DICCIONARIO MÉDICO
Circulación pulmonar
La circulación pulmonar —también llamada circulación menor— es el circuito que lleva la sangre pobre en oxígeno desde el ventrículo derecho del corazón hasta los pulmones, donde se oxigena, y la devuelve al corazón por las venas pulmonares. Es uno de los dos circuitos de la circulación sanguínea humana; el otro es la circulación mayor o sistémica. La circulación pulmonar es el tramo del recorrido sanguíneo en el que la sangre abandona el corazón no para repartirse por los tejidos, sino para pasar por los pulmones y recargar oxígeno. En el sistema circulatorio del adulto, ambos circuitos —pulmonar y sistémico— funcionan en serie: la sangre tiene que atravesar primero los pulmones antes de poder irrigar el resto del organismo, y toda la sangre que el ventrículo derecho impulsa hacia los pulmones es la misma que el ventrículo izquierdo recibe un instante después para enviarla al cuerpo. "Pulmonar" procede del latín pulmo, pulmonis, "pulmón". La expresión "circulación menor" refleja que este circuito recorre una distancia mucho más corta que el sistémico: la sangre solo va del corazón a los pulmones y vuelve, sin tener que alcanzar los tejidos periféricos. Trabaja además con presiones muy inferiores a las de la circulación mayor: la presión en la arteria pulmonar rara vez supera los 25 mmHg en reposo, frente a los 120 mmHg de presión sistólica en la aorta. Las paredes del ventrículo derecho, que solo necesitan vencer esa resistencia baja, son considerablemente más delgadas que las del izquierdo. La circulación pulmonar fue el primer circuito sanguíneo descrito con precisión, mucho antes de que Harvey demostrase en 1628 la circulación completa. En el siglo XIII, el médico árabe Ibn al-Nafis escribió en su Comentario a la Anatomía del Canon de Avicena que la sangre del ventrículo derecho no atraviesa el tabique interventricular —como creía Galeno— sino que pasa a los pulmones, se mezcla allí con el aire y retorna al ventrículo izquierdo a través de las venas pulmonares. Ese texto, prácticamente desconocido en Europa, no influyó en la ciencia occidental. Tres siglos después, y de forma independiente, el teólogo y médico aragonés Miguel Servet llegó a la misma conclusión. En su Christianismi Restitutio (1553) describió cómo la sangre viaja del ventrículo derecho a los pulmones y vuelve al izquierdo, negando el paso a través del tabique. La obra fue quemada junto con su autor, y solo sobrevivieron tres ejemplares. Realdo Colombo, anatomista italiano, publicó una descripción similar en 1559. Cuando Harvey estableció el circuito completo en 1628, el tramo pulmonar era ya el mejor conocido de los dos. La sangre que ha circulado por el organismo y ha cedido su oxígeno a los tejidos llega a la aurícula derecha por las venas cavas superior e inferior. Pasa al ventrículo derecho, que la impulsa a través de la válvula pulmonar hacia la arteria pulmonar. Esta arteria se bifurca: una rama para cada pulmón. Dentro del pulmón las ramas se subdividen en arteriolas y finalmente en capilares que envuelven los alvéolos, los sacos microscópicos donde se produce el intercambio gaseoso. En los capilares alveolares tiene lugar la hematosis. El dióxido de carbono disuelto en la sangre difunde hacia el aire del alvéolo —de ahí lo expulsamos al espirar— y el oxígeno del aire inspirado difunde en sentido contrario, uniéndose a la hemoglobina de los eritrocitos. En cuestión de fracciones de segundo, la sangre pasa de una presión parcial de oxígeno de unos 40 mmHg a cerca de 100 mmHg. La sangre ya oxigenada se recoge en cuatro venas pulmonares —dos por cada pulmón— que la vierten en la aurícula izquierda. Desde ahí pasará al ventrículo izquierdo para ser lanzada de nuevo al circuito sistémico. La circulación pulmonar presenta varias particularidades que la distinguen del circuito sistémico. Es un sistema de baja presión y baja resistencia, lo que protege a los delicados capilares alveolares: si la presión fuera tan alta como la sistémica, el líquido plasmático atravesaría las paredes capilares e inundaría los alvéolos. Cuando una zona del pulmón está mal ventilada —por ejemplo, por una obstrucción bronquial—, los vasos que la irrigan se contraen para desviar la sangre hacia zonas mejor ventiladas; es lo que se llama vasoconstricción pulmonar hipóxica, un mecanismo de autorregulación que optimiza el intercambio gaseoso sin intervención del sistema nervioso. Además de su función de intercambio gaseoso, el lecho capilar pulmonar actúa como filtro mecánico: retiene microémbolos, pequeños coágulos y partículas que llegan por la circulación venosa antes de que alcancen la circulación arterial sistémica y puedan causar daño en órganos como el cerebro o el corazón. Es un papel protector que pasa desapercibido hasta que se satura. En el feto, este circuito está prácticamente inactivo porque los pulmones no respiran. Solo un 10 % aproximado del gasto cardíaco fetal pasa por los pulmones; el resto sortea el circuito gracias al foramen oval y al conducto arterioso. La transición de la circulación fetal a la posnatal se produce en los primeros minutos de vida, cuando el recién nacido inspira, los pulmones se expanden y la resistencia vascular pulmonar cae. Porque recorre una distancia muy inferior a la de la circulación sistémica: la sangre solo va del corazón a los pulmones —que están inmediatamente al lado— y vuelve. Además, el volumen de sangre contenido en este circuito es menor y la presión con la que trabaja es mucho más baja. No, y esta es una confusión frecuente. La arteria pulmonar transporta sangre desoxigenada del corazón a los pulmones. Es la única arteria del cuerpo que lleva sangre pobre en oxígeno. "Arteria" no significa "vaso con sangre oxigenada", sino "vaso que sale del corazón". El médico árabe Ibn al-Nafis, en el siglo XIII, fue el primero en escribir que la sangre pasa del ventrículo derecho a los pulmones y de ahí al ventrículo izquierdo, sin atravesar el tabique interventricular. Miguel Servet describió lo mismo de forma independiente en 1553. Harvey, en 1628, la integró dentro del circuito completo. Muy poco. Los pulmones del feto no realizan intercambio gaseoso, así que la mayor parte de la sangre sortea este circuito a través del foramen oval y el conducto arterioso. Solo tras las primeras respiraciones del recién nacido, la circulación pulmonar entra plenamente en servicio. Si desea profundizar en conceptos asociados a la circulación pulmonar, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la circulación pulmonar
Ibn al-Nafis, Miguel Servet y la descripción del circuito pulmonar
Recorrido de la sangre en el circuito pulmonar
Particularidades fisiológicas del circuito menor
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "circulación menor"?
¿Es lo mismo "arteria pulmonar" que "arteria que lleva sangre oxigenada"?
¿Quién describió por primera vez la circulación pulmonar?
¿Funciona la circulación pulmonar en el feto?
Referencias
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