DICCIONARIO MÉDICO

Circulación fetal

La circulación fetal es el recorrido que sigue la sangre dentro del feto durante la vida intrauterina. Se diferencia de la circulación posnatal en un punto esencial: como los pulmones del feto no realizan intercambio gaseoso, es la placenta la que aporta el oxígeno y retira el dióxido de carbono. Tres estructuras exclusivas del período fetal —el conducto venoso, el foramen oval y el conducto arterioso— desvían la sangre para sortear los órganos que aún no funcionan.

Qué es la circulación fetal

En un adulto, la sangre recorre el sistema circulatorio en dos circuitos dispuestos en serie: primero pasa por los pulmones (circulación menor) y después por el resto del cuerpo (circulación mayor). En el feto esa disposición cambia radicalmente. Los pulmones están colapsados y llenos de líquido; no pueden oxigenar la sangre. Quien lo hace es la placenta, un órgano compartido con la madre. El corazón del feto funciona, sí, pero los dos ventrículos trabajan en paralelo —no en serie—, perfundiendo simultáneamente ambos territorios gracias a tres derivaciones o atajos vasculares que conectan los circuitos entre sí.

La palabra "fetal" procede del latín fetus, que designaba a la cría en gestación o, más literalmente, al fruto todavía unido al organismo que lo produce. El sistema cardiovascular es uno de los primeros en desarrollarse: comienza a latir hacia la tercera semana de gestación, y una vez formados los grandes vasos y las cavidades cardíacas —en torno a la octava semana— la circulación fetal funciona ya con sus tres derivaciones características.

Las tres derivaciones del circuito fetal

La sangre oxigenada viaja de la placenta al feto por la vena umbilical, que discurre dentro del cordón umbilical. Al llegar al hígado, aproximadamente la mitad de esa sangre se desvía a través del conducto venoso (ductus venosus) directamente a la vena cava inferior, evitando el parénquima hepático. La otra mitad sí atraviesa los sinusoides del hígado y se reúne después con la primera en la vena cava inferior. Es la primera derivación: un atajo que permite que la sangre más rica en oxígeno llegue cuanto antes al corazón.

Al entrar en la aurícula derecha, esa sangre relativamente oxigenada no sigue el camino habitual del adulto —ventrículo derecho, arteria pulmonar, pulmones—, sino que una porción importante cruza directamente a la aurícula izquierda a través del foramen oval, una abertura en el tabique interauricular. Desde la aurícula izquierda pasa al ventrículo izquierdo y de ahí a la aorta ascendente. Este desvío garantiza que la sangre con mayor contenido de oxígeno irrigue el cerebro y el miocardio fetal, los órganos que más lo necesitan durante el desarrollo.

La sangre que sí pasa al ventrículo derecho es bombeada hacia la arteria pulmonar, pero como la resistencia vascular de los pulmones colapsados es muy alta, alrededor del 90 % de ese flujo se desvía a la aorta descendente a través del conducto arterioso (ductus arteriosus). Solo un 10 % irriga los pulmones fetales para mantener su tejido vivo. Desde la aorta descendente, la sangre se distribuye hacia el abdomen y las extremidades, y la fracción que debe reoxigenarse retorna a la placenta a través de las dos arterias umbilicales.

Transición al nacer: del circuito paralelo al circuito en serie

En las primeras respiraciones del recién nacido, los pulmones se expanden, el líquido alveolar se reabsorbe y la resistencia vascular pulmonar cae bruscamente. De pronto los pulmones aceptan sangre, y la presión en la arteria pulmonar desciende. Al mismo tiempo, el pinzamiento del cordón umbilical interrumpe el flujo placentario y la presión sistémica aumenta. Estos cambios de presión provocan el cierre de las tres derivaciones, aunque no todos se completan al mismo ritmo.

El foramen oval se cierra funcionalmente en las primeras horas, cuando la presión en la aurícula izquierda supera a la de la derecha y empuja la válvula del tabique contra la abertura. El cierre anatómico definitivo puede tardar semanas o meses, y en cerca de un 25 % de la población la fusión no se completa nunca, sin que ello cause necesariamente síntomas. El conducto arterioso se cierra en las primeras 24–72 horas de vida, impulsado por el aumento de la presión parcial de oxígeno en la sangre y por la caída de las prostaglandinas que lo mantenían abierto durante la vida fetal; acabará transformándose en un cordón fibroso, el ligamento arterioso. El conducto venoso se oblitera en los primeros días y se convierte en el ligamento venoso del hígado.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la circulación fetal es distinta de la del adulto?

Porque los pulmones del feto no funcionan como órgano de intercambio gaseoso: están colapsados y llenos de líquido. Es la placenta la que aporta el oxígeno. Las tres derivaciones fetales —conducto venoso, foramen oval y conducto arterioso— existen para desviar la sangre y evitar un paso innecesario por los pulmones.

¿Qué pasa si el conducto arterioso no se cierra al nacer?

Se produce lo que se conoce como conducto arterioso persistente o permeable, una situación relativamente frecuente en prematuros. Si el conducto permanece abierto, parte de la sangre oxigenada vuelve a los pulmones en lugar de distribuirse por el cuerpo, lo que puede sobrecargar el circuito pulmonar. El grado de repercusión depende del tamaño del conducto.

¿Es normal que el foramen oval no se cierre del todo?

En aproximadamente un 25 % de la población adulta el cierre anatómico no se completa, lo que se denomina foramen oval permeable. En la mayoría de los casos no produce síntomas y se descubre de forma casual. Solo en circunstancias concretas puede tener relevancia clínica.

¿Cuándo empieza a funcionar la circulación fetal?

El corazón del embrión empieza a latir hacia la tercera semana de gestación. Una vez formadas las cavidades cardíacas y los grandes vasos —en torno a la octava semana—, la circulación fetal funciona ya con sus derivaciones características y se mantiene así hasta el nacimiento.

Referencias

  1. Stanford Medicine Children's Health. Circulación fetal. Stanford Children's Health.
  2. Gupta JI, Shea MJ. Biología del corazón. Manual MSD versión para público general.
  3. National Heart, Lung, and Blood Institute. Cómo funciona el corazón: cómo fluye la sangre por el corazón. NHLBI (NIH).
  4. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Cardiovascular. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la circulación fetal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Conducto arterioso: derivación fetal que conecta la arteria pulmonar con la aorta.
  • Foramen oval: abertura en el tabique interauricular del corazón fetal.
  • Placenta: órgano que realiza el intercambio gaseoso en la vida intrauterina.
  • Cordón umbilical: estructura que conecta al feto con la placenta.
  • Circulación: el fenómeno fisiológico del movimiento de la sangre.
  • Circulación pulmonar: el circuito menor, casi inactivo en el feto.
  • Circulación mayor: el circuito sistémico, activo en el feto con modificaciones.
  • Sistema circulatorio: el conjunto de órganos que sostiene la circulación.
  • Cardiovascular: adjetivo relativo al corazón y los vasos sanguíneos.
  • Corazón: bomba muscular que funciona ya en la tercera semana de gestación.
  • Aorta: arteria mayor del organismo.
  • Aurícula: cavidad superior del corazón.
  • Ventrículo: cavidad inferior del corazón.

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