DICCIONARIO MÉDICO
Membrana basal
La membrana basal es una capa delgada de matriz extracelular que separa el tejido epitelial o endotelial del tejido conectivo subyacente. Actúa como soporte mecánico, filtro molecular y superficie de anclaje celular, y aparece en prácticamente todos los órganos con una composición molecular común: colágeno tipo IV, laminina y proteoglicanos de heparán sulfato. Bajo el microscopio óptico, la membrana basal aparece como una banda fina y homogénea que traza el límite entre un epitelio, o un endotelio, y el tejido conectivo que lo sostiene. Esa banda no es una membrana celular: carece de células propias y está formada enteramente por proteínas y glucoproteínas secretadas tanto por las células que se apoyan sobre ella como por las del tejido conectivo vecino. El nombre procede del latín membrana, derivado a su vez de membrum ("miembro", "parte del cuerpo"), y designaba en origen la piel fina que recubre una extremidad. El adjetivo basal se incorporó mucho después, cuando los histólogos del siglo XIX comenzaron a describir capas de sostén en la base de distintos epitelios. El anatomista inglés William Bowman fue de los primeros en detenerse en ella: en 1840, al examinar tejido muscular, describió una envoltura muy fina que separaba las fibras del tejido circundante. No existían todavía microscopios electrónicos, de modo que su verdadera organización en capas tardaría más de un siglo en desentrañarse. La microscopía electrónica reveló que lo que el microscopio óptico percibe como una sola banda es en realidad la suma de dos estructuras distintas, producidas por dos poblaciones celulares diferentes. La primera, la lámina basal, la sintetizan las propias células epiteliales o endoteliales y solo se distingue con técnicas de ultraestructura. La segunda, la lámina reticular, procede del tejido conectivo subyacente y está formada por fibras de colágeno tipo III ancladas mediante fibrillas de colágeno tipo VII. Juntas, lámina basal y lámina reticular componen lo que la microscopía óptica identifica como membrana basal. Apenas varían, de un tejido a otro, los componentes moleculares que las forman: colágeno tipo IV, que forma una malla flexible; laminina, la glucoproteína que inicia el ensamblaje y ancla las células mediante integrinas; nidógeno (o entactina), que estabiliza la unión entre ambas redes; y perlecano, un proteoglicano de heparán sulfato que aporta carga eléctrica negativa a toda la estructura. Esta combinación no es exclusiva de un órgano: reaparece, con proporciones distintas, en cada una de sus variantes tisulares. La función mejor conocida es la de soporte: ancla el epitelio al tejido conectivo mediante hemidesmosomas e integrinas, y ofrece un armazón sobre el que el tejido puede reconstruirse tras una herida. Pero no es solo un andamiaje pasivo. Actúa como filtro molecular selectivo, porque el tamaño de sus poros y la carga negativa de sus proteoglicanos determinan qué moléculas la atraviesan. También participa en la señalización celular, ya que retiene factores de crecimiento en su matriz y los libera de forma controlada cuando el tejido los necesita. Y actúa como barrera física frente a la invasión tumoral: las células malignas en fase inicial no logran atravesarla, y solo cuando lo consiguen el tumor deja de ser una lesión localizada. Se encuentra bajo prácticamente todos los epitelios de revestimiento y glandulares, bajo el endotelio de los vasos sanguíneos, y rodeando las fibras musculares, los adipocitos y las células de Schwann de los nervios periféricos. Su composición general se mantiene en todos los casos, pero cada órgano la adapta a su función particular. En el riñón, por ejemplo, la membrana basal glomerular se vuelve mucho más gruesa y adopta una composición de colágeno tipo IV específica que le permite actuar como filtro de la sangre; esa especialización tiene entidad propia y una entrada independiente en este diccionario. Conviene no confundir la membrana basal con la capa basal de la epidermis, un término que suena parecido pero designa algo distinto: un estrato de células vivas capaces de dividirse, no una lámina acelular. La capa basal se apoya sobre la membrana basal; no es la membrana basal. Tampoco equivale, en sentido estricto, a la lámina basal, que es solo uno de sus dos componentes ultraestructurales. Distintas enfermedades tienen a la membrana basal, o a alguno de sus componentes moleculares, como diana. El síndrome de Goodpasture y la enfermedad de Alport son dos ejemplos bien documentados, aunque de naturaleza muy distinta: el primero es autoinmune y el segundo, hereditario. Ambos se explican con detalle en sus propias entradas del diccionario médico. El adjetivo alude a su posición, no a ninguna propiedad química ni funcional: se sitúa en la base del epitelio, justo donde este se apoya sobre el tejido conectivo. No exactamente. La lámina basal es uno de los dos componentes que forman la membrana basal, junto con la lámina reticular, y solo se distingue con microscopio electrónico. En la práctica clínica y en muchos textos, sin embargo, los dos términos se emplean a menudo de forma intercambiable. Sí, aunque con matices. Con la tinción convencional de hematoxilina-eosina apenas se distingue del tejido conectivo vecino, porque ambos se tiñen de forma parecida. Con la técnica del ácido peryódico de Schiff (PAS), en cambio, se tiñe de un color fucsia característico, porque varios de sus componentes son glucoproteínas ricas en azúcares. Esta técnica, descrita originalmente por McManus en 1946, sigue siendo la más utilizada para visualizarla en anatomía patológica. La membrana basal glomerular es la versión especializada que forma parte del filtro renal. Es más gruesa que la membrana basal habitual, se organiza en tres capas en lugar de dos, y está compuesta por isoformas de colágeno tipo IV que no aparecen en el resto del organismo. Sí, aunque despacio. Las células epiteliales y las del tejido conectivo pueden resintetizar sus componentes tras una lesión, pero el proceso es lento y no siempre devuelve al tejido una estructura idéntica a la original.Qué es la membrana basal
Composición y ultraestructura
Funciones
Distribución en los tejidos
Diferenciación con estructuras próximas
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "basal"?
¿Es lo mismo que la lámina basal?
¿Se puede identificar con un microscopio óptico corriente?
¿Qué diferencia hay con la membrana basal glomerular?
¿Puede regenerarse si se daña?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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