DICCIONARIO MÉDICO
Circulación fetal
La circulación fetal es el sistema de distribución sanguínea propio del feto durante la vida intrauterina. Se diferencia de la circulación posnatal por la presencia de tres derivaciones (el conducto arterioso, el foramen oval y el conducto venoso) que permiten que la sangre oxigenada procedente de la placenta llegue a los órganos vitales sin pasar por unos pulmones que aún no ventilan. El adjetivo fetal procede del latín fetus, "cría", "engendrado". En fisiología cardiovascular, la circulación fetal designa el trazado que sigue la sangre en el organismo en formación, desde que el corazón comienza a latir (hacia la cuarta semana de gestación) hasta que las primeras respiraciones del recién nacido ponen en marcha los pulmones y el circuito adulto los releva. El rasgo central de este sistema es que el órgano de intercambio gaseoso no son los pulmones, sino la placenta. El oxígeno de la madre difunde a la sangre fetal en las vellosidades placentarias; el feto no necesita enviar toda su sangre a unos pulmones colapsados. Las tres derivaciones fetales existen precisamente para eso: desviar el flujo lejos de los pulmones y canalizarlo hacia los territorios que sí lo necesitan. La sangre oxigenada sale de la placenta por la vena umbilical, que asciende por el cordón umbilical hasta el hígado fetal. Aquí se produce la primera derivación: el conducto venoso (ductus venosus) permite que una parte de esa sangre sortee el hígado y desemboque directamente en la vena cava inferior. Al llegar a la aurícula derecha, la sangre oxigenada procedente de la vena cava inferior se encuentra con una estructura del tabique interauricular, la crista dividens, que la dirige a través del foramen oval hacia la aurícula izquierda. De allí pasa al ventrículo izquierdo y sale por la aorta ascendente. Gracias a esta disposición, la sangre más rica en oxígeno irriga preferentemente el corazón y el cerebro del feto, que son los órganos con mayor demanda metabólica. La sangre menos oxigenada (la que llega por la vena cava superior, procedente de la cabeza y las extremidades superiores) entra en la aurícula derecha, pasa al ventrículo derecho y es bombeada hacia el tronco pulmonar. Pero como la resistencia vascular pulmonar fetal es muy alta (los pulmones están colapsados y llenos de líquido), cerca del 90 % de esa sangre se desvía a la aorta descendente a través del conducto arterioso, la tercera derivación. Solo un pequeño porcentaje llega realmente a los pulmones. Con las primeras respiraciones del recién nacido, los pulmones se expanden, la resistencia vascular pulmonar cae bruscamente y el flujo pulmonar aumenta de golpe. La sangre oxigenada que retorna de los pulmones eleva la presión en la aurícula izquierda, lo que empuja el septum primum contra el septum secundum y cierra funcionalmente el foramen oval. El conducto arterioso se contrae en respuesta al aumento de la presión parcial de oxígeno y a la desaparición de las prostaglandinas placentarias; en la mayoría de los recién nacidos, se cierra anatómicamente en las primeras 48 a 72 horas de vida. El conducto venoso también se oblitera tras pinzar el cordón umbilical y deja como vestigio el ligamento venoso. Todo el proceso dura días, no segundos: el cierre funcional es rápido, pero el cierre anatómico definitivo se completa a lo largo de semanas. En aproximadamente un 25 % de la población adulta, el foramen oval no llega a fusionarse por completo y persiste como foramen oval permeable, habitualmente sin consecuencias clínicas. Tres. El foramen oval (entre las aurículas), el conducto arterioso (entre el tronco pulmonar y la aorta) y el conducto venoso (entre la vena umbilical y la vena cava inferior). Las tres se cierran tras el nacimiento. Porque los pulmones fetales no participan en el intercambio gaseoso; esa función la cumple la placenta. La resistencia vascular de unos pulmones colapsados y llenos de líquido es tan alta que la sangre busca el camino de menor resistencia, que es el conducto arterioso. Se habla entonces de conducto arterioso persistente. La sangre oxigenada de la aorta refluye hacia la arteria pulmonar (cortocircuito izquierda-derecha), lo que puede sobrecarga el circuito pulmonar. Es más frecuente en prematuros y, dependiendo del calibre del conducto y de la magnitud del cortocircuito, puede requerir intervención. Es la persistencia del foramen oval como comunicación potencial entre las dos aurículas en el corazón adulto. Afecta a alrededor del 25 % de la población. En la inmensa mayoría de los casos es un hallazgo incidental sin repercusión, pero en situaciones concretas puede favorecer el paso de émbolos del sistema venoso al arterial (embolia paradójica). Si desea profundizar en conceptos asociados a la circulación fetal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la circulación fetal
Recorrido de la sangre en el feto
Transición a la circulación posnatal
Preguntas frecuentes
¿Cuántas derivaciones tiene la circulación fetal?
¿Por qué la sangre fetal no va a los pulmones?
¿Qué ocurre si el conducto arterioso no se cierra tras el nacimiento?
¿Qué es el foramen oval permeable?
Referencias
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