DICCIONARIO MÉDICO
Endotelio
El endotelio es la capa de células aplanadas que tapiza la superficie interna de todos los vasos sanguíneos —arterias, venas y capilares— y de las cavidades del corazón. Lejos de ser un revestimiento pasivo, actúa como un órgano metabólicamente activo que regula el tono vascular, la coagulación de la sangre, el tráfico de células inflamatorias y la formación de nuevos vasos. El endotelio vascular es un tejido formado por una sola capa de células endoteliales dispuestas como un mosaico sobre una membrana basal. Esas células —delgadas, aplanadas, con forma poligonal— recubren sin interrupción la totalidad del árbol circulatorio, desde la aorta hasta el más fino de los capilares, y también las cavidades cardíacas, donde reciben el nombre de endocardio. En un adulto, el conjunto de todo el endotelio puede pesar alrededor de un kilogramo y su superficie se ha estimado en varios cientos de metros cuadrados si se desplegara. El término fue acuñado en 1865 por el anatomista suizo Wilhelm His para distinguir el revestimiento interno de los vasos —que procede del mesodermo embrionario— del epitelio externo, de origen ectodérmico. "Endotelio" se construyó a partir del griego ἔνδον (éndon), "dentro", y del latín científico -thelium, tomado a su vez de θηλή (thēlḗ), "pezón" o "superficie mamelonada", que ya figuraba en el compuesto epithelium (epitelio). El nombre, por tanto, significa literalmente "el tejido de revestimiento de dentro". Anatómicamente, el endotelio forma la parte más interna de la túnica íntima, la primera de las tres capas de la pared vascular. En los capilares, la túnica íntima es la única capa: no hay túnica media muscular ni adventicia propiamente dicha, sino una lámina de endotelio rodeada por pericitos. Es precisamente esa sencillez estructural la que permite el intercambio de gases y nutrientes en la microcirculación. La primera función, y la más evidente, es la de barrera selectiva: el endotelio decide qué moléculas y qué células atraviesan la pared del vaso y cuáles no. En condiciones normales, permite el paso de agua, iones y pequeñas moléculas, pero retiene las proteínas plasmáticas de gran tamaño. Cuando el tejido circundante necesita una respuesta inflamatoria, las células endoteliales expresan moléculas de adhesión en su superficie que permiten a los leucocitos fijarse, rodar sobre el endotelio y finalmente migrar al foco de inflamación. La regulación del tono vascular es otra función capital. Las células endoteliales liberan sustancias vasodilatadoras —la más importante es el óxido nítrico (NO)— y sustancias vasoconstrictoras como la endotelina. El equilibrio entre ambas determina el diámetro del vaso y, con ello, la resistencia al flujo y la presión arterial. La importancia del óxido nítrico endotelial es tal que su descubrimiento como mediador vascular les valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1998 a Robert Furchgott, Louis Ignarro y Ferid Murad. El endotelio participa además en la hemostasia. Cuando el vaso está intacto, las células endoteliales mantienen un microambiente antitrombótico que impide la activación innecesaria de la cascada de coagulación. Si la pared se daña, ese microambiente se invierte: el endotelio expone factores procoagulantes que favorecen la formación del trombo para sellar la lesión. Y en paralelo, el endotelio gobierna la angiogénesis, es decir, la formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de los ya existentes —un proceso esencial en la cicatrización, el desarrollo embrionario y, patológicamente, en el crecimiento tumoral. Se habla de disfunción endotelial cuando el endotelio pierde su equilibrio funcional y predominan los mecanismos vasoconstrictores, proinflamatorios y protrombóticos sobre los protectores. La producción de óxido nítrico disminuye, aumenta el estrés oxidativo y las células endoteliales comienzan a expresar moléculas de adhesión que facilitan la infiltración de leucocitos y lípidos en la pared del vaso. Este desequilibrio se considera hoy uno de los pasos iniciales en la formación de la placa de aterosclerosis. La hipertensión, la diabetes, el tabaquismo y la hipercolesterolemia son factores que deterioran la función endotelial. Más allá de esta mención conceptual, la disfunción endotelial como entidad patológica se desarrollará en el cluster de patología vascular. La acuñó el anatomista suizo Wilhelm His en 1865 combinando el griego ἔνδον ("dentro") con el sufijo científico -thelium, que ya existía en "epitelio". Quería distinguir el revestimiento interno de los vasos, derivado del mesodermo, del epitelio externo, de origen ectodérmico. No. Ambos son tejidos de revestimiento formados por una sola capa de células, pero difieren en su localización y su origen embrionario. El epitelio reviste superficies externas (piel) y cavidades que comunican con el exterior (mucosas); el endotelio tapiza exclusivamente la cara interna de los vasos sanguíneos y las cavidades cardíacas, y no comunica con el exterior. Porque no es una simple barrera física: sintetiza sustancias vasoactivas, regula la coagulación, controla el paso de células inflamatorias y participa en la formación de nuevos vasos. Su masa total ronda el kilogramo y su actividad metabólica es comparable a la de un órgano endocrino disperso por todo el cuerpo. La disfunción endotelial —pérdida del equilibrio vasodilatador y antiinflamatorio— se considera uno de los pasos iniciales en la formación de placas de aterosclerosis. Cuando el endotelio se daña, pierde su capacidad protectora y facilita la infiltración de lípidos y células inflamatorias en la pared arterial. Si desea profundizar en conceptos asociados al endotelio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el endotelio
Funciones del endotelio
Disfunción endotelial
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "endotelio"?
¿Es lo mismo endotelio que epitelio?
¿Por qué se dice que el endotelio es un "órgano"?
¿Qué relación tiene el endotelio con la aterosclerosis?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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