DICCIONARIO MÉDICO
Microcirculación
La microcirculación es la circulación de la sangre a través de los vasos sanguíneos más pequeños del organismo: arteriolas terminales, capilares y vénulas. Es el nivel del sistema circulatorio donde realmente se cumple la función de transporte: aquí se produce el intercambio de oxígeno, dióxido de carbono, nutrientes y productos de desecho entre la sangre y los tejidos. Si el sistema circulatorio fuera una red de carreteras, las arterias serían las autopistas y las venas las vías de regreso, pero la entrega de mercancías a su destino final se haría en las calles del barrio: eso es, en esencia, la microcirculación. Es el tramo donde la sangre deja de limitarse a pasar de largo y empieza a intercambiar sustancias con las células. Todo lo demás —el bombeo del corazón, el recorrido por las grandes arterias y venas— existe para que este intercambio sea posible. El término une el prefijo griego μικρός (mikrós), "pequeño", con el latín circulatio, "movimiento en círculo". Se aplica al conjunto de vasos cuyo diámetro está por debajo de las 100 micras: arteriolas terminales (10–15 µm), capilares (5–10 µm) y vénulas poscapilares (10–30 µm). El fisiólogo danés August Krogh recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1920 por sus trabajos sobre la regulación motora de los capilares, que demostraron que el flujo microvascular no es pasivo sino que se ajusta activamente a las necesidades locales de cada tejido. La microvasculatura comprende varios tipos de vasos dispuestos en serie. Las arteriolas terminales controlan cuánta sangre entra en cada lecho capilar: su pared muscular se contrae o se relaja según las señales metabólicas, nerviosas y hormonales que recibe. En algunos tejidos existe un vaso intermedio, la metarteriola, que conecta directamente una arteriola con una vénula y cuyas ramas laterales dan origen a los capilares verdaderos; en la entrada de cada capilar, un anillo de músculo liso —el esfínter precapilar— actúa como compuerta. Los capilares son los vasos más pequeños y los únicos cuya pared permite el intercambio directo con los tejidos. Están formados por una sola capa de células de endotelio y su membrana basal, sin músculo liso. Su diámetro es tan estrecho que los eritrocitos deben deformarse para atravesarlos en fila india. La red capilar de un adulto suma una superficie de intercambio estimada en unos 600–700 m², una extensión que explica la eficacia del proceso. Las vénulas poscapilares recogen la sangre que ha pasado por el lecho capilar y la conducen hacia las venas; su pared es más permeable que la de los capilares, y es en ellas donde se produce la mayor parte de la salida de leucocitos hacia los tejidos durante la respuesta inflamatoria. El mecanismo principal de intercambio es la difusión: las moléculas de oxígeno, dióxido de carbono, glucosa o urea atraviesan la pared capilar siguiendo su gradiente de concentración. Es un proceso rápido, continuo y que no consume energía: las sustancias liposolubles (como el oxígeno y el CO₂) cruzan directamente a través de las células endoteliales, y las hidrosolubles pasan por los poros que existen entre ellas. Además de la difusión, hay un movimiento neto de líquido gobernado por las fuerzas de Starling. En el extremo arteriolar del capilar, la presión hidrostática empuja agua y solutos hacia el espacio intersticial (filtración); en el extremo venular, la presión oncótica del plasma —ejercida por las proteínas que no pueden salir del vaso— atrae parte de ese líquido de vuelta (reabsorción). El pequeño excedente que no regresa al capilar es drenado por los vasos linfáticos. Este equilibrio delicado es lo que mantiene el volumen de líquido tisular dentro de márgenes estrechos. La sangre no fluye de forma continua por todos los capilares. Lo hace de manera intermitente: un capilar puede llenarse durante unos segundos, vaciarse, y volver a llenarse poco después. Este fenómeno se conoce como vasomoción y depende de la contracción rítmica de los esfínteres precapilares y las arteriolas. El resultado es que el organismo puede redistribuir la sangre dentro de un mismo tejido sin necesidad de modificar el gasto cardíaco ni la presión arterial global. El factor regulador más potente a escala local es la concentración de oxígeno. Cuando un tejido consume más oxígeno del que recibe, el esfínter precapilar se relaja, el capilar se abre y el aporte sanguíneo aumenta; cuando la demanda baja, el esfínter se contrae y el capilar se cierra. Intervienen también mediadores liberados por el propio endotelio, como el óxido nítrico (vasodilatador) y la endotelina (vasoconstrictora), que modulan el tono arteriolar de forma continua. Etimológicamente, "micro" procede del griego μικρός (mikrós), "pequeño", y "circulación" del latín circulatio, "movimiento en círculo". Designa la circulación de la sangre a través de los vasos más pequeños del organismo: arteriolas terminales, capilares y vénulas. No exactamente. El capilar es un tipo de vaso, el más pequeño de todos. La microcirculación es un concepto más amplio que incluye también las arteriolas terminales y las vénulas poscapilares, además de los fenómenos de intercambio y regulación que se producen en ese nivel. Porque los esfínteres precapilares abren y cierran los capilares de forma rítmica según las necesidades locales de oxígeno. A este fenómeno se le llama vasomoción. Permite que el tejido reciba exactamente la sangre que necesita en cada momento sin sobrecargar la red. Si desea profundizar en conceptos asociados a la microcirculación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la microcirculación
Componentes de la microvasculatura
El intercambio entre la sangre y los tejidos
Regulación del flujo microvascular
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "microcirculación"?
¿Es lo mismo "microcirculación" que "capilar"?
¿Por qué la sangre no fluye de forma continua por los capilares?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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