DICCIONARIO MÉDICO
Lámina basal
La lámina basal es una capa delgada de matriz extracelular que se dispone entre las células epiteliales (también endoteliales, musculares o adiposas) y el tejido conectivo que tienen debajo. Aporta anclaje, filtra el paso de moléculas y orienta el comportamiento de las células que se apoyan sobre ella. No conviene confundirla con la membrana basal, un concepto más amplio que la contiene. El término combina dos palabras de origen latino: lamina, que designaba una hoja o placa fina de metal, y basal, derivado de basis, la base sobre la que algo se asienta. La imagen es acertada. Se trata de una lámina finísima, de unos 40 a 80 nanómetros de grosor, que tapiza la cara profunda de casi todos los epitelios del cuerpo y envuelve a las fibras musculares, a los adipocitos y a las células de Schwann del sistema nervioso periférico. La sintetizan sobre todo las propias células que descansan sobre ella, y no el tejido conectivo subyacente. Su armazón se apoya en cuatro tipos de moléculas: el colágeno de tipo IV, que forma una red flexible en tres dimensiones; las lamininas, glucoproteínas que ponen en marcha el ensamblaje; el nidógeno (también llamado entactina), que enlaza una red con la otra; y el perlecano, un proteoglicano de heparán sulfato que retiene agua e iones. Esta receta se repite, con variaciones locales de grosor y de composición, a lo largo de todo el organismo. Al microscopio electrónico, la lámina basal no aparece como una capa homogénea, sino desdoblada en dos estratos. El más próximo a la célula es la lámina lúcida (o lámina rara), una banda clara de alrededor de 40 nanómetros donde predominan las lamininas y los puntos de contacto con la membrana celular. Por debajo se dispone la lámina densa, más oscura y compacta, tejida sobre todo con colágeno de tipo IV. Conviene una advertencia que rara vez se hace: hay histólogos que sostienen que la lámina lúcida no existe como tal en el tejido vivo y que sería un artefacto producido al congelar o fijar las muestras. La discusión sigue abierta. Debajo de la lámina densa, unas fibrillas de colágeno de tipo VII, las llamadas fibrillas de anclaje, cosen el conjunto al tejido conectivo e impiden que el epitelio se despegue con el roce. En el lenguaje corriente, y en no pocos textos, lámina basal y membrana basal se usan como si fueran intercambiables. No lo son. La membrana basal es la estructura que el patólogo distingue con el microscopio óptico, teñida de rosa intenso mediante la técnica del PAS, y consta de dos capas: la lámina basal propiamente dicha (visible solo con el microscopio electrónico) y una lámina reticular situada por debajo, fabricada por los fibroblastos del tejido conectivo y rica en colágeno de tipo III. Dicho de otro modo, toda membrana basal incluye una lámina basal, pero no toda lámina basal se acompaña de lámina reticular. El endotelio de los capilares, por ejemplo, tiene lámina basal y apenas lámina reticular. Las funciones de la lámina basal derivan de su posición, en la frontera entre dos territorios del tejido. Sujeta el epitelio a lo que hay debajo y le impide desprenderse. Filtra el tránsito de moléculas según su tamaño y su carga, un papel que alcanza su máxima expresión en el glomérulo renal, donde la membrana basal glomerular actúa de tamiz que decide qué pasa a la orina. Funciona también como carril que guía a las células cuando migran durante la cicatrización, y como señal que orienta la polaridad y la maduración de los tejidos en desarrollo. Cuando una célula tumoral rompe esta barrera y la atraviesa, queda abierto el camino de la invasión y la metástasis. Por ese motivo, su integridad es uno de los datos que el patólogo valora para separar un tumor confinado de uno que ha empezado a infiltrar. Del latín lamina, que nombraba una hoja o plancha delgada, casi siempre de metal. De ahí pasó a la anatomía para designar cualquier estructura aplanada y fina, sin importar de qué esté hecha ni para qué sirva. La lámina basal comparte raíz con la lámina cribosa del cráneo o con la lámina del arco vertebral, aunque en nada más se parezcan. No. La membrana basal es lo que se aprecia con el microscopio óptico e incluye dos capas: la lámina basal y una lámina reticular de tejido conectivo. La lámina basal es solo la porción interna, que únicamente se distingue con el microscopio electrónico. En su mayor parte, las mismas que se apoyan sobre ella. Las células epiteliales y endoteliales secretan las lamininas y el colágeno de tipo IV que la componen. El tejido conectivo de debajo aporta poco a la lámina basal en sentido estricto; su contribución se concentra en la lámina reticular que la acompaña en las membranas basales completas. Prácticamente en todos los epitelios (piel, tubo digestivo, vías respiratorias, riñón), en el endotelio de los vasos, alrededor de cada fibra muscular y de los adipocitos, y envolviendo a las células de Schwann de los nervios periféricos. Es una de las estructuras más repartidas del organismo, aunque su grosor y su composición varían de un sitio a otro.Qué es la lámina basal
Lámina lúcida y lámina densa
Por qué no es lo mismo que la membrana basal
Para qué sirve
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra lámina?
¿Es lo mismo la lámina basal que la membrana basal?
¿Qué células producen la lámina basal?
¿En qué partes del cuerpo hay lámina basal?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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