DICCIONARIO MÉDICO

Epidermis

La epidermis es la capa más superficial de la piel. Se trata de un epitelio escamoso estratificado y queratinizado, avascular, cuya función principal es constituir la barrera del organismo frente al medio externo. Su grosor oscila entre 0,1 mm en los párpados y 1,5 mm en las palmas de las manos y las plantas de los pies.

Qué es la epidermis

La epidermis es el estrato exterior de la piel, situado por encima de la dermis y en contacto directo con el ambiente. Desde el punto de vista histológico, constituye un epitelio escamoso estratificado queratinizado de origen ectodérmico: las células que lo forman, los queratinocitos, proliferan en la capa más profunda y van diferenciándose a medida que ascienden hacia la superficie, donde terminan por desprenderse como escamas córneas.

Procede del griego ἐπιδερμίς (epidermís), compuesta por ἐπί (epí, "sobre, encima de") y δέρμα (dérma, "piel"). El vocablo ya aparece en el Corpus Hippocraticum para designar la cubierta exterior del cuerpo, si bien su sentido histológico moderno se consolidó a partir de los trabajos de Marcello Malpighi en el siglo XVII. Malpighi distinguió dos zonas en la capa externa de la piel; la más profunda de ellas, de aspecto reticular, recibió con el tiempo el nombre de capa de Malpighi (stratum malpighii), denominación que algunos textos de histología mantienen para referirse conjuntamente al estrato basal y al estrato espinoso.

Estratos de la epidermis

Histológicamente, la epidermis se organiza en cuatro o cinco estratos celulares, dependiendo de la región corporal. La piel gruesa (palmas, plantas) presenta los cinco; la piel fina del resto del cuerpo carece del estrato lúcido.

Estrato basal (stratum basale). Formado por una sola hilera de queratinocitos cilíndricos o cúbicos dispuestos sobre la membrana basal, constituye la zona germinativa de la epidermis. Sus células se dividen activamente y, al hacerlo, empujan a las células hijas hacia los estratos superiores. En esta capa residen también los melanocitos y las células de Merkel.

Por encima se sitúa el estrato espinoso (stratum spinosum), así llamado porque los queratinocitos aparecen en las preparaciones histológicas con prolongaciones citoplasmáticas que les confieren un aspecto espiculado. Esas "espinas" corresponden en realidad a desmosomas, uniones intercelulares que mantienen la cohesión mecánica del tejido. Es en este estrato donde se encuentran las células de Langerhans, que participan en la vigilancia inmunitaria cutánea.

El estrato granuloso (stratum granulosum) debe su nombre a los gránulos de queratohialina visibles en el citoplasma. Aquí se inicia la síntesis de los lípidos que sellarán los espacios intercelulares del estrato córneo. Es un punto de no retorno: las células pierden el núcleo y los orgánulos a medida que se aplanan.

El estrato lúcido (stratum lucidum), exclusivo de la piel gruesa, es una banda translúcida de queratinocitos ya anucleados, densos en eleidina. En la piel fina no se identifica como capa diferenciada.

Finalmente, el estrato córneo (stratum corneum) está compuesto por corneocitos, células completamente queratinizadas, muertas, unidas entre sí por una mezcla lipídica intercelular que funciona como el cemento de un muro de ladrillos. Esta capa se desprende de forma continua (descamación) y se renueva desde abajo en un ciclo que, en condiciones normales, dura entre 25 y 30 días.

Poblaciones celulares no queratinocíticas

Aunque los queratinocitos representan aproximadamente el 90 % de las células epidérmicas, la epidermis alberga otras tres poblaciones residentes con funciones bien distintas. Los melanocitos, localizados en el estrato basal, sintetizan melanina y la transfieren a los queratinocitos vecinos mediante prolongaciones dendríticas; esa distribución del pigmento es lo que confiere color a la piel y la protege frente a la radiación ultravioleta. Las células de Langerhans, de origen hematopoyético, actúan como centinelas del sistema inmunitario: capturan antígenos que penetran la barrera cutánea y los presentan a los linfocitos T en los ganglios linfáticos regionales. Las células de Merkel, situadas también en el estrato basal, funcionan como mecanorreceptores de adaptación lenta y están vinculadas a terminaciones nerviosas aferentes; su papel en la percepción táctil fina es objeto de investigación activa.

Función de barrera y renovación

No hay vasos sanguíneos en la epidermis. Se nutre por difusión desde los capilares de las papilas dérmicas, que penetran en la dermis papilar justo por debajo de la membrana basal. Esta ausencia de vascularización propia convierte a la epidermis en un tejido dependiente de la dermis para su sustento metabólico, pero le otorga, paradójicamente, una ventaja como barrera: las heridas que no sobrepasan la epidermis no sangran.

Su capacidad de renovación resulta notable. Un queratinocito nacido en el estrato basal tarda entre tres y cuatro semanas en completar su trayecto hasta la superficie y desprenderse como corneocito. En ciertas enfermedades cutáneas, como la psoriasis, este ciclo se acorta drásticamente y la epidermis se descama en pocos días, lo que genera las placas escamosas características. El proceso de queratinización que acompaña al ascenso celular convierte a un queratinocito nucleado, metabólicamente activo, en una lámina plana de queratina compacta; este material es resistente a la tracción, impermeable al agua y refractario a la mayoría de los agentes químicos.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra epidermis?

Del griego ἐπιδερμίς (epidermís), formada por ἐπί (epí, "sobre") y δέρμα (dérma, "piel"). Literalmente significa "lo que está sobre la piel". El término ya se utilizaba en los textos hipocráticos del siglo V a. C., aunque con un sentido anatómico más vago que el actual.

¿Es lo mismo epidermis que piel?

No. La piel (cutis o tegumento) es un órgano completo formado por tres capas: epidermis, dermis e hipodermis. La epidermis es solamente la capa más externa, la que está en contacto con el exterior. La dermis, por debajo, aporta soporte estructural, vascularización y terminaciones nerviosas; la hipodermis, la más profunda, contiene sobre todo tejido adiposo.

¿Tiene vasos sanguíneos la epidermis?

No. La epidermis es avascular. Las células epidérmicas reciben oxígeno y nutrientes por difusión desde los capilares de la dermis papilar, que se sitúan justo por debajo de la membrana basal. Por eso los cortes superficiales que solo afectan a la epidermis no producen sangrado.

¿Cuánto tarda la epidermis en renovarse?

En una piel sana, el recorrido completo de un queratinocito desde el estrato basal hasta su desprendimiento en la superficie del estrato córneo dura aproximadamente entre 25 y 30 días. Factores como la edad, la localización corporal o enfermedades como la psoriasis pueden modificar este ritmo de forma considerable.

Referencias

  1. MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Capas de la piel.
  2. Manual MSD, versión para público general. Estructura y funcionamiento de la piel.
  3. Fundación Piel Sana, Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Epidermis.
  4. Asociación Española de Pediatría (AEP), Pediatría Integral. Anatomía y fisiología de la piel.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la epidermis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Dermis: capa intermedia de la piel, situada bajo la epidermis, que le aporta soporte estructural y vascularización.
  • Epidérmico: adjetivo que designa lo relativo o perteneciente a la epidermis.
  • Membrana basal: estructura laminar que separa la epidermis de la dermis y regula el intercambio de sustancias entre ambas capas.
  • Queratina: proteína fibrosa que constituye el componente principal de las células del estrato córneo.
  • Queratinización: proceso de diferenciación terminal mediante el cual los queratinocitos se transforman en corneocitos.
  • Melanocito: célula dendrítica del estrato basal que sintetiza melanina y determina el color de la piel.
  • Célula de Merkel: mecanorreceptor epidérmico implicado en la percepción táctil fina.
  • Epidermatitis: inflamación localizada en la epidermis.

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