DICCIONARIO MÉDICO

Sistema circulatorio

El sistema circulatorio es el conjunto de órganos encargados de hacer circular la sangre por todo el organismo. Lo forman tres piezas: una bomba muscular —el corazón—, una red continua de conductos —los vasos sanguíneos— y el fluido que recorre ese circuito, la sangre. También se le llama aparato circulatorio o sistema cardiovascular. Transporta oxígeno, nutrientes, hormonas y productos de desecho, regula la temperatura corporal y participa en la defensa inmunitaria.

Qué es el sistema circulatorio

El sistema circulatorio es el sistema orgánico que hace posible que la sangre llegue de forma continua a cada célula del cuerpo y regrese al corazón. Es un circuito cerrado. La sangre no sale nunca de los vasos sanguíneos: no se mezcla con el líquido intersticial. También es dinámico, porque parámetros como el caudal o la presión arterial cambian a cada momento según la actividad y la demanda metabólica. Y se autorregula solo, sin que nadie lo decida conscientemente: mecanismos nerviosos y hormonales ajustan el ritmo y la fuerza del bombeo. El conjunto trabaja coordinado con el sistema respiratorio, el renal y el endocrino; ninguno se entiende de forma aislada.

Diagrama del flujo sanguíneo en diez pasos numerados con corte anatómico del corazón mostrando las cuatro cavidades y válvulas cardíacas, el circuito pulmonar con intercambio gaseoso en los capilares alveolares y el circuito sistémico, con código de color azul para sangre desoxigenada y rojo para sangre oxigenada

El término "circulación" procede del latín circulare, "moverse en círculo", verbo derivado de circulus, "círculo". El adjetivo "circulatorio" se documenta en castellano desde el siglo XVII en textos médicos que recogen la nueva concepción del recorrido de la sangre tras la obra de William Harvey. Hasta entonces predominaba el modelo galénico, vigente durante más de mil quinientos años, según el cual la sangre se producía continuamente en el hígado y era consumida por los tejidos sin retornar al corazón. En Exercitatio anatomica de motu cordis et sanguinis in animalibus (1628), Harvey demostró mediante observación experimental que la sangre describe un circuito cerrado y vuelve siempre al corazón: ese momento es el punto de partida de la fisiología circulatoria moderna y la razón histórica por la que hablamos hoy de "sistema circulatorio".

En el lenguaje médico actual, "sistema circulatorio", "aparato circulatorio" y "sistema cardiovascular" se utilizan habitualmente como sinónimos. El matiz es de énfasis: "circulatorio" describe el sistema desde su función —la circulación de la sangre— y "cardiovascular" lo nombra desde sus componentes anatómicos —corazón y vasos—. MedlinePlus, el Manual MSD y otras fuentes de referencia los emplean de manera intercambiable. Algunos autores incluyen el sistema linfático dentro del circulatorio por su papel en el drenaje del líquido intersticial, pero la clasificación moderna lo trata como un sistema asociado e independiente, sin bomba central comparable al corazón.

Componentes del sistema circulatorio

Tres piezas lo componen.

El primero es el corazón, un órgano muscular hueco del tamaño aproximado de un puño, situado en el centro y lado izquierdo del tórax. Tiene cuatro cavidades: dos aurículas en la parte superior, que reciben la sangre, y dos ventrículos en la parte inferior, que la impulsan. Las cuatro cavidades están separadas por válvulas que aseguran que la sangre fluya en una sola dirección. El corazón funciona como una doble bomba: el lado derecho envía la sangre con poco oxígeno hacia los pulmones, y el lado izquierdo bombea la sangre ya oxigenada hacia el resto del organismo. Late entre 60 y 100 veces por minuto en reposo y puede multiplicar varias veces ese ritmo durante el esfuerzo físico.

Cerca de 100.000 kilómetros de conductos forman la red de vasos sanguíneos de un adulto. Las arterias nacen del corazón y llevan la sangre con presión hacia los tejidos; la aorta es la mayor de todas y origina el resto del árbol arterial sistémico. Las arteriolas, de menor calibre, regulan la resistencia periférica y deciden qué cantidad de sangre llega a cada lecho tisular. Los capilares son vasos microscópicos cuyas paredes, formadas por una sola capa de células endoteliales, permiten el intercambio de oxígeno, dióxido de carbono, nutrientes y desechos entre la sangre y las células; este intercambio es la razón de ser del sistema. Las vénulas recogen la sangre desde el lecho capilar y la conducen hacia las venas, que la devuelven al corazón con presión baja, ayudadas por válvulas internas y por la contracción de los músculos esqueléticos vecinos.

Y por último, el fluido que recorre todo ese circuito: la sangre. Un adulto medio tiene unos cinco litros, en los que se distinguen dos fracciones. El plasma, algo más de la mitad del volumen, es agua con proteínas, electrolitos, hormonas, nutrientes y productos de desecho disueltos. Los elementos formes —glóbulos rojos o eritrocitos, glóbulos blancos o leucocitos, y plaquetas— constituyen el resto. Los eritrocitos transportan el oxígeno gracias a la hemoglobina. Los leucocitos forman el sistema inmunitario y acuden allí donde hace falta una defensa. Las plaquetas se ocupan de cerrar cualquier brecha en la pared vascular: son las que intervienen en la coagulación.

La doble circulación: circuito mayor y circuito menor

Como el resto de los mamíferos y las aves, el ser humano tiene doble circulación: la sangre recorre dos circuitos consecutivos que comparten el corazón pero permanecen anatómicamente separados, de modo que la sangre oxigenada y la pobre en oxígeno no se mezclan en ningún punto. Esta separación, ausente en los peces y solo parcial en anfibios y reptiles, es la solución evolutiva que sostiene las exigencias metabólicas de los animales de sangre caliente.

La circulación menor o pulmonar es el circuito que enlaza el corazón con los pulmones. La sangre desoxigenada llega a la aurícula derecha procedente del organismo a través de las venas cavas, pasa al ventrículo derecho y desde allí es impulsada por la arteria pulmonar hacia los pulmones, donde libera dióxido de carbono y absorbe oxígeno. La sangre ya oxigenada regresa al corazón por las venas pulmonares y entra en la aurícula izquierda. La presión que maneja este circuito es baja: la arteria pulmonar es, en condiciones normales, un sistema de baja resistencia. Puede consultarse el desarrollo específico en la entrada circulación pulmonar.

Distinto es el trayecto de la circulación mayor o sistémica, que reparte la sangre oxigenada por el resto del cuerpo. Todo empieza en el ventrículo izquierdo —la cámara más potente del corazón—, que expulsa la sangre hacia la aorta; desde ahí el árbol arterial la reparte a cada tejido: cerebro, músculos, vísceras abdominales, riñones, piel, extremidades, donde ocurre el intercambio capilar. De vuelta, ya pobre en oxígeno y cargada de desechos, la sangre entra por las venas cavas superior e inferior en la aurícula derecha, y el ciclo arranca de nuevo. Aquí la presión es alta, y de su control dependen tanto la tensión arterial como el riego de cada órgano.

Dentro de la circulación mayor existen varios circuitos especializados con anatomía propia. La circulación portal conduce la sangre venosa procedente del intestino al hígado antes de devolverla a la circulación general, lo que permite la transformación hepática de nutrientes y fármacos. La circulación enterohepática recircula ciertas sustancias —como los ácidos biliares— entre el intestino y el hígado. La circulación colateral describe las vías alternativas que se desarrollan cuando una arteria principal se obstruye. Y la circulación extracorpórea es el procedimiento mediante el cual una máquina sustituye temporalmente la función del corazón y los pulmones durante la cirugía cardíaca. El intercambio último de gases y nutrientes a nivel capilar se conoce como microcirculación.

Funciones del sistema circulatorio

La función primaria del sistema circulatorio es el transporte, aunque esa palabra abarca procesos bien distintos. Lleva el oxígeno de los pulmones a cada célula y trae de vuelta el dióxido de carbono que genera el metabolismo. Los nutrientes absorbidos en el intestino —glucosa, aminoácidos, ácidos grasos, vitaminas— viajan por la misma vía, y en sentido contrario circulan los desechos, camino de los órganos que los eliminan: riñones, hígado, pulmones, piel.

Más allá del transporte, el sistema circulatorio regula. Las hormonas que fabrican las glándulas endocrinas viajan disueltas en la sangre, y así se comunican órganos que están lejos entre sí. También participa en la termorregulación: cuando el flujo se desvía hacia la piel o hacia los órganos profundos, el cuerpo disipa o conserva calor según lo necesite. Es, además, la vía de las células y moléculas de defensa, que llegan así donde las reclama una infección o una lesión. El volumen que el corazón bombea cada minuto tiene nombre propio: gasto cardíaco.

Sistema circulatorio cerrado y sistema circulatorio abierto

No todos los animales tienen el mismo tipo de sistema circulatorio: la biología comparada distingue dos modelos. Los vertebrados —y algunos invertebrados, como los anélidos y los cefalópodos— tienen sistema circulatorio cerrado: la sangre no sale nunca de los vasos sanguíneos y solo intercambia sustancias con los tejidos a través de la pared de los capilares. La mayoría de los invertebrados llevan un sistema abierto: insectos, crustáceos y moluscos no cefalópodos mueven un fluido llamado hemolinfa, que el corazón impulsa hacia una cavidad corporal, el hemocele, donde baña directamente los órganos antes de volver. Es un diseño más barato en energía, pero más lento e impreciso a la hora de repartir nutrientes. El sistema cerrado cuesta más. A cambio, permite alcanzar tamaños corporales y niveles de actividad que el abierto no soporta.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "circulatorio"?

Del latín circulare, "moverse en círculo", derivado de circulus, "círculo". El adjetivo entra en el lenguaje médico europeo en el siglo XVII, después de la obra de William Harvey, Exercitatio anatomica de motu cordis (1628), donde por primera vez se demuestra que la sangre describe un circuito cerrado y vuelve siempre al corazón. Antes de esa fecha regía el modelo galénico, vigente durante más de mil quinientos años: según él, la sangre se producía continuamente en el hígado y los tejidos la consumían sin que retornara nunca al corazón que la había impulsado. La demostración de Harvey no fue solo un dato anatómico nuevo: fue el cambio de modelo que dio origen al nombre mismo del sistema. Por eso la palabra "circulatorio" no entra en los textos médicos hasta bien entrado el siglo XVII.

¿Es lo mismo "sistema circulatorio" que "sistema cardiovascular"?

Funcionan como sinónimos en el uso médico actual, aunque con un matiz de énfasis: "circulatorio" nombra el sistema desde su función —la circulación de la sangre—, y "cardiovascular" lo hace desde sus componentes anatómicos —corazón y vasos—. MedlinePlus, el Manual MSD y otras fuentes de referencia los usan indistintamente. La forma "aparato circulatorio" es el equivalente popular o escolar, con idéntico significado.

¿Cuáles son las partes principales del sistema circulatorio?

Tres: el corazón, los vasos sanguíneos y la sangre. El corazón actúa como bomba; los vasos —arterias, arteriolas, capilares, vénulas y venas— forman la red de distribución; y la sangre es el fluido que transporta oxígeno, nutrientes y desechos. Algunas clasificaciones incluyen también el sistema linfático como componente asociado, aunque la mayoría lo trata como un sistema independiente.

¿El sistema linfático forma parte del sistema circulatorio?

No, aunque algunas fuentes lo presentan así. La clasificación anatómica y fisiológica moderna trata el sistema linfático como un sistema asociado pero distinto: tiene vasos propios, no funciona en circuito cerrado y carece de bomba central. Su misión es drenar el líquido intersticial y devolverlo a la circulación venosa, además de transportar células inmunitarias.

¿Por qué se habla de "doble circulación" en humanos?

Porque la sangre recorre dos circuitos consecutivos que comparten el corazón pero permanecen anatómicamente separados: la circulación menor o pulmonar, que enlaza el corazón con los pulmones para la oxigenación; y la circulación mayor o sistémica, que distribuye la sangre oxigenada al resto del organismo. La separación entre ambos circuitos —que no existe en peces y es parcial en anfibios y reptiles— permite mantener el alto rendimiento metabólico característico de los animales de sangre caliente.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Sistema circulatorio. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Gupta JI, Shea MJ. Biología del corazón. Manual MSD versión para público general.
  3. National Heart, Lung, and Blood Institute. Cómo funciona el corazón: el corazón. NHLBI (NIH).
  4. Real Academia Española. Circulatorio, circulatoria. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas

Si desea profundizar en conceptos asociados al sistema circulatorio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Aparato circulatorio. Denominación sinónima de uso divulgativo y escolar consolidado.
  • Cardiovascular. Adjetivo médico relativo al corazón y a los vasos sanguíneos; sintagma clínico moderno.
  • Cardiocirculatorio. Sinónimo formal recogido por la RAE, de uso clínico minoritario.
  • Vascular. Adjetivo relativo a los vasos sanguíneos.
  • Vascularización. Distribución de los vasos sanguíneos en un órgano o tejido.
  • Circulación. El fenómeno fisiológico del movimiento de la sangre.
  • Circulación pulmonar. Circuito menor entre el corazón y los pulmones.
  • Microcirculación. Intercambio capilar entre sangre y tejidos.
  • Circulación portal. Paso obligado de la sangre intestinal por el hígado.
  • Circulación colateral. Vías alternativas frente a una obstrucción arterial.
  • Circulación extracorpórea. Sustitución mecánica temporal del corazón y los pulmones.
  • Corazón. La bomba muscular central del sistema.
  • Arteria. Conducto que lleva la sangre desde el corazón hacia los tejidos.
  • Vena. Conducto que devuelve la sangre al corazón.
  • Capilar. Vaso microscópico donde se produce el intercambio con los tejidos.
  • Vaso sanguíneo. Conducto genérico de la red vascular.
  • Aorta. Arteria mayor del organismo, origen del árbol arterial sistémico.
  • Aurícula. Cavidad superior del corazón que recibe la sangre.
  • Ventrículo. Cavidad inferior del corazón que expulsa la sangre.
  • Sangre. Tejido líquido que recorre el sistema.
  • Plasma. Fracción líquida de la sangre.
  • Eritrocito. Glóbulo rojo, transporta el oxígeno.
  • Leucocito. Glóbulo blanco, célula del sistema inmunitario.
  • Plaqueta. Elemento celular implicado en la coagulación.
  • Hemoglobina. Proteína de los eritrocitos que transporta oxígeno.
  • Gasto cardíaco. Volumen de sangre bombeado por minuto.
  • Presión arterial. Fuerza que ejerce la sangre sobre la pared arterial.
  • Tensión arterial. Sinónimo clínico habitual de presión arterial.

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