DICCIONARIO MÉDICO
Circulación enterohepática
La circulación enterohepática es el ciclo por el cual determinadas sustancias —sobre todo los ácidos biliares— son excretadas por el hígado hacia el intestino con la bilis, reabsorbidas en el tramo final del intestino delgado y devueltas al hígado a través de la vena porta. Es un mecanismo de reciclaje que permite reutilizar moléculas valiosas sin necesidad de sintetizarlas de nuevo cada vez. El nombre lo dice con precisión: entero-, del griego ἔντερον (énteron), "intestino"; hepática, del griego ἧπαρ (hêpar), "hígado". Es una circulación que discurre entre el intestino y el hígado, aprovechando la circulación portal como vehículo de retorno. No es un circuito anatómico independiente con vasos propios: más bien es un bucle funcional dentro del sistema portal, definido no por su estructura sino por lo que transporta y recicla. Las sustancias que participan en este ciclo son varias, pero las protagonistas son los ácidos biliares —también llamados sales biliares cuando están conjugados—. Los hepatocitos los sintetizan a partir de colesterol y los excretan con la bilis. La bilis se almacena en la vesícula biliar y, cuando llega alimento al duodeno, se libera al intestino para emulsionar las grasas y facilitar su absorción. Una vez cumplida esa función, los ácidos biliares no se eliminan: la mayor parte se reabsorbe activamente en el íleon terminal, pasa a la sangre venosa portal y regresa al hígado, que los recapta, los reconjuga si es preciso y los excreta de nuevo con la siguiente descarga de bilis. La circulación enterohepática es extraordinariamente eficiente. En cada ciclo, el íleon recupera alrededor del 95 % de los ácidos biliares secretados. El 5 % restante se pierde por las heces y se repone mediante síntesis hepática a partir de colesterol, lo que constituye una de las principales vías de eliminación del colesterol del organismo. Con este grado de reciclaje, cada molécula de ácido biliar completa el circuito unas seis a diez veces al día; a lo largo de su vida útil, puede reutilizarse unas veinte veces antes de ser degradada por la flora bacteriana del colon y excretada definitivamente. El organismo mantiene un reservorio total de ácidos biliares de unos 2–4 gramos, pero gracias a la recirculación consigue secretar entre 20 y 30 gramos diarios de bilis funcional. Si no existiera este reciclaje, el hígado tendría que sintetizar toda esa cantidad de novo cada día, con un coste metabólico muy elevado. La circulación enterohepática no afecta solo a los ácidos biliares. Algunos fármacos administrados por vía oral, una vez metabolizados por el hígado y excretados con la bilis, son reabsorbidos en el intestino y devueltos al hígado por la vena porta. Este reciclaje prolonga su permanencia en el organismo y puede generar un fenómeno característico: un segundo pico de concentración en la sangre horas después de la toma. Para el farmacólogo, la circulación enterohepática es un factor que altera la farmacocinética de ciertos compuestos y que debe tenerse en cuenta al calcular la dosis y el intervalo de administración. También recirculan por esta vía la bilirrubina conjugada y algunas hormonas esteroideas, como los estrógenos, que el hígado conjuga y excreta con la bilis. Si la flora intestinal desconjuga esos compuestos, pueden reabsorberse y volver al hígado, prolongando su efecto. Literalmente, "del intestino al hígado". El prefijo entero- procede del griego ἔντερον (énteron), "intestino", y hepática del griego ἧπαρ (hêpar), "hígado". Designa el ciclo de ida y vuelta entre ambos órganos. Porque su síntesis a partir de colesterol es energéticamente costosa. Con un reciclaje del 95 %, el organismo necesita sintetizar solo unos 200–400 mg diarios para reponer las pérdidas fecales, en lugar de los 20–30 g que realmente secreta cada día. La circulación enterohepática es un bucle funcional que utiliza la circulación portal como vehículo. Los ácidos biliares reabsorbidos en el íleon viajan por la vena porta hasta el hígado. Sin el sistema portal, la recirculación no sería posible. Sí. Los fármacos que el hígado excreta con la bilis y que el intestino reabsorbe entran en un ciclo enterohepático que prolonga su acción. Eso puede producir un segundo pico de concentración en la sangre y obliga a ajustar los esquemas de dosificación. Si desea profundizar en conceptos asociados a la circulación enterohepática, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la circulación enterohepática
Eficiencia del reciclaje
Relevancia farmacológica
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "enterohepática"?
¿Por qué se reciclan los ácidos biliares en vez de fabricarlos nuevos?
¿Qué relación tiene la circulación enterohepática con la circulación portal?
¿Pueden los fármacos recircular por esta vía?
Referencias
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