DICCIONARIO MÉDICO
Vaso de resistencia
Vaso de resistencia es la denominación funcional que reciben las arteriolas del sistema circulatorio: son ellas, junto con algunas arterias musculares de pequeño calibre, las que concentran la mayor parte de la resistencia al paso de la sangre y, con ella, del control minuto a minuto de la presión arterial. El término no nombra una estructura con histología propia, sino una función. Las arteriolas son arterias de calibre pequeño, entre 10 y 300 micras de diámetro, cuya túnica media reúne de una a cuatro capas de músculo liso capaces de contraerse o relajarse en segundos. Ningún otro tramo del árbol vascular tiene una proporción tan alta entre el grosor de la pared y el diámetro de la luz. Ahí se decide, tramo a tramo, cuánta sangre llega a cada tejido. La ley de Poiseuille explica por qué un cambio de calibre tan modesto tiene un efecto tan grande: la resistencia de un conducto es inversamente proporcional a la cuarta potencia de su radio. Basta reducir un 20 % el radio de una arteriola para que su resistencia se multiplique por más del doble. Durante el ejercicio, las arteriolas del músculo esquelético se abren mientras las del territorio esplácnico se cierran; tras una comida copiosa, ocurre justo lo contrario. Los fisiólogos no siempre agrupan los vasos por su anatomía. También los clasifican por el papel que desempeñan en la circulación, y ahí "vaso de resistencia" ocupa un lugar fijo junto a otros tres. Los vasos de conducción o distribución son las grandes arterias elásticas, la aorta y sus ramas principales, que amortiguan el latido intermitente del corazón y lo transforman en un flujo casi continuo. Los vasos de resistencia, arterias musculares pequeñas y arteriolas, regulan el flujo hacia cada territorio. Los vasos de intercambio son los capilares, de pared tan fina que permite el paso de gases y nutrientes. Y los vasos de capacitancia son las venas, que no ejercen apenas resistencia pero almacenan la mayor parte del volumen sanguíneo circulante. Algunos fisiólogos añaden un quinto grupo, los vasos de cortocircuito: anastomosis arteriovenosas que permiten a la sangre saltarse por completo el lecho capilar, presentes sobre todo en la piel de los dedos, el pabellón auricular y la nariz, donde cumplen un papel en la regulación de la temperatura. Una misma arteriola es, a la vez, una arteriola desde el punto de vista histológico y un vaso de resistencia desde el punto de vista fisiológico; las dos clasificaciones conviven sin sustituirse. El grado de contracción basal del músculo liso arteriolar, lo que se llama tono, depende de tres mecanismos que actúan a la vez. La vía nerviosa recurre a la inervación simpática: la noradrenalina liberada en las terminaciones contrae el músculo liso y estrecha el vaso. La vía local responde a lo que ocurre en el propio tejido; cuando una célula consume más oxígeno del que recibe, se acumulan metabolitos como el CO₂, el ácido láctico, la adenosina o el potasio, y esa acumulación relaja las arteriolas cercanas y aumenta el flujo, un fenómeno conocido como hiperemia activa. La vía endotelial, por último, depende de sustancias que fabrica el propio endotelio: el óxido nítrico dilata, la endotelina-1 contrae, y entre ambos ajustan el calibre del vaso segundo a segundo. A este vaso de resistencia se le suele contraponer, en los mismos textos de fisiología, el vaso de capacitancia: la vena, que aloja alrededor de dos tercios del volumen sanguíneo total sin apenas contribuir a la resistencia global. En la práctica, sí: la inmensa mayoría de los vasos de resistencia son arteriolas. Pero el nombre es funcional, no anatómico. En algunos lechos, las arterias musculares de pequeño calibre contribuyen también de forma significativa, y algunos autores incluyen los esfínteres precapilares dentro del grupo. La entrada arteriola del diccionario describe la estructura histológica completa. Porque generan la mayor parte de la oposición al flujo sanguíneo. Si todos se relajasen a la vez, la presión arterial caería de forma brusca. Conexiones directas entre una arteriola y una vénula que evitan por completo el lecho capilar. Se concentran en zonas expuestas al frío, como los dedos de manos y pies, y su apertura o cierre ayuda a conservar o disipar calor sin comprometer el aporte de oxígeno a los tejidos internos.Qué es un vaso de resistencia
Los vasos de resistencia dentro de la clasificación funcional del árbol vascular
Regulación del tono arteriolar
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo "vaso de resistencia" que "arteriola"?
¿Por qué se llaman "de resistencia"?
¿Qué son los vasos de cortocircuito?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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