DICCIONARIO MÉDICO
Tronco pulmonar
El tronco pulmonar es el gran vaso arterial que nace del ventrículo derecho del corazón y transporta sangre desoxigenada hacia los pulmones, también llamado arteria pulmonar principal. Tras un trayecto de apenas cinco centímetros se bifurca en la arteria pulmonar derecha y la izquierda. Junto con las venas pulmonares forma la circulación pulmonar, o circulación menor. Es el único vaso arterial del organismo que transporta sangre pobre en oxígeno. La paradoja es solo aparente: lo que define a un vaso como arteria o vena no es el contenido de la sangre, sino el sentido del flujo. Una arteria siempre parte del corazón. El regreso, en cambio, corresponde a las venas. El tronco pulmonar sale del corazón camino de los pulmones, así que es una arteria por definición, aunque la sangre que lleve sea venosa. "Pulmonar" procede del latín pulmo, pulmonis, "pulmón", emparentado con el griego πνεύμων (pneúmōn), de la misma raíz que pneuma, "aire" o "espíritu". El español conservó la forma latina para el vocabulario anatómico (pulmonar, pulmonía) y la griega para buena parte de la patología: neumología, neumotórax, neumonía. Nace del cono arterioso del ventrículo derecho, separado de él por la válvula pulmonar, una válvula semilunar de tres valvas. Desde allí asciende hacia la izquierda y hacia atrás: pasa primero por delante de la aorta ascendente y después la cruza por su cara izquierda. Tronco pulmonar y aorta ascendente comparten, en sus primeros centímetros, una misma vaina de pericardio seroso, herencia de un origen embriológico común en el truncus arteriosus fetal. A la altura de las vértebras T5-T6, a pocos centímetros de su origen, el tronco se bifurca. La arteria pulmonar izquierda, más corta, continúa casi en línea recta hacia el hilio del pulmón izquierdo. La derecha, más larga, cruza el mediastino por detrás de la aorta ascendente y de la vena cava superior antes de alcanzar el hilio del pulmón derecho. Ya en el interior de cada pulmón, ambas arterias se ramifican siguiendo el árbol bronquial (arteria lobar, segmentaria, arteriola) hasta los capilares del alvéolo, donde tiene lugar el intercambio gaseoso. Durante la gestación los pulmones no participan del intercambio gaseoso, de modo que la mayor parte de la sangre que sale del ventrículo derecho no necesita alcanzarlos. Un vaso corto, el conducto arterioso, une el tronco pulmonar directamente con la aorta y desvía ese flujo hacia la circulación general. Tras el nacimiento el conducto se cierra y deja como vestigio el ligamento arterioso, un cordón fibroso que acompaña al tronco pulmonar el resto de la vida. La circulación pulmonar fue descrita por primera vez por el médico árabe Ibn al-Nafis en 1242, en sus comentarios al Canon de Avicena. Frente a la doctrina de Galeno, que suponía poros invisibles en el tabique interventricular, Ibn al-Nafis sostuvo que la sangre del ventrículo derecho viajaba hasta los pulmones y regresaba de allí, por las venas pulmonares, al ventrículo izquierdo. El hallazgo apenas circuló en Occidente hasta que Miguel Servet describió el mismo circuito en 1553, en su Christianismi Restitutio, y William Harvey lo integró en 1628 en su teoría completa de la circulación sanguínea. Casi. En sentido estricto, el tronco pulmonar es el tramo común que sale del ventrículo derecho antes de dividirse; las arterias pulmonares son ya las dos ramas, derecha e izquierda. En la práctica clínica, ambos términos se emplean a menudo como sinónimos. Porque lo que define a una arteria es el sentido del flujo, no el contenido de oxígeno. El tronco pulmonar sale del corazón, así que es arteria por definición, sea cual sea la sangre que transporte. Unos cinco centímetros en el adulto: uno de los trayectos más cortos entre los grandes vasos del tórax. Nace a la altura de la válvula pulmonar y ya se bifurca a nivel de las vértebras T5-T6, en las arterias pulmonares derecha e izquierda. Durante la vida fetal, el conducto arterioso une el tronco pulmonar con la aorta descendente y desvía hacia la circulación general la sangre que, de otro modo, iría a unos pulmones sin función respiratoria todavía. En cuanto el recién nacido empieza a respirar, la resistencia vascular pulmonar cae y el conducto inicia su cierre, primero funcional y después anatómico. Queda entonces un cordón fibroso, el ligamento arterioso, que une de por vida el tronco pulmonar con el cayado aórtico. Si el cierre no llega a completarse, se habla de persistencia del conducto arterioso, una de las cardiopatías congénitas que con más frecuencia se diagnostican en la infancia. La entrada dedicada al conducto arterioso desarrolla este proceso con más detalle.Qué es el tronco pulmonar
Origen, trayecto y bifurcación
El tronco pulmonar en la circulación fetal
Ibn al-Nafis y la circulación pulmonar
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo tronco pulmonar que arteria pulmonar?
¿Por qué una arteria puede llevar sangre desoxigenada?
¿Cuánto mide el tronco pulmonar?
¿Qué relación tiene con el conducto arterioso?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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