DICCIONARIO MÉDICO
Vaso sanguíneo
Los vasos sanguíneos son los conductos tubulares por los que la sangre circula por todo el organismo. Junto con el corazón, forman la estructura física del sistema circulatorio. Se agrupan en tres categorías (arterias, venas y capilares) que se diferencian por su estructura, su calibre y el sentido del flujo que transportan. Un vaso sanguíneo es cualquier conducto del organismo destinado al transporte de sangre. Las arterias reciben el impulso directo del corazón y lo distribuyen hacia los tejidos. El camino de vuelta lo hacen las venas, de pared más fina y distensible. Entre ambas circulan los capilares, apenas perceptibles a simple vista, donde tiene lugar el verdadero intercambio de gases y nutrientes con las células. El término combina el latín vas, genitivo vasis ("recipiente", "conducto"), con sanguineus ("relativo a la sangre"), derivado a su vez de sanguis. La Real Academia Española conserva ese uso anatómico: aplicado a personas o animales, vaso es el conducto por el que circulan la sangre o la linfa. No siempre fue así. En latín clásico, vasum designaba solo un recipiente cualquiera, sin connotación médica alguna; fue Aristóteles quien, en su tratado sobre las partes de los animales, comparó por primera vez las venas con un recipiente de sangre, y los traductores medievales terminaron trasladando esa metáfora griega (angeîon, "recipiente") al latín vas. El compuesto sobrevive hoy en vasa vasorum, los diminutos vasos que irrigan la pared de los vasos de mayor calibre, y en vas deferens, el conducto que transporta los espermatozoides desde el epidídimo. La misma raíz griega dio nombre a toda la terminología angiológica: angiografía, angioplastia y la propia formación de vasos nuevos, la angiogénesis. Las arterias son los vasos que reciben la sangre directamente del corazón y la distribuyen hacia los tejidos. Su pared es la más gruesa y muscular de las tres, porque debe resistir la presión de cada latido. Se ramifican en calibres progresivamente menores: de las grandes arterias elásticas (la aorta y sus ramas principales) a las arterias musculares de distribución, hasta llegar a las arteriolas, los llamados vasos de resistencia, donde se produce el mayor descenso de la presión arterial. Muy distintos son los capilares: vasos de calibre microscópico, apenas el diámetro de un glóbulo rojo, cuya pared consta de una sola capa de endotelio. Esa delgadez extrema es justamente lo que permite el intercambio, ya que el oxígeno y los nutrientes difunden desde la sangre hacia el líquido intersticial, y el dióxido de carbono hace el camino contrario. El conjunto de capilares, arteriolas precapilares y vénulas poscapilares constituye la microcirculación. Las venas recogen la sangre de los lechos capilares y la conducen de vuelta al corazón. Tienen una pared más delgada que la arterial, lo que les permite almacenar grandes volúmenes de sangre a baja presión. Para evitar que la sangre refluya por efecto de la gravedad, las venas de las extremidades cuentan con válvulas unidireccionales. Salvo los capilares, que solo cuentan con endotelio y una membrana basal, el resto de los vasos comparte una arquitectura de tres capas concéntricas, las túnicas. La más interna es la túnica íntima, formada por el endotelio y un delgado sustrato de tejido conectivo. Le sigue la túnica media, con músculo liso y fibras elásticas en proporción variable: abundante en las arterias, escasa en las venas. La más externa, la túnica adventicia, aporta soporte con colágeno, y en las venas constituye, de hecho, la capa proporcionalmente más gruesa. Estas proporciones explican buena parte de las diferencias funcionales entre unos vasos y otros. La elastina de las grandes arterias amortigua la onda de presión de cada latido. El músculo liso de las arteriolas regula el diámetro del vaso y, con él, la distribución del flujo hacia cada territorio. Y la distensibilidad de la pared venosa convierte a las venas en el gran reservorio del sistema circulatorio. Ahí se acumula la mayor parte del volumen: entre el 65 % y el 70 % de la sangre total, en cualquier momento dado. Del latín vas ("recipiente", "conducto") y sanguineus ("de la sangre"). El equivalente griego es angeîon, raíz que está en angiología, angiogénesis, angiografía y otros compuestos habituales de la medicina vascular. Tres categorías principales: arterias, que llevan la sangre desde el corazón; venas, que la devuelven; y capilares, que conectan ambas redes y realizan el intercambio con los tejidos. Si se subdividen por calibre, se añaden las arteriolas y las vénulas como transiciones intermedias. Porque cumplen una función radicalmente distinta. Las arterias y las venas son conductos de transporte y necesitan una pared resistente para soportar presión o almacenar volumen. Los capilares, en cambio, son el lugar del intercambio: su pared de una sola célula es precisamente lo que permite que el oxígeno y los nutrientes difundan con libertad entre la sangre y los tejidos. Literalmente, "los vasos de los vasos". Son arteriolas y vénulas diminutas que irrigan la pared de las arterias y venas de mayor calibre, porque la sangre que circula por su interior no basta para nutrir todo el espesor de esa pared.Qué es un vaso sanguíneo
Tipos de vasos sanguíneos
Estructura de la pared vascular
Preguntas frecuentes
¿De dónde vienen las palabras "vaso sanguíneo"?
¿Cuántos tipos de vasos sanguíneos hay?
¿Por qué son tan distintos los capilares de las arterias y las venas?
¿Qué son los vasa vasorum?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026