recorrido ininterrumpido que la sangre realiza por el interior de los vasos del organismo, impulsada por el corazón. En el ser humano constituye un circuito doble, cerrado y completo, con dos grandes trayectos: el pulmonar (o menor) y el sistémico (o mayor). Un glóbulo rojo tarda aproximadamente veinte segundos en completar la vuelta entera. La palabra circulación procede del latín circulatio, -onis, derivado a su vez de circulare, "moverse en círculo", sobre la raíz circulus. En medicina designa el fenómeno fisiológico por el cual la sangre se desplaza de forma continua a través de arterias, arteriolas, capilares, vénulas y venas, llevando oxígeno y nutrientes a las células y retirando los productos de desecho del metabolismo. Conviene distinguir este concepto de otros próximos. "Circulación" nombra el proceso, el movimiento en sí; sistema circulatorio se refiere al conjunto de órganos que lo hace posible (corazón, vasos y sangre); y cardiovascular es el adjetivo que apunta a los componentes anatómicos, corazón y vasos, sin incluir necesariamente la sangre. Las tres expresiones se emplean a veces como sinónimas en textos divulgativos, pero con rigor cada una tiene un matiz propio. Tres adjetivos definen la circulación humana. Es cerrada porque la sangre viaja siempre dentro de vasos y no baña directamente los tejidos; los artrópodos, por ejemplo, poseen un sistema abierto en el que el fluido circulante escapa de los vasos y baña las células. Es doble porque en cada vuelta completa la sangre pasa dos veces por el corazón: una al cruzar el circuito pulmonar y otra al recorrer el sistémico. Y es completa porque la sangre oxigenada y la desoxigenada no se mezclan en ningún punto del recorrido, algo que sí ocurre en anfibios y en la mayoría de reptiles. El caudal que el corazón impulsa cada minuto recibe el nombre de gasto cardíaco y en reposo oscila entre cuatro y seis litros. Durante el ejercicio intenso puede superar los veinte. Esa capacidad de ajuste depende de la frecuencia con que late el corazón y del volumen de sangre que expulsa en cada contracción. La circulación pulmonar (también llamada menor) parte del ventrículo derecho. La sangre desoxigenada sale por el tronco pulmonar, alcanza los pulmones, cede dióxido de carbono, capta oxígeno y regresa a la aurícula izquierda del corazón por las venas pulmonares. Es un trayecto corto y de baja presión. Desde la aurícula izquierda, la sangre ya oxigenada pasa al ventrículo izquierdo y sale por la aorta hacia el resto del organismo: es la circulación mayor o sistémica. Tras ceder oxígeno en los tejidos, la sangre retorna al corazón por las venas cavas, que desembocan en la aurícula derecha. Aquí el circuito se cierra y vuelve a comenzar. Dentro de la circulación mayor existen recorridos con particularidades propias. La circulación cerebral dispone de mecanismos de autorregulación que mantienen un flujo estable al encéfalo aunque varíe la presión arterial. La circulación portal obliga a la sangre procedente del intestino a pasar por el hígado antes de incorporarse a la corriente venosa general, lo que permite filtrar y procesar las sustancias absorbidas con cada comida. Un circuito funcional anidado en ese mismo trayecto, la circulación enterohepática, recicla los ácidos biliares entre hígado e intestino varias veces al día. Hay situaciones en las que la arquitectura vascular cambia por completo. Antes del nacimiento, el feto posee un circuito propio, la circulación fetal, con derivaciones que permiten saltarse los pulmones (todavía sin ventilar) y canalizar la sangre oxigenada que llega de la placenta. Esas derivaciones se cierran en los primeros minutos tras el parto. Otro caso singular es la circulación extracorpórea, un procedimiento mediante el cual una máquina externa sustituye al corazón y a los pulmones durante la cirugía cardíaca. Cuando una arteria se obstruye de forma gradual, el organismo puede compensar parcialmente la pérdida de flujo a través de la circulación colateral, que aprovecha anastomosis preexistentes o vasos neoformados para mantener la irrigación del territorio afectado. Hasta el siglo XVII dominó la fisiología de Galeno, según la cual la sangre se fabricaba continuamente en el hígado a partir de los alimentos y se consumía en los tejidos sin regresar al punto de partida. El médico inglés William Harvey (1578-1657) desmontó esa idea. El 17 de abril de 1616 presentó sus observaciones ante el Royal College of Physicians de Londres, y en 1628 publicó Exercitatio Anatomica de Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus, donde demostró con argumentos cuantitativos que la sangre se mueve en un circuito cerrado impulsado por el corazón. Uno de sus razonamientos era sencillo y demoledor: si el ventrículo izquierdo expulsa apenas dos onzas de sangre en cada latido, en media hora el corazón habrá bombeado una cantidad muy superior al volumen total de sangre del organismo. La única explicación posible era que la misma sangre volvía una y otra vez. La pieza que Harvey no pudo ver (los capilares que conectan arterias y venas) la describió Marcello Malpighi cuatro años después de la muerte de Harvey, en 1661, gracias al microscopio. Del latín circulatio, que a su vez procede de circulare, "moverse en círculo". En el contexto médico se consolida a partir de la obra de William Harvey en 1628, cuando demuestra que la sangre describe un circuito cerrado impulsado por el corazón. No exactamente. Circulación sanguínea designa el proceso: el movimiento continuo de la sangre. Sistema circulatorio nombra la estructura anatómica que lo posibilita: corazón, vasos sanguíneos y sangre. En la práctica clínica y divulgativa se usan a menudo como sinónimos, pero en sentido estricto la primera es la función y el segundo es el aparato. Unos veinte segundos en reposo. La cifra varía con el gasto cardíaco, que a su vez depende de la frecuencia cardíaca y del volumen de eyección. Durante el ejercicio físico intenso, el tiempo se reduce porque el corazón bombea con más fuerza y rapidez. Porque la sangre atraviesa el corazón dos veces en cada recorrido completo: una al pasar del circuito sistémico al pulmonar (por las cavidades derechas) y otra al retornar del pulmonar al sistémico (por las izquierdas). Esta disposición permite que el circuito pulmonar funcione a baja presión, protegiendo los delicados capilares del pulmón, mientras el sistémico opera a presión alta para alcanzar tejidos lejanos como los pies o el cerebro. Si desea profundizar en los tipos de circulación y en conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la circulación sanguínea
Rasgos del circuito en el ser humano
Los dos circuitos principales
Circulaciones regionales y especiales
William Harvey y la demostración del circuito cerrado
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra circulación?
¿Es lo mismo circulación sanguínea que sistema circulatorio?
¿Cuánto tarda la sangre en dar una vuelta completa?
¿Por qué se dice que la circulación humana es doble?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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