DICCIONARIO MÉDICO
Epitelio
El epitelio es el tejido formado por células estrechamente unidas entre sí, con escasa matriz extracelular, que reviste todas las superficies libres del organismo, tanto externas como internas. Es uno de los cuatro tejidos básicos del cuerpo humano y constituye la barrera primaria entre el medio interno y el entorno. En histología, el término epitelio designa toda lámina celular que tapiza una superficie libre del cuerpo o delimita una cavidad orgánica. Las células que lo componen se apoyan sobre una membrana basal, una estructura acelular que las separa del tejido conjuntivo subyacente y que, pese a su delgadez, cumple funciones de anclaje, filtración molecular y señalización durante la reparación tisular. La palabra procede del latín científico epithelium, acuñado en 1703 por el anatomista neerlandés Frederik Ruysch en el tercer volumen de su Thesaurus Anatomicus. Ruysch compuso el término a partir del griego ἐπί (epí, «sobre») y θηλή (thelé, «pezón»), porque al disecar el labio de un cadáver observó al microscopio una fina lámina de tejido que cubría unas elevaciones diminutas con aspecto de pezones (lo que hoy llamaríamos papilas dérmicas). El nombre alude, por tanto, al «tejido que está sobre las papilas». Durante décadas el vocablo se aplicó solo a la mucosa labial; fue Albrecht von Haller, ya en la segunda mitad del siglo XVIII, quien lo extendió a todos los revestimientos corporales de naturaleza similar. Dos propiedades distinguen al epitelio del resto de tejidos. La primera es su carácter avascular: no posee vasos sanguíneos propios y recibe los nutrientes por difusión desde los capilares del tejido conjuntivo que lo sostiene. La segunda es la polaridad celular, es decir, la diferenciación estructural entre el polo apical (que mira hacia la superficie o hacia la luz de un órgano hueco) y el polo basal (anclado a la membrana basal). Esta asimetría no es un detalle morfológico menor: condiciona cómo la célula absorbe sustancias, qué secreta y hacia dónde lo hace. Las uniones intercelulares son especialmente elaboradas. Desmosomas, uniones estrechas (zonulae occludentes) y uniones comunicantes (gap junctions) mantienen la cohesión de la lámina y regulan el paso de moléculas entre una célula y la vecina, o entre la superficie apical y el espacio intersticial. En el tejido epitelial del intestino delgado, por ejemplo, las uniones estrechas impiden que el contenido luminal se filtre entre las células; en el epitelio renal, la selectividad de estas uniones determina qué iones se reabsorben y cuáles se excretan. No todo revestimiento celular recibe el mismo nombre. Cuando la lámina epitelial tapiza la cara interna de los vasos sanguíneos y linfáticos, se denomina endotelio; Wilhelm His propuso ese término en 1865 para diferenciarlo del epitelio de las superficies externas. Si el revestimiento cubre las cavidades serosas (pleura, peritoneo, pericardio), recibe el nombre de mesotelio. Tanto el endotelio como el mesotelio son epitelios planos simples, pero su origen embrionario mesodérmico y su comportamiento biológico justifican una denominación propia. Existe además el llamado epitelio metaplásico, resultado de la sustitución adaptativa de un tipo epitelial por otro en respuesta a un estímulo mantenido (un proceso que se conoce como metaplasia), y el epitelioide, un adjetivo que en anatomía patológica describe células no epiteliales cuya morfología recuerda a la del epitelio. A diferencia de otros tejidos que derivan de una sola hoja embrionaria, los epitelios proceden de las tres. El ectodermo origina la epidermis, el epitelio corneal y el esmalte dental. Del endodermo derivan los epitelios del tubo digestivo, del árbol bronquial y de órganos como el hígado y el páncreas. El mesodermo, por su parte, genera el endotelio vascular, el mesotelio de las serosas y el epitelio de los túbulos renales. Esta triple procedencia es poco habitual en los tejidos del organismo y complica la clasificación embriológica, aunque desde el punto de vista funcional todos los epitelios comparten los rasgos descritos más arriba. La mayoría de los epitelios poseen una tasa de renovación celular elevada. En el intestino delgado, el ciclo completo de recambio dura entre tres y cinco días; en la epidermis, entre dos y cuatro semanas. La actividad mitótica se concentra en las células basales o en zonas germinativas específicas, y las células hijas migran hacia la superficie a medida que maduran. Este recambio constante permite la reparación rápida tras una agresión, pero también convierte a los epitelios en tejidos vulnerables a los agentes que interfieren con la división celular (como ciertos agentes citotóxicos empleados en oncología) o que inducen mutaciones acumulativas, lo que explica que muchas neoplasias humanas sean de origen epitelial. El carcinoma, término que designa genéricamente un tumor maligno epitelial, representa aproximadamente el 80 % de todos los cánceres diagnosticados. Del latín científico epithelium, creado por el anatomista neerlandés Frederik Ruysch en 1703. Ruysch unió los términos griegos ἐπί (epí, «sobre») y θηλή (thelé, «pezón»), porque el tejido que observó al microscopio cubría unas pequeñas elevaciones con aspecto de pezones en la mucosa del labio. Albrecht von Haller generalizó el uso del término décadas más tarde. Sí, en el uso corriente son sinónimos. «Tejido epitelial» es la expresión descriptiva que sitúa al epitelio dentro de la clasificación general de los tejidos; «epitelio» es la forma sustantiva más empleada en la práctica histológica y clínica. Ambos se refieren al mismo concepto. La ausencia de vascularización es una propiedad estructural del epitelio: su nutrición depende de la difusión de oxígeno y nutrientes desde los capilares del tejido conjuntivo que se encuentra debajo de la membrana basal. Esta disposición preserva la integridad de la barrera epitelial. Si vasos sanguíneos atravesaran la lámina de células, se crearían discontinuidades que comprometerían la función de barrera. Los tres son láminas de células de revestimiento, pero difieren en localización y origen embrionario. El epitelio, en sentido amplio, reviste las superficies externas (piel) y las cavidades que comunican con el exterior (aparato digestivo, vías respiratorias, tracto urinario). El endotelio tapiza exclusivamente la cara interna de los vasos sanguíneos, los vasos linfáticos y las cámaras cardíacas. El mesotelio recubre las cavidades serosas cerradas: pleura, peritoneo y pericardio. Si desea profundizar en conceptos asociados al epitelio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el epitelio
Rasgos histológicos generales
Nomenclatura según localización
Origen embrionario
Renovación y capacidad reparativa
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra epitelio?
¿Es lo mismo epitelio que tejido epitelial?
¿Por qué el epitelio no tiene vasos sanguíneos?
¿Qué diferencia hay entre epitelio, endotelio y mesotelio?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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