DICCIONARIO MÉDICO
Circulación mayor
La circulación mayor —también llamada circulación sistémica— es el circuito que distribuye la sangre oxigenada desde el ventrículo izquierdo del corazón a todos los tejidos del organismo y devuelve la sangre pobre en oxígeno al corazón por las venas cavas. Es el mayor de los dos circuitos de la circulación sanguínea humana; el otro es la circulación pulmonar o menor. La circulación mayor es la mitad del recorrido que la sangre hace por el cuerpo: la mitad que no pasa por los pulmones. Comienza en el ventrículo izquierdo, la cámara cardíaca más potente, y termina en la aurícula derecha. Entre esos dos puntos, la sangre irriga todos los órganos y tejidos —cerebro, músculos, vísceras, riñones, piel— y recoge los desechos que estos generan. El Manual MSD la describe como "el circuito desde el lado izquierdo del corazón, a través de la mayor parte del cuerpo, y que drena hacia la aurícula derecha". Se llama "mayor" porque cubre una extensión muy superior a la del circuito pulmonar: mientras la sangre en la circulación menor solo recorre el trayecto del corazón a los pulmones y vuelta, en la circulación mayor se desplaza desde el corazón hasta las plantas de los pies o la corteza cerebral. Cerca del 84 % del volumen sanguíneo total se encuentra en este circuito en un momento dado. El adjetivo "sistémica" apunta a la misma idea desde otro ángulo: irriga todo el sistema, el conjunto del organismo. El ventrículo izquierdo se contrae y expulsa la sangre oxigenada a través de la válvula aórtica hacia la aorta, la mayor arteria del cuerpo. La aorta se arquea (cayado aórtico) y desciende por el tórax y el abdomen, ramificándose progresivamente en arterias de calibre cada vez menor. Las arterias dan paso a las arteriolas, que regulan cuánta sangre recibe cada territorio tisular ajustando su diámetro según las necesidades locales. En los capilares tiene lugar el intercambio que justifica todo el recorrido. La pared capilar, de una sola capa de células, permite que el oxígeno y los nutrientes pasen de la sangre a las células y que el dióxido de carbono y los residuos metabólicos se incorporen a la sangre. La presión parcial de oxígeno desciende de unos 95 mmHg en la sangre arterial a unos 40 mmHg en la sangre venosa que sale del lecho capilar: esa diferencia refleja el oxígeno cedido a los tejidos. Después del intercambio capilar, la sangre —ahora desoxigenada— entra en las vénulas, que confluyen en venas de calibre creciente. Las venas de la mitad superior del cuerpo drenan en la vena cava superior, y las de la mitad inferior, en la vena cava inferior. Ambas cavas desembocan en la aurícula derecha del corazón, cerrando el circuito. Desde ahí la sangre pasará al ventrículo derecho para ser impulsada hacia los pulmones, donde recuperará el oxígeno: comienza entonces el circuito menor, y el ciclo se repite. Los dos circuitos son complementarios e inseparables. La circulación mayor no tendría sangre oxigenada que repartir si la circulación menor no la hubiera enviado antes a los pulmones; y la circulación menor no tendría razón de ser si la sangre no llegara desoxigenada desde los tejidos sistémicos. Ambos comparten el corazón como estación de tránsito, pero la sangre oxigenada y la desoxigenada no se mezclan en ningún punto: el tabique interventricular y las válvulas lo impiden. Esta organización en dos circuitos simultáneos es lo que en fisiología se denomina "doble circulación", el rasgo que distingue el sistema circulatorio de los mamíferos y las aves del de otros vertebrados. La fuerza que empuja la sangre por el circuito sistémico es considerablemente mayor que la del pulmonar: la presión arterial sistémica normal se sitúa en torno a 120/80 mmHg, mientras que la presión en la arteria pulmonar rara vez supera los 25 mmHg. El ventrículo izquierdo, responsable de esa presión más alta, tiene paredes musculares más gruesas que el derecho. El volumen que impulsa —el gasto cardíaco— es el mismo para ambos circuitos: lo que el lado izquierdo envía al cuerpo, el derecho lo envía a los pulmones. Porque abarca una extensión mucho mayor que el circuito pulmonar: recorre desde la aorta hasta los capilares de los tejidos más alejados del corazón —pies, manos, corteza cerebral— y de vuelta. Aproximadamente el 84 % de la sangre circulante se encuentra en este circuito en un momento dado. Sí, son sinónimos. "Mayor" subraya la extensión del recorrido frente al circuito pulmonar; "sistémica" indica que irriga el conjunto del organismo. Algunos textos usan también "circulación general" o "circulación periférica", con el mismo significado. Comienza en el ventrículo izquierdo, que impulsa la sangre oxigenada a la aorta, y termina en la aurícula derecha, donde las venas cavas vierten la sangre ya desoxigenada. A partir de ahí la sangre pasa al circuito menor para volver a oxigenarse en los pulmones. Sí, pero con diferencias. En la circulación fetal existen atajos —el conducto arterioso y el foramen oval— que derivan parte de la sangre para evitar los pulmones, que aún no funcionan. Estas estructuras se cierran en las primeras horas o días de vida. Si desea profundizar en conceptos asociados a la circulación mayor, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la circulación mayor
Recorrido de la sangre en el circuito sistémico
Relación con la circulación menor y el concepto de doble circulación
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "mayor" este circuito?
¿Es lo mismo "circulación mayor" que "circulación sistémica"?
¿Dónde empieza y dónde termina?
¿Los fetos tienen circulación mayor?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
© Clínica Universidad de Navarra 2026