DICCIONARIO MÉDICO
Circulación arterial
La circulación arterial es el segmento del recorrido sanguíneo que transcurre por las arterias, desde la salida de los ventrículos del corazón hasta las arteriolas que preceden al lecho capilar. Funciona como un sistema de distribución a alta presión, responsable de que la sangre alcance cada rincón del organismo. El adjetivo arterial procede del griego ἀρτηρία (artería), voz que en la Antigüedad designaba los conductos que se encontraban vacíos tras la muerte (por eso se creía que transportaban aire; aer, "aire", y terein, "contener" es una de las etimologías propuestas, aunque discutida). Galeno fue quien corrigió esa noción y demostró que las arterias contienen sangre, si bien habría que esperar a William Harvey, en 1628, para entender que esa sangre fluye siempre en una sola dirección. La circulación arterial no es un circuito completo por sí misma. Constituye solo la mitad "de ida" de la circulación sanguínea: la sangre sale del corazón con fuerza, viaja por arterias de calibre decreciente y, al llegar a los capilares, cede oxígeno y nutrientes a los tejidos. A partir de ahí, el retorno al corazón corresponde al sistema venoso. Lo que distingue al tramo arterial del venoso es la presión. En la circulación mayor, la sangre abandona el ventrículo izquierdo con una presión sistólica que en un adulto sano ronda los 120 mmHg. Al llegar a las arteriolas, esa cifra ha descendido considerablemente; es en ese punto donde se produce la mayor caída de presión de todo el circuito. Las arteriolas son, de hecho, los principales reguladores de la resistencia vascular periférica: al contraerse o dilatarse, reparten el flujo hacia los órganos que lo necesitan en cada momento. Las grandes arterias elásticas (la aorta y sus primeras ramas) cumplen una segunda función menos obvia. Durante la sístole, su pared se distiende y almacena parte de la energía del latido; durante la diástole, la pared retrocede y empuja la sangre hacia delante. Este mecanismo, conocido como efecto Windkessel, convierte un flujo pulsátil (intermitente) en otro más continuo. Sin él, los tejidos recibirían sangre a golpes. Existe también circulación arterial dentro del circuito pulmonar, con una particularidad que suele sorprender: las arterias pulmonares transportan sangre desoxigenada. Que un vaso sea "arteria" no depende del tipo de sangre que lleve, sino de la dirección del flujo; toda arteria conduce sangre desde el corazón hacia los tejidos, sea rica o pobre en oxígeno. En la circulación pulmonar, la presión del tramo arterial es mucho menor que en la sistémica (unos 25 mmHg de pico), lo que protege los delicados capilares alveolares donde se produce el intercambio gaseoso. La circulación mayor describe el recorrido completo de la sangre desde el ventrículo izquierdo hasta la aurícula derecha, incluyendo tanto el tramo arterial como el venoso y el capilar. La circulación arterial, en cambio, se refiere exclusivamente al segmento que discurre por arterias y arteriolas, antes de que la sangre entre en los capilares. Es un concepto de tramo, no de circuito. Frente al sistema venoso, las diferencias son estructurales y hemodinámicas. Las arterias tienen paredes gruesas y elásticas, diseñadas para soportar presión alta; las venas poseen paredes más finas, contienen válvulas para evitar el retroceso y funcionan como un reservorio de capacitancia: albergan cerca del 65 % del volumen sanguíneo total en condiciones de reposo. Del griego ἀρτηρία (artería). Una etimología clásica lo relaciona con aer ("aire") y terein ("contener"), porque al disecar un cadáver las arterias aparecen vacías y se creyó que transportaban aire. La interpretación es discutida, pero la voz se asentó en el vocabulario médico griego ya en los textos hipocráticos. No. Las arterias pulmonares transportan sangre desoxigenada desde el ventrículo derecho hasta los pulmones. El criterio que define a una arteria no es el contenido en oxígeno de la sangre, sino la dirección: lleva sangre desde el corazón hacia la periferia. Es la capacidad de las grandes arterias elásticas para distenderse durante la sístole, almacenando energía, y retraerse durante la diástole, empujando la sangre hacia delante. Gracias a este mecanismo, el flujo pulsátil que sale del corazón se transforma en un flujo más estable en los vasos periféricos. El nombre procede del alemán y alude a una cámara neumática (Windkessel, literalmente "depósito de aire") de los antiguos sistemas de bombeo contra incendios. Sí: el pulso. Cada latido genera una onda de presión que se transmite por la pared arterial y puede palparse en puntos donde la arteria discurre superficialmente, como la muñeca (arteria radial) o el cuello (arteria carótida). La palpación del pulso ha sido herramienta clínica desde la medicina griega antigua. Si desea profundizar en conceptos asociados a la circulación arterial, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la circulación arterial
Presión, elasticidad y pulso
Territorio arterial en la circulación menor
Diferenciación con la circulación mayor y la circulación venosa
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término arteria?
¿Las arterias siempre llevan sangre oxigenada?
¿Qué es el efecto Windkessel?
¿Se puede palpar la circulación arterial?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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